
'Enamoramiento fallido' suena a sentencia judicial o a diagnóstico de una enfermedad, pero es simplemente un estado vital: decía Mike Kennedy, en un seminario que celebramos en Indianápolis, que el mal del futuro (y esto era allá por 2002), sería el estado mental que queda después de que tu pareja te dé una patada. Él era así y algo de ello sabría, pues se divorció cinco o seis veces. Y yo, como he tenido tantos enamoramientos fallidos...
Hace poco me cansé de Ella; bueno, realmente me cansé de esperar que me enviara alguna señal, que me dijera algo, que lanzase algún indicio de que andaba enamorada de mí como yo lo estaba de ella desde el primer día, en aquella oficina, en donde le pedí el teléfono y ella me lo dio. Te vuelves un poco diferente cuando intentas conquistar algo, sobre todo si no es algo, si es a alguien; si es Ella (todo el mundo tiene su él o su ella, tan importante como los demás). Pero no, después de tanto tiempo, de tanto ir y venir, de tanto esperar me cansé, me agoté, desistí. No la entiendo. Y eso que estaba torpemente enamorado de ella, que a mí quizás sí se me notó.
¿Pará qué?, me pregunté a mí mismo, ¿para qué pasarlo mal? Y decidí que la distancia es el mejor lugar entre tú y el dolor, por eso me centro en mi trabajo. Eso sí, cada vez que salgo a la calle, y veo a toda esa gente con cara de circuntancias, me digo que las estadísticas dicen que su relación no va bien. Curioso: en el Siglo de Oro lo importante era comer, en el XVIII ser culto, en el XIX configurar un Estado Liberal, en el XX progresar, y en el XXI que no te pilles una depre porque tu pareja te salga rana.
Con lo felices que éramos todos en el Instituto.
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