29 de agosto de 2008

La poesía de... Fátima Fernández Méndez


La magnífica poeta asturiana Fátima Fernández aparece cada día con mayor fortaleza en el panorama poético de nuestro país. Considero a Fátima una gran intelectual -no hay mas que ver y leer su blog- y de su capacidad literaria dan fe sus numerosos premios y los elogios que le dejan en su web otros grandes poetas. Me siento algo antólogo de esta nueva generación -un poco tímido últimamente por las duras censuras de la Wikipedia- y veo en Fátima una figura prometedora. Sé que el mundo editorial español no es muy justo; soy consciente de que su juventud debe pagar el tiempo que le queda hasta que los grandes filólogos y los grandes críticos españoles le dediquen las páginas que se merece; pero mientras, ella escribe y cada día nos deleita con su inteligencia. La última de sus geniales ocurrencias ha sido reivindicar la faceta poética de Jorge Luis Borges, para venirnos a decir que no sólo es el narrador que todos creemos que únicamente es. La literatura de Fátima es brillante y llamativa; su poesía es fresca y está llena de imágenes que nos permiten entender con verdadero interés lo que nos transmite su subjetivo ‘yo’ poético. La metáfora, que todos concebimos como propiedad privada de Luis de Góngora, también tiene un hueco entre los numerosos y certeros versos de la asturiana. Bien. Un día apareció, no recuerdo cómo, quizá a través de la magnífica Lauren, la poesía de Fátima ante mis manchegas entendederas -ella, que estudió en Cuenca, ya sabe lo parecidos a Sancho Panza que somos los profesores de letras de La Mancha- y me saltó una chispa que sólo recuerdo haber vivido antes ante la poesía de Lauren Mendinueta. No voy a hablar de que Fátima es un genio de la poesía porque aún debe tirar versos a la papelera así como brindarnos otros más brillantes que los que nos ocupan, pero sí es un valor prometedor que nos dice que hay poesía más allá de mis antologadas Yolanda Castaño, Ana Merino, Vanesa Pérez-Sauquillo, Elena Medel, etc., en España, o que Lola Arias, Marcela Collins, Eunice Shade, Alexandra Tenorio y otras de allende el Atlántico. La versatilidad de su poesía estriba en que se maneja tan bien en la estrofa corta como en la larga, si bien echo de menos que sus cualidades pasen a configurar, algún día, un sonoro romance o un sáfico soneto. Pero puesto a analizar lo que tengo delante, el trabajo empleado en el ritmo del verso corto se traslada a la musicalidad y sonoridad del verso más largo, actuando con el mismo interés poético en ambos casos. Fátima tiene una teoría y estética que se va definiendo -imagino que habrá escrito cosas que yo no he leído- en el día a día de su trabajo (y esto es una especulación) y en el transcurrir de sus versos. Pues bien. Ahí queda el nombre de Fátima y espero que suene tanto como sus versos. Versos de los que doy fe en este post.

SILENCIO
!Schss, ¡no hagas ruido!
Cierra los ojos,
Ahora, aspira.
Aspira este espeso silencio.
¿Sientes su vaivén?
Es la hamaca de la soledad.
¿Lo hueles?
Es el olor mezclado de los pueblos.
Abre los ojos.
Ya puedes expirar.
Expirar los gritos inaudibles
de quienes sufren y nunca vemos.
Expirar este llanto
que se ahoga en mi garganta

© Fátima Fernández Méndez

8 de agosto de 2008

Benito Pérez Galdós


Uno de los muchos escritores de la Historia de la Literatura Española que más admiro es Benito Pérez Galdós. Proveniente de una familia media, llegó a lo más alto de la carrera literaria con su ingenio. Nadie duda que sus ‘Episodios Nacionales’ son la mejor historia del siglo XIX español que se ha escrito y nadie duda que títulos como ‘Fortunata y Jacinta’, ‘El amigo Manso’ o ‘Marianela’ son imprescindibles entre las obras clásicas que hay que leer. Él fue denostado por un sector de la crítica y la opinión literarias y amado por la sociedad que leía sus obras en folletines. Esos folletines son hoy las más imprescindibles páginas de la Literatura Castellana. Don Benito tuvo veleidades políticas siendo en 1886 diputado por el distrito de Guayana y más tarde militando, junto a Pablo Iglesias, en la Conjunción Republicano Socialista que le llevó a ser diputado por Madrid en 1907 y 1909. Sus camaradas lo olvidaron cuando ya no tenía dinero y cuando la ceguera (física) le llevó a escribir la quinta serie de los ‘Episodios Nacionales’ al dictado. En este punto tengo que traer a colación a otro escritor, el conservador y miembro de la Generación del 98 -si los señores de Wikipedia aceptan aquello de Generación, que lo dudo- “Azorín”. Siendo Subsecretario de Instrucción Pública ayudó económicamente a nuestro escritor canario. Atrás quedaban sus deudas, sus pleitos, todo… Lo que caracteriza a Galdós es ser el Cervantes del siglo XIX. Un gran escritor realista. Un gran hombre de letras. Esperemos que las nuevas generaciones no olviden al autor de ‘El abuelo’ y otras páginas maravillosas.

25 de junio de 2008

Alguien con quien hablar



Es cada día más frecuente que la gente no piense lo que va a decir, lo que tiene que decir o, lo más adecuado, lo que debe decir. El verano es la época del año de mayor relación social, pero también una época en la que el calor hace efecto en el psique de las personas. La gente se vuelve más social, sí; pero también más agresiva. Se puede comprobar en la calle, en los comercios, en la conducción… en un sin fin de lugares. La gente se arrepiente “a posteriori” de aquello que “a priori” no ha sido capaz de meditar, justo cuando el mal por el decir es mayor y hace más daño. A mi eso no me vale. Bien es cierto, como creencia propia, que el que es capaz de decir sin pensar (porque pensar sin decir es de sabios) tiene algún problema personal que no tiene por qué ser grave, pero que tampoco tiene que repercutir en los demás. La gente se grita o se insulta como si alzar la voz o el valor propio del insulto fuera un medio de coacción social. Yo creo que la sociedad, nuestra sociedad, está perdiendo muchas veces aquello que se llama “compostura”. He tenido la experiencia en la última semana de recibir los gritos, o las frustraciones, según podamos enfocarlas, de varias personas. En el fondo si alguien es capaz de llegar a ese extremo con alguien tan pacífico como yo es porque tiene un problema. Creo. El caso es que en invierno, con el frío y el destemple, eso no ocurre tan frecuentemente. Un amigo mío ha tenido una pelea absurda con otro amigo mío a costa de la actitud laboral del hijo de uno de ellos. Es decir, el caso más superfluo e irrisorio de todos los que se puedan dar. Y ahí queda eso. Repito que achaco todo esto a la frustración o el estrés personal de cada cual. La verdad es que encontrar a alguien con quien conversar es difícil. Al menos eso me está transmitiendo la gente y lo percibo yo; pero es que si no se es capaz de conversar tampoco se está siendo capaz de convivir. Por suerte, al menos sí conozco a una chica con la que se puede conversar a gusto. Pero, volviendo al hilo, el grito, el insulto, la ilusión de creerse por ello “Conan el bárbaro” lo que produce es el deterioro de nuestra sociedad. Y, ojo, que lo más fácil es conversar.

3 de junio de 2008

Realidad o deseo

La realidad o el deseo. La lucha entre ambas es inconstante, inconsciente, insalvable... La realidad es lo que nos catapulta al abismo de lo peligroso, de la vida útil pero difícil, de lo curioso y extraño, del amor correspondido-no correspondido. El deseo es nuestra proyección más allá de lo que humanamente sepamos o deseemos. Y aunque un gran poemario del no más alto Luis Cernuda, la realidad es la que nos debe hacer estar a ras del suelo, ser concientes del ‘ser’ y del ‘decir’ y luchar hasta conseguir lo que se nos ponga por delante. El deseo es la proyección de nuestro ‘yo’ más allá del amor, de la realidad y de la muerte. Por eso hemos de optar por una de las dos sin combinación de ambas. Y en este sentido de forma instintiva optamos por la segunda buscando una felicidad que puede o no ser real, pero que es la que anhelamos. La realidad lo sepulta y lo mata todo. El equilibrio, repito, está entre la realidad y el deseo. Entre saber estar en un sitio y desear estar en otro, entre saber lo que nos toca vivir y saber qué es lo que queremos vivir.

19 de mayo de 2008

El amor... ¿existe?


Yo siempre he creído que el amor no existe. Pueden darse la comunicación; la coincidencia de ideas y de gustos; el cariño; el compartir cosas; etc., pero el amor, entendido como un flash que te hace ver a la otra persona como el mejor de los seres del mundo, como lo más perfecto y entorno de quien gira todo, eso, no existe. Afirmo desde mi punto de vista que el AMOR no existe. Puede haber sexo, sensualidad, atracción, un flash por el decir del decir o por el decir del eros, pero aquello del amor no. Entiendo a los ascetas y a los místicos cuando dicen del amor a Dios, e incluso creo a los poetas cuando divinizan a la amada llamándola amor, pero eso no existe. Es una ilusión. Si alguien se pasea frente a la casa de la persona que es gustada, lo hace para ser visto, para sufrir un encontronazo. Si alguien llama a un teléfono, con un profundo latido del corazón, no es por amor, es por la necesidad de ser escuchado y de oír, pero quizá no de escuchar. Si alguien se siente físicamente atraído por el otro o por la otra quizá sea un efecto físico, pero no un amor a primera vista -suponiendo que la vista enamore, porque también hay un refrán que dice que “hay ojos que se enamoran de legañas”- y tanto porque el amor a primera vista no existe, es el placer hedónico del mirar que atrae. Y fíjense, nunca nos atrae lo feo, nunca miramos lo feo, siempre nos atrae lo bello, lo hermoso, porque los ojos se van a ello, luego no son imparciales, son parciales y si existiera el amor sería ciego e imparcial. He abierto una encuesta en la que pregunto que si existe el amor y, de momento, va ganando el sí, pero creo que más por ilusión que por convencimiento. Porque... ¿cuánta gente puede afirmar que está enamorada tal como define la psicología y la filosofía? Muy poca, porque los más lo que están es unidos a una persona, definidos en una persona, ensimismados con una persona, pero no enamorados, sino atraídos por una forma de ser que no es la nuestra y en la que nos nutrimos. Es el puro hedonismo del creer en el amor, pero no en el amor, porque Platón y los demás hablaron de otras cosas que no son lo que conocemos -mediatizados por el romanticismo del siglo XIX y por el amor cortés de la Edad Media- como amor. Así pues, el amor no existe. Es pura ilusión.

10 de mayo de 2008

El compromiso



Es importante que cada persona tenga un compromiso. O varios compromisos. Hay que estar comprometido con algo y hacer uso y gala de ese compromiso. El ser humano es un individuo que unido a los demás conforma una sociedad y en ese núcleo de habitantes del mundo debe existir el compromiso con el amor, el compromiso con lo social, el compromiso político... Yo, desde siempre, he mantenido un fecundo compromiso con aquello en lo que he creído y por ello he militado en un partido político determinado (y en función de unos parámetros sociales e ideológicos que comparto con otro amplio sector social que se siente comprometido con su sociedad), he mantenido un fuerte compromiso con el amor (entendido este por querer a determinadas personas por sus determinadas características) y he mantenido un compromiso con los demás allá donde he visto que podía ayudarles. Siento pena de esas otras personas que no se sienten comprometidas con nada, ni siquiera consigo mismas, y que pasan por la vida como aquel que oye llover. Practicar el compromiso es algo que nos hace más humanos y más cercanos a los demás y a la sociedad que nos ha tocado vivir. Por eso es importante el compromiso, por los demás, pero por uno mismo que debe saber decir lo que tiene que decir en el momento en que el decir es necesario para el otro. Y el compromiso es el decir algo a los demás sin nombrar, sin hablar, sin gesticular, solo con una acción.

7 de mayo de 2008

Tesis Doctoral

Esta mañana, a las 11.30, se ha producido el acto de la lectura de mi Tesis Doctoral en el transcurso del cual el Tribunal, por unanimidad, ha decidido otorgarme la calificación de Sobresaliente Cum Laude. El Tribunal ha estado compuesto por don Ángel Gabilondo, doña Carmen Valcárcel, don Jordi Gracia, doña Julia Barella y doña Pura Fernández. Ha estado dirigida por don Francisco Caudet.

6 de mayo de 2008

"Un día de cólera", de Arturo Pérez Reverte



La última novela de Arturo Pérez Reverte es un buen libro. Una novela histórica que combina una narración vibrante con un riguroso estudio de los hechos de aquel 2 de Mayo de 1808. Un día de cólera española contra la invasión injusta y torticera de las tropas napoleónicas; pero también un día de cólera en el que los Reyes de España y los estamentos más significativos de la Nación se evadieron y dejaron la responsabilidad de dirimir los problemas nacionales al pueblo. Fue una gente que luchó y murió en Madrid, en Móstoles, en Zaragoza, y en otros muchos sitios, por defender un pedazo de terreno del mapa denominado España. Pérez Reverte ha hecho un acopio bio-bibliográfico excelente y nos presenta en carne real a los héroes del 2 de Mayo. El Ejército español fue cobarde, salvo los del Cuartel de Monteleón; los nobles fueron cobardes, salvo algún que otro que acaparó el liderazgo de alguna partida callejera; el clero no estuvo a la altura de las circunstancias, pero aquí corrijo a Pérez Reverte, y sí digo que el clero bajo, el más ligado al pueblo, sí dio de sí lo que tenía que dar. Una buena novela que recomiendo, porque la Historia no es solo el siglo XX y nuestra idea de nación española quizá nazca aquel 2 de Mayo de 1808.