18 de junio de 2011

"Un vehículo alternativo"



Cesé en Holanda y rápidamente el gobierno me envió a Londres, City of London, lugar en el que me encontraba algo empaquetado: no es lo mismo ejercer la diplomacia en los países hispánicos o en los árabes que en la vieja y pérfida albión, como decían nuestros patrióticos antepasados. Cierto es que en mi rara adolescencia yo era de los que decían que no aprendería inglés hasta que nos devolvieran Gibraltar. Y me tragué mis palabras.


Paseando por Hyde Park, en el centro de Londres, me encontré un día con mi vieja amiga Mamen, la cual montaba habitualmente en bicicleta -tenía el coche roto y poco dinero para arreglarlo-, cruzando el parque, hasta llegar a su trabajo: unas desvenciajadas oficinas de no sé qué asuntos económicos cotizantes en bolsa. Ella decía que era un trabajo por poco tiempo, que pronto regresaría a España y ejercería de no sé qué. En caso es que siempre a la tarde, a la hora del té más o menos, la veía cruzar aquel pulmón verde y agregarse a la piel algo de color y al trasero unas cuantas agujetas.


Hasta que un día en que se paró para hablar conmigo y mi mente se iluminó como en los mejores momentos de Sherlock Holmes -salvando las distancias, obvio-, recordé algo que sabía de ella y andaba dormido en mi subconsciente. Me armé de valor, la miré fíjamente a los ojos y le espeté:

- ¿Por qué no vas al trabajo en caballo?

4 comentarios:

warry74 dijo...

te conozco de hace años; aunque nunca hablé contigo.
me encanta tu blog. se nota que tienes alma de escritor. soy un fanático de la lectura; aunque sin cultura. Espero no acabar de encontrarla nunca en los libros para seguir siempre leyendo cosas como las que los grandes escritores escribís.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Gracias... Pero deberías hablar conmigo :-)

warry74 dijo...

no te quepa duda, en cuanto tenga ocasión lo haré...además somos de la misma hermandad.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Pues genial, entonces... :-)