21 de octubre de 2011

"Says adios, googbye"


¿Es absolutamente estricto permanecer siempre en el mismo punto? ¿Tenemos derecho a evolucionar? ¿Hemos de dejar parte del equipaje en el camino mientras andamos? Intentaré dar mi opinión sobre ello.


1.- Toda persona que no evoluciona social y culturalmente, que permanece estática, no crece, no madura y va dando pasos de gigante en el transcurrir vital, lógico y normal. No se puede tener la misma opinión de La familia de Pascual Duarte de Cela si se lee con quince años o con cincuenta; es más, probablemente hasta lo más lógico y normal es que a los quince años ni siquiera se lea. Por otro lado, el pensamiento social y político no puede ni debe ser el mismo en la adolescencia que en la madurez. Rechazo de plano la frase "el que no es comunista de joven y conservador de viejo es que no ha vivido", porque incluso lo que es hasta saludable es que con quince años se sea comunista o neoliberal, pero en ambos casos lo coherente desde el punto de vista sicológico es que se evolucione hasta la socialdemocracia y el centrismo reformismo. Pasar de un extremo a otro es, sencillamente, dejar de tomar sopa para tomar caldo.


2.- Lo normal es evolucionar, atemperar la visión que uno tiene de las cosas. La sociedad, los medios, el conocimiento, los nuevos estudios... deben permitir a todo ser humano ir viviendo la evolución propia de la sociedad en la que está inmerso, unido todo ello a la propia evolución madurativa, corporal, etc. Tengo para mí que quien da bandazos demasiado extremistas y mantiene el mismo discurso per in aeternam es alguien al que le va bien adoptar una pose, detrás de la cual no hay nada.


3.- En el camino hay que dejar atrás los propios errores, habiendo aprendido de ellos; a las personas nocivas -que son aquellas que no nos dan la importancia (mucha o poco) que tenemos; los aprovechados, como se dice vulgarmente-. En el camino hay que dejar prejuicios. Hay que criticar al que piensa como tú cuando se equivoca, del mismo modo que estamos prestos a criticar al que no piensa como nosotros en cuanto sabemos que se ha equivocado. Sencillamente eso.


¿A qué viene todo esto? Oigo últimamente cómo se desprecian las posturas de los demás, se minimizan o maximalizan según convenga a los discursos sectarios y sesgados; cómo mucha gente hace uso de otras de la forma más sutil, burlándose de que todo quien es un ser humano. Como, sencillamente, se quiere hacer oidos sordos a la crisis social.

1 comentarios:

Neikos dijo...

Me agradó la lectura de su texto. En estos tiempos, como finaliza, debemos ser auto críticos y evolucionar. Saludos.