22 de octubre de 2011

"Mirar las cosas"



Y a las personas, añado. No es que se deba seguir estrictamente aquella máxima de Germán Areta (el detective landista que creó José Luis Garci en El crack), según la cual hay dos cosas: mirar y mirar. Sino que la naturaleza y todo cuanto nos rodea está ahí mismo y en muchas ocasiones apenas nos fijamos. Un ejemplo: ayer vi a un amigo y mirando en derredor me di cuenta que ya no existía una determinada tienda, a lo que él, mejor informado, me contestó que la habían cerrado en mayo. ¿Cuántas veces he pasado por la antigua puerta de ese comercio y no he reparado que ya no lo es?


Para construir y recontruir la Literatura es preciso y necesario mirar las cosas, indudablemente. Uno refleja aquello que es su medio natural y en el cerebro, me temo que para bien, quedan grabadas las cosas. Apenas se me va de la memoria aquel paisaje de la Nueva Inglaterra norteamericana que habité hace ya unos años; lo miré todo, sin rubor, sin disimulo, como devorando aquello que en ese momento era mi entorno. De ahí que cite cada cosa tal cual estaba en ese instante y para lo que no, me restan las fotografías, que son también una versión edulcorada del mirar.


Del mismo modo recuerdo la primera vez que vi a determinada persona. Hace ya unos años, aunque de tanto mirarla después aquel instante se me ha difuminado, o es que quizás ni siquiera miré bien, solamente "eché un vistazo" que aún perdura. Y así somos todos, salvo que yo lo pongo negro sobre blanco en un Blog y otros me leen e incluso opinan. En este último caso que cito no me canso de mirar y remirar, aunque algunos días no esté del todo conforme con lo que veo.


Si en lugar de hablar tanto miráramos más, calladamente, quizás nos iría mejor, mucho mejor, y realmente conoceríamos mejor las cosas y a las personas.