21 de julio de 2011

"El indignado"

Juan (un suponer, porque puede ser Pepe, Pedro, María, Aurora...) estudió hace años Trabajo Social, primero, e Historia y se licenció con premio fin de carrera; un poco antes de casarse, más o menos a finales de los noventa, decidió trabajar en una editorial especializada, que además editaba para el extranjero. Por entonces ganaba ya 150.000 pesetas, que hoy serían 900 misérrimos euros. A su mujer la despidieron de unos grandes almacenes, en donde trabajaba ocho horas, cuando se quedó embarazada (obvio, pensó el señor empresario: "no produce, a la calle"). Algo después, él, que había estudiado y leído lo indecible, que había ahorrado quitándose de vacaciones más largas, para que a su bebé no le faltara nada y que, como pudo, fue pagando la hipoteca, se quedó en el paro: trapichea con el subsidio, que es corto (500 euros) y con 10 euros que le dan por repartir propaganda dos días a la semana. Está deprimido y algunas veces se anima paseando a 'perruno', que es su perro (como todo el mundo habrá advertido), y a Judit, su niña del alma.



Máximo es un diputado autonómico de la región en la que vive Juan; un tipo al que no conocen ni en su casa a las horas de comer; el típico gamberro que se esfumaba en las clases del Instituto, que aprobó el bachillerato de mala manera, a trancas y barrancas, y que no terminó la carrera, pese a tener beca -no como Juan, que no la obtuvo y trabajaba de camarero los fines de semana-. Lleva trajes de Emidio Tucci y el pelo engominado; y perfume caro. Eso sí, se afilió al Partido y pronto se dio cuenta de que allí había 'cacho': primero fue socialdemócrata, luego democristiano, más tarde conservador, un poquito después liberal, finalmente socialista auténtico y ahora que viene el Papa igual se hace cardenal y el mes que viene, si le cuadra, comunista. Fue elegido de rebote en 2009 -el año, justo, en que Juan perdió su empleo- y cobra 5500 pavos al mes, más la VISA para dietas (es decir, comer de gorra fuera, los cubalibres de los fines de semana y los regalos a su señora esposa y a la amiguita que tiene en el pueblo); tiene secretaria, coche (todo ello a cargo de la Casa de Todos, es decir, el parlamento regional) y el móvil que usa para cualquier cosa personal (432,17 euros la última factura) también a cargo del erario público. Claro, a él nadie le conoce porque iba el número 46 de la lista en 2011, y salió, pero tampoco hizo mucha campaña: dos días y por la noche. Eso sí, es demócrata, muy demócrata, porque cuando le mientan la bicha (es decir, listas abiertas; 15-M; revolución; elecciones con sistema mayoritario)... le entra la cagalera.



Juan sale cargado con un bidón de gasoil y un mechero, a las siete dos minutos, y se encuetra a Paco en la calle (otro parado que sale para que no se le caiga la casa encima):

-¿Dónde vas con eso Juan?
-A quemar el parlamento regional.
-Pues espera, que voy contigo.

1 comentarios:

Domadora de Elefantes dijo...

Ves, este sí me ha llegado.
Terroríficamente real y aún puede que te quedes corto en la caracterización de ambos personajes. Los hay todavía más preparados y en peores condiciones que tu Juan, y todavía menos aptos y en mejor situación que tu Máximo.
Un beso (ya ves que sigo leyéndote puntual aunque no suela comentar).