
La chica iba de verde, un color que le sentaba bien, adecuado. Para la ocasión; era el estreno y debía estar a la altura, ella lo sabía y se impuso. Quiso que el color elegido fuese el mismo que el que había escogido el dramaturgo para su corbata, lo habían decidido juntos unos días antes. Nada más y nada menos. Una conexión. Llegó pronto al lugar y saludó a los invitados… poco después sonrió al autor y supo que la noche iba a ser un éxito. Él lo vio en sus ojos y supo que no se había equivocado en la elección. Ella estaba ciertamente un poco nerviosa. A las diez en punto. “Señoras y señores: ¡se levanta el telón!” Las miradas se posaron mutuamente. El éxito estaba servido. R. triunfó tal como él le había dicho: “si no lo supiera no te hubiese elegido”.
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