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15 de junio de 2017

Lo que hicimos bien...

Mientras tomo un café -que ayuda contra el calor- pienso que no todo se ha hecho mal en España; no es cierto que todo el pasado sea revisable. El episodio político que mejor hemos llevado a cabo colectivamente los españoles ha sido, sin duda, la Transición: ese periodo del que algunos reniegan y que, a pesar de algunas opiniones, entra para la EvAU, se estudia en facultades universitarias de medio mundo y resultó un ejemplo de pragmatismo, sensatez, diálogo y... política. Hace ahora cuarenta años -que se cuentan pronto- que todos los españoles mayores de veintiún años acudieron a las urnas por primera vez tras el final de la guerra civil y de la larguísima dictadura; además, dejando de lado los extremos, los libros de filosofía sesuda, la películas de arte y ensayo subtituladas y los miedos del miedo mismo los españoles votaron mayoritariamente por dos grupos centrados (UCD y PSOE) que, así como el que no quiere la cosa, representaron la socialdemocracia y la democracia cristiana que configuró Europa como el lugar de libertad, democracia e igualdad que aún hoy es. Sí, creo que fue un ejemplo que debe enorgullecernos, más allá de estar en los libros de Historia y de ser ese tema de estudio que apenas se ve porque cae en junio, como todos sabemos. Claro está que desde ahí hasta hoy hay cosas a medio construir, realidades sin hacer y otras mal hechas, pero para eso está la democracia y estarán las generaciones políticas venideras -que no sé si se sientan ahora en el Congreso- para subsanarlo. Se dice, de vez en cuando, que hay que revisar la Transición, probablemente porque no se sabe lo que fue y lo que implicó, claro está, en cuanto a cesión de ideas y de proyectos y en cuanto a consenso en los procedimientos: todos tenían un muerto, detenido o represaliado en la guerra en su familia; en un lado u otro, que asimismo era un mito en casa, pero en 1977 se trataba del interés general: más tarde vendría la memoria histórica. Hoy, sin duda, evocamos a Adolfo Suárez -que a la postre ganó- sentándose a diestra y siniestra y plasmando la realidad nacional en los Pactos de la Moncloa, algo que desconocen quienes a veces dicen haber leído tanto y cuanto y, con el debido respeto, permítanme que lo ponga en duda. La Transición política española es, sin lugar a dudas, lo mejor que han hecho los españoles por la libertad desde que lo intentase por vez primera en serio el general Prim en 1868. Tengo para mí que lo que uno hace bien se mantiene, se defiende y se muestra con orgullo. 

18 de mayo de 2016

Cansancio político



Hace tiempo que no opino por escrito, aunque no voy a cansar. Entra uno en un bar y oye: “Yo no voto, son todos iguales”; “Van todos a lo mismo”; “Se va a repetir lo del 20-D”; “No sirve de nada, si ni siquiera se ponen de acuerdo”. Salvo esto último, lo demás es un irracional atentado contra la esencia de una democracia pero, sinceramente, la gente está hasta las narices. Nos vienen con la dificultad, con la aritmética, con la fragmentación, con ‘lo irreconciliable’ y con ello otras irracionalidades atentatorias contra los más elementales principios de una democracia: “Tengo que ser yo”; “Si usted se reúne con ese, a mí ni me llame”; “Pido su apoyo, pero en mi Gobierno usted no entra”; “Yo apoyo a su partido si usted se va”. Cosas así como de pensar “joder en qué manos estamos con cuarenta y siete millones que somos” y el caso es que yo recuerdo que en la II República, tanto el bienio de izquierdas como el de derechas, implicaron coaliciones de hasta cuatro y cinco partidos, teniendo comprobado que Izquierda Republicana (Azaña) los días impares poco tenía que ver con el PSOE de Indalecio Prieto o Gil Robles (CEDA), católico, menos con Lerroux, que pedía asaltar conventos en 1909; ya en guerra en el gobierno republicano hubo hasta sindicatos anarquistas. Franco, aunque no lo parezca, hizo malabares con falangistas, militares, católicos y monárquicos y la Lliga catalana y españolista estuvo con la monarquía (1931) cuando todo el mundo se acostó monárquico pero se levantó republicano. Así que no me cuenten ahora películas de dificultades e imposibles, que en el exilio don Juan, los socialistas de Prieto y los cristianodemócratas pactaron en Múnich (1962). Ahora reivindican todos a Adolfo Suárez, pero no lo imitan y se olvidan de que había que tener ganas de hacer cosas para sentarse UCD, AP, PSOE y PCE, PNV y CiU en La Moncloa o donde fuera. Claro que, entonces, todos los citados además del apego al poder ─humano o uno no se mete─ tenían ganas de hacer cosas: había menos egos, ombligos del mundo, imprescindibles ─los cementerios están llenos de imprescindibles─ y querían hacer cosas. Como se repita el 26-J, espectáculo lamentable incluido, creo que debemos pensar en tomar las riendas del sentir social los que creamos opinión porque, guste o no, será cosa de 3 partidos y como España no se merece semejante tontería de dimes y diretes, hace falta gobierno, sobran ideas de libro y se necesitan soluciones de calle habrá que echar a sus señorías y sustituirlas por otras, menos imprescindibles y más útiles.

4 de noviembre de 2013

"Tener dignidad"


Ahora, los españoles que tanto quiero lo están pasando mal; ahora que no me tienen a mí, porque la bruma del recuerdo hace que no sea consciente de que un día fui el español más importante del siglo XX; ahora es cuando ellos se sienten mal, porque creen que todos  los políticos son iguales y no será siempre así. Ahí me ven, ahora no recuerdo en qué pensaba ese instante de aquel 23-F en que pudimos haber vuelto a lo mismo de siempre; más de lo mismo... Me fui para evitarlo y al final tuve que plantarle cara en tiempo real (como se dice hoy). Lo que sí tuve claro fueron dos cosas: que el presidente del Gobierno debe revestirse de la dignidad que le dan las urnas, hay que dar la cara...; luego, según iban transcurriendo las horas, me dije a mí mismo que la primera página de todos los diarios del mundo no podían recoger que el presidente se había tirado al suelo y había muerto de un tiro por la espalda, cobardemente; preferí que dijeran que el presidente había muerto dignamente en su puesto, con la cabeza bien alta y bien digna la conciencia. Paco dice que él tenía cuatro años aquella larga noche y que el Renault 4 de sus padres (con él detrás) lo paró la Guardia Civil en un cruce de caminos en mitad de la provincia de Albacete... La Región Militar de Milans del Bosch estaba sublevada en... 1981.  En eso también podemos estar orgullosos: una benemérita bien digna, formada y democrática. Por eso no hay que tirar la toalla: ni todos somos iguales ni está el futuro escrito ni perdido.

22 de enero de 2013

Ningún presidente es igual a otro




Ya pueden decir lo que quieran; muy bonitos sus discursitos...

No todos son nosotros ni todos somos de esa forma ni todos fueron así.


27 de septiembre de 2012

"Soñé que volvían los dos"


"La prima de riesgo alcanza los 460 puntos"; "El paro aumenta un 1%"; "El político Tal se gastó 1.000 euros en una cena después de un partido de fútbol"; "El senador Z pagó con una VISA del Senado una sauna para él y su hijo"; "El ministro W manda a los niños al cole con un tuper"; "El Ministerio X se carga la educación artística"; "La multitud indignada rodea el Congreso"... Oía mientras al fondo subía el café y con la cuchilla de afeitar rasuraba mi barba. O quizás era un sueño, pues todo se me presentaba en blanco y negro. Bajaba a la calle y compraba el diario y en su portada aparecía sonriente un banquero que concedió créditos a 280 promotores inmobiliarios insolventes: "Ea, había que ayudarles", decía el titular: más abajo una anciana impedida era desalojada de su hogar porque no pudo pagar tres recibos de la hipoteca. La revista que acompaña al diario lleva un reportaje de unos cuantos políticos de la jet set que veranearon en agosto en Niza (Nice, en francés) con el dividendo que se repartieron en diciembre, un par de meses antes de la intervención del banco que pagaremos todos. Las páginas de la bolsa, para ser más astutos en el periódico, venían ya en rojo. Como la úlcera me dolía -creo que ya me duele hasta en sueños- entré en una cafetería en donde el dueño, cariacontecido, me dijo que estaba a tope "porque he tenido que despedir al empleado, mi propio hijo; pero es que no puedo pagarle". Entonces veo el diario de deportes, El Gol, y dice el presidente de no sé qué club que la independencia de su territorio es lo idóneo para solventar el paro, el cierre de hospitales, de institutos y colegios, para dar cobertura a los inmigrantes y a los dependientes, para que funcione el transporte y que las tarifas del gas y del agua y de la luz y del teléfono bajen. Y se me pone una mala leche que hasta el café me sienta mal.
Un rato más tarde veo a Gutiérrez Mellado, el Guti, salir de su escaño con un par de huevos y enfrentarse al tipo del bigote y del tricornio y detrás de él Adolfo que lo coge, pero como disparan se sienta con más pachorra que un gato y se mantiene firme, digno, con la cabeza bien alta. De golpe, y aún en blanco y negro, veo a Adolfo que da la cara: "Señoras y señores..." y sale por la tele y lo explica todo, aunque sea una putada y más duro que una piedra lo que pasa.
Entonces me despierta la radio y me oigo decir: "Joder si volvieran los dos y mandaran a la mierda a todos los de ahora". Y Sabina, con voz de sueño, "ojalá".

29 de septiembre de 2011

"La urna de Suárez"


Con Suárez había futuro; ahora no lo sé.



Ahora que dicen que hay crisis, según para quién, porque algunos viven de maravilla con sueldos, sobresueldos y abusos. Los jóvenes, esos, esos sí están vapuleados y sin rumbo; pero, qué más da, mientras haya dinero para coches oficiales... Ahora, ahora que dicen que hay crisis, que hay que gastar poco y recortar... "Miren ustedes que aquí se ha despilfarrado mucho". Yo no, yo no he despilfarrado, yo he trabajado toda mi vida, como el que más, y he pagado mis impuestos como el que más. Que es lo que pasa en este país, que si eres honrado te parten el alma y el espinazo. La madre que los parió.


Ya no compro el periódico, porque la última vez la tensión se me puso en las nubes. Estos tíos y tías se creen con derecho a todo. A ver si salen y ven que hay gente que pasa hambre y es Cáritas la que da de comer; a ver si ven que no hay joven que se case porque no puede pagar ni la boda ni la casa; que tienen a una generación en el paro y las demás diezmadas. Uf, recortes y sacrificios; eso hacía yo con ellos: sacrificarlos y a la mierda, a su casa, a ver cómo se las arreglaban sin el coche oficial ni la secretaria ni la VISA ni el teléfono ni el mamoneo de comidas y besos, muac oposición que tenemos que aprobar que nos subimos el sueldo, que ya pagarán los parados... Jajajaja... Menudos cabrones... A trillar, en agosto, los mandaba, sin agua, como antes.


Llega el día de las elecciones y entra un viejo en el Colegio. El hombre viene tímido, con bufanda y gorra calada. Saluda. "Oiga, su señoría, ¿es aquí donde se vota?", dice. "Sí, claro", responde el de la mesa.


"Entonces, ¿cuál es la urna de Suárez?".

19 de febrero de 2009

Un discurso memorable... de Adolfo Suárez

Buenas noches, señoras, señores:

Vengo a hablarles de un nuevo horizonte para España. Vengo a solicitar su voto para hacerlo posible. Vengo, como candidato, a pedir su voto para la Unión de Centro Democrático. No vengo con fáciles palabras a la conquista de votos fáciles. Sé muy bien que quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro [...].

Creo modestamente que en esta nueva hora de España y al pedirles su voto, no traigo mis papeles en blanco ni soy una incógnita. Prometimos devolverle la soberanía al pueblo español y pasado mañana la ejerce. Prometimos normalizar nuestra vida política, gestionar la transición en paz, construir la democracia desde la legalidad y creemos que, con las lógicas deficiencias, lo hemos conseguido [...]

Pero si ustedes nos dan su voto: Puedo prometer y prometo que nuestros actos de gobierno constituirán un conjunto escalonado de medidas racionales y objetivas para la progresiva solución de nuestros problemas. Puedo prometer y prometo que trabajaremos con honestidad, con limpieza y de tal forma que todos ustedes puedan controlar las acciones de gobierno [...]

Con la asistencia de ustedes, desde la normalidad que estamos alcanzando, desde la moderación que nos inspira, desde el diálogo con todos los grupos y partidos, creo que seremos capaces de consolidar definitiva y firmemente una monarquía democrática, capaz de dar respuesta realista a los problemas que nos acucian. Ése es, señoras y señores, nuestro nuevo horizonte. Y para eso les pido su voto.

(Extracto. Adolfo Suárez. 14 de junio de 1977. Discurso en TVE)

10 de marzo de 2008

"La memoria de Adolfo Suárez"



Son la tres de la mañana de una madrugada que se presume fría. El enfermo se alza sobre el colchón y balbucea. En ese instante, la enfermera, que anda somnolienta después del final de la película, se dirige a él:
-Tranquilo, don Adolfo, tranquilo, sólo ha sido una pesadilla -le dice entre susurros.
La televisión como telón de fondo, de plasma, modernísima, que compraron sus hijos para él en su último cumpleaños, retransmite en directo una votación del Congreso.
-¿Qué es esa algarabía? -pregunta don Adolfo.
-El Congreso, ¿no lo recuerda? -responde entre dientes la joven enfermera, que lleva con él algo más de dos años—. Usted estuvo ahí en innumerables ocasiones.
Pero el enfermo no lo recuerda; el hombre de cuarenta y cuatro años que dirigió el país en unos tiempos de tensión, difíciles pero ilusionantes, ahora no sabe qué es ese escenario lleno de políticos en algarabía.
Ella le da un poco de agua y pone en otro canal la reposición de un magazín dominical que presenta una hija del antiguo mandatario. Él, atento en su insomnio, fija la mirada en el monitor... pero no reacciona. La joven le da un poco de agua y lo recuesta de nuevo. Apaga el televisor sin dilación y deja únicamente una pantalla, sobre una mesita estilo isabelino. Junto al haz de luz del fondo, en un cuadro, están él y Amparo y sus cinco hijos. Se vuelve hacia allí, en un acto reflejo, buscando la luminosidad de la lámpara.
-¿Quiénes son? -dice tímidamente.
-Usted, doña Amparo y los chicos... -la enfermera empieza a agobiarse; no sabe si está haciendo bien.
-¡Ah!, Amparo... hace días que no la veo... ¡Estará en La Moncloa!
La enfermera solloza.
Al acabar la noche, el ex presidente Suárez duerme plácido en su cama. Su memoria descansa toda la tensión de aquellos años... pero su eterna sonrisa de hombre dialogante reposa sobre la almohada.
La enfermera lo mira fijamente mientras comienza a dormirse. Entre sueños, un mitin de Unión del Centro Democrático (UCD), cuando tenía ella 18 años... Habla Adolfo Suárez, presidente del gobierno, dice el speaker y la gente grita y aplaude.
Hoy el sueño le llega al amanecer.