
(A Rosario y Samanta.
A Belén y Alejandra.
A Esther y Alexandra.
A Guille y Luis Alberto.
A Patricia y Gracia.
A Mariángeles y Juani.
A María Esther y Encarni…
Y para todos vosotros)
Si un amor se va o no termina de surgir, se sustituye por otro. Si uno tiene la tentación de tomarse al pie de la letra todo lo que ocurre a su alrededor, sencillamente habrá de cambiarlo por otra forma de mirar la realidad y el deseo. Me lo tengo dicho delante del espejo, cada mañana: “te obstinas en mirar en una dirección y resulta que lo importante está en la dirección contraria” (¡Y cuántas cosas he descubierto mirando para el lado contrario! Sonrisas, miradas, formas de decir y de no decir…). Bueno, creo que con un año entero por delante, con 365 momentos en los que cada día saldrá y se pondrá el Sol, es el instante, en plena madurez y raciocinio, para afrontar lo que nos venga con total serenidad, quizás con una sonrisa y altas dosis de paciencia. Se suele decir por ahora: año nuevo, vida nueva, nueva mentalidad, actitudes nuevas; nuevos retos, desafíos nuevos, nuevas sonrisas; libros nuevos, poesía nueva...
(¿Sí o no? Ya lo dice la canción: “Ey, chipirón, todos los días sale el Sol, chipirón”).
Hace un rato he tomado de la mesa la Moleskine verde y he empezado a anotar cosas realmente oportunas. Y a tachar. En el lado primero he puesto, cuidadosamente, el nombre de dos o tres personas que me acompañan y a las que he tenido la suerte de conocer algo mejor últimamente. En el opuesto, los activos tóxicos (con sus respectivos nombres propios y algún apellido) que me han provocado la tenaza de los virus. Decía aquel hombre de pueblo tan viejo y tan listo: “Hijo mío, año nuevo vida nueva”.
Dice la música que hay mil maneras de empezar un nuevo día que a su lado lleva, en el morral, un nuevo año. Los días no cambian, las etapas más tarde: lo que cambian son las personas y su forma de ver la realidad. Tampoco nunca es tarde (¿verdad?) si la dicha es buena.
Permítanme, mientras me tomo un té con limón, que les desee que todos sus sueños sean realidad.
A Belén y Alejandra.
A Esther y Alexandra.
A Guille y Luis Alberto.
A Patricia y Gracia.
A Mariángeles y Juani.
A María Esther y Encarni…
Y para todos vosotros)
Si un amor se va o no termina de surgir, se sustituye por otro. Si uno tiene la tentación de tomarse al pie de la letra todo lo que ocurre a su alrededor, sencillamente habrá de cambiarlo por otra forma de mirar la realidad y el deseo. Me lo tengo dicho delante del espejo, cada mañana: “te obstinas en mirar en una dirección y resulta que lo importante está en la dirección contraria” (¡Y cuántas cosas he descubierto mirando para el lado contrario! Sonrisas, miradas, formas de decir y de no decir…). Bueno, creo que con un año entero por delante, con 365 momentos en los que cada día saldrá y se pondrá el Sol, es el instante, en plena madurez y raciocinio, para afrontar lo que nos venga con total serenidad, quizás con una sonrisa y altas dosis de paciencia. Se suele decir por ahora: año nuevo, vida nueva, nueva mentalidad, actitudes nuevas; nuevos retos, desafíos nuevos, nuevas sonrisas; libros nuevos, poesía nueva...
(¿Sí o no? Ya lo dice la canción: “Ey, chipirón, todos los días sale el Sol, chipirón”).
Hace un rato he tomado de la mesa la Moleskine verde y he empezado a anotar cosas realmente oportunas. Y a tachar. En el lado primero he puesto, cuidadosamente, el nombre de dos o tres personas que me acompañan y a las que he tenido la suerte de conocer algo mejor últimamente. En el opuesto, los activos tóxicos (con sus respectivos nombres propios y algún apellido) que me han provocado la tenaza de los virus. Decía aquel hombre de pueblo tan viejo y tan listo: “Hijo mío, año nuevo vida nueva”.
Dice la música que hay mil maneras de empezar un nuevo día que a su lado lleva, en el morral, un nuevo año. Los días no cambian, las etapas más tarde: lo que cambian son las personas y su forma de ver la realidad. Tampoco nunca es tarde (¿verdad?) si la dicha es buena.
Permítanme, mientras me tomo un té con limón, que les desee que todos sus sueños sean realidad.
1 comentarios:
Muchas gracias pr tus buenos deseos, en eso estamos, en disfrutar de sueños y realidades.
Yo también te deseo lo mejor, este año y los que le sigan.
Un abrazo
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