17 de mayo de 2026
Biografía de Enrique Tierno Galván (1918-1986)
7 de febrero de 2026
La mujer de la mesa de al lado
4 de julio de 2025
La vida pende de un torcido estambre
Mi vuelo, si todo iba bien, saldría del Aeropuerto JFK a las doce en punto. Allí, en aquel apartamento ajado del West Village, ya no quedaba nada que me recordara, pues todo había quedado embalado en cajas de cartón de la compañía de mudanzas. Nada, casi nada, era ya mío, salvo algunas novelas de tapas desgastadas de la Generación Beat. Todo había acabado gracias a una frase de Mr. Wilson: "sus servicios no nos son necesarios, así que puede usted recoger sus cosas". Sí, la cagué en un balance y no hubo una segunda oportunidad ni tampoco otra opción de permanecer en la gran ciudad. Lo mejor, como indicaba el billete de vuelo de mi bolsillo, era poner tierra de por medio... salvo que se produjese la llamada. Sí, una llamada. Corre por ahí una frase que dice que, a veces, el silencio ya es una respuesta. Así era ella. En ese momento, con el taxi esperando en la puerta, lo único que yo quería era que sonase el teléfono de nuestro apartamento; que ella me pidiese permanecer en Nueva York e intentarlo de nuevo. Una segunda oportunidad de esas que solo unos poco privilegiados tienen de vez en cuando. Cogí la maleta, miré alrededor y recordé el final del poema "La llamada", de Gerardo Diego -que la IA de Google desconoce-: "la vida pende de un torcido estambre". Así son las cosas. Cuando mi taxi ya iba camino del aeropuerto alguien que vive al final del pasillo de mi vieja casa del West Village oyó desde mi antiguo apartamento la insistencia del rugir de un teléfono.
18 de mayo de 2025
Dos cuadernos de tapas de hule
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31 de diciembre de 2024
La década del cambio en España (1979-1989)
La década del cambio en España
(1979-1989) traza
una visión de la España de los años ochenta tomando Madrid como epicentro de la
explicación de numerosos acontecimientos políticos (la victoria electoral de
Felipe González, la entrada de España en la OTAN y la UE, la consolidación del
PP como alternativa, el regreso de Adolfo Suárez con el CDS, las mociones de
censura de 1989…), sociales (el terrorismo, el SIDA, la drogadicción, el paro…) y culturales (la
movida, el fútbol, el cine, la literatura, el teatro…). En las páginas de este
ensayo ameno y divulgativo se citan más de dos centenares de protagonistas de
aquella década, denominada por Francisco Umbral como «la década roja». A los
líderes madrileños Joaquín Leguina y Juan Barranco se suman otros protagonistas
como José Mª Álvarez del Manzano, Alberto Ruiz-Gallardón, Enrique Tierno
Galván, Felipe González, Manuel Fraga, Adolfo Suárez, José Mª Aznar, José Bono,
Antonio Hernández Mancha, Esperanza Aguirre, Mario Conde, Florentino Pérez,
Jesús Gil, Ramón Mendoza, Pilar Miró, José Luis Garci, Pedro Almodóvar, Luis
Alberto de Cuenca, Almudena Guzmán, Juan Madrid o Almudena Grandes, entre
otros. El libro, que además alude a acontecimientos internacionales, cuenta con
prólogos del exalcalde de Madrid, Juan Barranco, y del catedrático de Historia
Contemporánea de la Universidad de Castilla-La Mancha, Manuel Ortiz Heras.
21 de abril de 2024
Olvidadas despedidas
12 de enero de 2024
Fantasmas del pasado
24 de octubre de 2023
Agua pasada no mueve molino
Cuando entré en el bar de la estación de Nueva York mi intención no era otra que tomarme uno de esos cafés aguados e interminables de los americanos, refugiarme allí después de haberme calado con la lluvia otoñal neoyorkina y, a ser posible, leer en paz The Boston Globe. No sé si el azar existe o no, tampoco estoy convencido de que las coincidencias existan, pero al fondo de la barra, debajo de uno de esos horribles gorros de lana contra el frío, estaba ella. Sofía y yo habíamos compartido algo más que estudios varios años, lustros atrás. Más tarde, algo impensable -o quizás sí y yo no lo intuí- nos hizo distanciarnos, hasta el punto de que hoy no tengo un teléfono suyo. Además, algún episodio esporádico con una de sus mejores amigas terminó por enturbiarlo todo... El caso es que ahora ella estaba allí, mientras en mi bolsillo el billete me señalaba un tren hacia Boston en cuarenta y cinco minutos. Cuando Mery, la camarera cuyo nombre supe por la placa cosida al bolsillo, me puso el café pensé en acercarme y hablar con ella. Total, el tiempo, según dicen los que lo pierden, lo aminora todo. Confieso haber pensado en ese instante tres o cuatro cosas con las que iniciar el contacto, aunque tampoco estoy seguro de que ella se hubiera fijado en mi presencia allí. Pagué en efectivo el dólar y setenta centavos del café y, cuando iba a coger mi maletín, giré sobre mí mismo, salí discretamente del local y escribí a mi compañera de despacho "Mañana te llevo las cookies de Murphy's que tanto te gustan", y terminé con ese emoticono tan útil del beso con un corazón rojo.
9 de julio de 2023
Una escena bajo la canícula
El coche me avisa de que el calor también le afecta, por eso decido parar en un pueblo diminuto, junto a la carretera nacional que me lleva a una capital de provincias castellana. La vida se ha detenido aquí, bajo un sol abrasador; las terrazas se encuentran desiertas a esa hora, aún temprana. Aparco lo mejor que sé y puedo, obligado a no taponar un vado estrecho, y decido tomar un refresco, porque me esperan en la innominada ciudad a la hora de la siesta, para mediar en una herencia que tiene pinta de acabar mal. El mesonero es un tipo cabreado, que golpea con mala leche una máquina de café que debe llevar allí desde Alfonso XIII, por lo menos. Me pone un brebaje oscuro con hielo y un vaso de agua; cuando me siento observo al fondo a una mujer joven leyendo. Lo extraño es que esté leyendo, ajena a cualquier dispositivo electrónico, como se dice ahora. "Es la maestra", me dice una señora que juega al julepe con unas amigas. "Gracias", le respondo, pero no le añado que me ha leído la curiosidad del pensamiento. Así, desde lejos, creo que lee Trilogía de Madrid, de Umbral. Su presencia le da cierta vida a la escena: una taberna prácticamente vacía y asolada por el bochorno del verano. "Es que da clases de repaso la muchacha", añade una señora de gris, junto a la de antes. La miro con cara de póquer, pero la dama entrada en años continúa: "¿Es usted de la policía?". Cuando quiero decirle que no, ella añade: "Vendrá usted por el robo del códice de la Iglesia". Me quedo patidifuso y para quitármela de encima decido cortar por lo sano: "No, señora, soy el novio de la maestra, pero estamos peleados". Cuando su rictus de asombro aún no había digerido la respuesta, ya estaba yo subiendo al coche...
10 de abril de 2023
Palabras de Silvia
Silvia Company de Castro se dio a conocer en
2019 con un excelente poema premiado en el Certamen Internacional de Poesía ‘Yolanda
Sáenz de Tejada’ (El Bonillo, Albacete), cuando aún vivía en Londres y
despuntaba tímidamente con composiciones breves, intensas y conectadas con las
fórmulas estéticas de nuestros días. Ahora Cuadernos del Laberinto apuesta por
ella con Todo lo que perdí mientras te buscaba, una ópera prima trazada en un
estilo directo conectado directamente con la poesía urbana de los ochenta,
aquella que se daba cita en los cafés literarios del Madrid de Tierno Galván y
Juan Barranco. Recoge ahora sesenta y dos poemas más o menos breves, teñidos de
verbalismo directo y de un yo plenamente subjetivo que conecta su lado más personal
con el lector, atrayéndolo a través de experiencias compartidas, seguramente.
La autora introduce a veces giros anglosajones (no en vano habla tres idiomas),
pero traslada a un perfecto castellano esos amores-desamores, trufados de desazones,
fallos y aciertos vitales que configuran no solo esta obra, sino el día a día
de quien se acerque a leerlo. Tiene, además, ecos del haiku o de poemas post-it
(esos que uno deja sobre la nevera para que lo lea el otro), de la poesía
urbana (insisto) y de los motivos poéticos que busca el lector actual en una
mujer cosmopolita, intelectual y joven como Silvia. Quizás nadie eche en falta
cuestiones de hoy ni se extrañe que algunas composiciones, como la 40, sean tan
breves, intensas e implacables cuando leemos: “Cuanto más cerca te tengo/más
lejos me siento”. Indudablemente estamos ante palabras que perdurarán, como
este libro tan novedoso y elegante.
5 de marzo de 2023
La huida
28 de noviembre de 2022
De Alfonso XIII a Tierno Galván. Estampas del siglo XX español
La monografía De Alfonso XIII a Tierno Galván. Estampas del siglo XX español está ya a la venta; previamente obtuvo el III Premio Internacional Cuadernos del Laberinto de Historia (2022). El jurado acordó por unanimidad premiarlo, seleccionándolo de entre un total de 43 originales recibidos de 8 países. El libro aporta un retrato de la Historia del siglo XX a través del perfil de algunos de sus protagonistas más trascendentales, desde el “rey político” Alfonso XIII hasta el “viejo profesor” Tierno Galván. A partir de una visión documentada y creo que con un estilo ameno, en él se repasan las actuaciones y anécdotas de los jefes de Estado y de Gobierno más conocidos de España, Estados Unidos o Portugal. En sus seis capítulos aparecen las complejas relaciones personales de Alfonso XIII con el líder conservador Antonio Maura, la formación académica del general Franco y de Antonio de Oliveira Salazar y el mítico carisma del alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Entre sus páginas se analizan acontecimientos cruciales para España como la oposición antifranquista, los proyectos de transición a la democracia diseñados por fuerzas políticas del interior y del exilio o el trascendental apoyo para España de los presidentes republicanos de EE.UU. Junto a Eisenhower, Nixon o Ford se dan cita otros protagonistas de la Historia como Ramón Serrano Suñer, Alfredo Kindelán, Dionisio Ridruejo, José Luis Álvarez, Joaquín Leguina o Ramón Tamames. Lo puedes encontrar en las librerías de Tobarra (Albacete); Librería Libros, de Hellín; Papelería Castillo, de Almansa; Librería Circus, Librería Popular y El Corte Inglés de Albacete; Librería Neblí, Librería Antonio Machado, La Central, Pasajes Librería Internacional y FNAC en Madrid; Casa del Libro en varias provincias; Librería Cervantes, en Oviedo; La Librería Ambulante en Sevilla; Puvill Libros en Barcelona; AG Library de Málaga; Babelio, Amazon, etc.
15 de septiembre de 2022
Buscando a las musas
Amaneciendo, la desierta playa del silencioso pueblo costero recogía la espuma del mar. En mi camino, las huellas de alguien que, muy poco antes, había transitado el mismo borde junto al Mediterráneo, se iban diluyendo, como los recuerdos, como las musas, como aquellos eternos veranos de hace unos años... La inspiración me había abandonado esas semanas, así como aquellas sonrisas que traían, al menos, momentos inevitables en la canícula de los noventa, o quizás de los dos mil, cuando éramos eternamente jóvenes, sin la contaminación ruidosa de estos tiempos inciertos que, cada día, nos traen los diarios. Sea quien fuere mi musa, se fue, atenazando la escritura en soledad silenciosa, en páginas en blanco, en inciertas dudas tachadas con bolígrafo rojo. El mar aprovecha hoy la mañana para lanzar algo de ruido sobre la playa y dos o tres jóvenes se suben a la tabla, buscando la mejor ola para el surf. En el momento de buscar un café abierto, recuerdo cuando tenía varias musas, con las palabras siempre brotando todo tiempo... Igual frente a un café humeante sea el momento de poner orden a las ideas, blanco sobre negro, pues como ha dicho siempre Joaquín Sabina: "mira que las musas no aceptan excusas".
8 de mayo de 2022
Cualquier tiempo pasado...
24 de abril de 2022
La chica del premio
24 de marzo de 2022
Le atendió...
En aquel momento y en aquella ciudad escribía de noche; cada día acudía al Murphy's pasadas las once post meridiem, pretendiendo acabar allí mi primera novela. Atendía la mesa Jenny, una chica procedente de algún lugar de Europa con intención de probar suerte en ese norte aristocrático que era la ciudad. No recuerdo día alguno en que hubiera ni media docena de personas, cada una a su manera, arracimadas en la barra; en una de las mesas, únicamente mis folios, la Parker y yo. Aquella camarera no tendría más de veintipocos años y me dejaba anotado su nombre en el ticket ("le atendió Jenny"), algo popular actualmente en este lado del océano, pero no entonces. Yo no conseguía dar forma a mi novela, menos aún supe burlar las formulaciones del New Criticism; pero tampoco la muchacha ganaba más de un puñado de dólares dejados como propina por insomnes como yo, Arthur Miller o un director de banco que abría su sucursal a las siete en punto de la mañana. Ella tenía un medio novio italiano que conducía un camión por la Ruta 66 y al que nunca veía, cuidaba de un gato enfermo y vivía en un caro apartamento sin ventilación del Upper East Side, más o menos cerca de mi casa. Confieso que una noche de nieve, solos ambos en el Café, confesamos nuestras penas con un café rebajado con whisky. Entonces yo no tenía un centavo ni había publicado más de dos o tres críticas teatrales sobre Miller en The New Yorker, pero estuve a punto de pedirle que se viniera a vivir conmigo. El día que lo supe fue una mañana sin preaviso en que su compañera Dorothy me dijo inexpresiva que había sido deportada.
23 de enero de 2022
El pasado sobre la mesa
11 de diciembre de 2021
Las viejas cartas
29 de noviembre de 2021
En una gélida noche
Cuando el tren se deslizó lentamente por esa estación de provincias intuí que pasaríamos la noche tirados en mitad de la nada. La nive aún caía tímidamente y el frío calaba nuestros huesos como nunca antes. El jefe de Estación nos pidió calma y a continuación explicó la situación: más allá de los montes el temporal impedía seguir ruta. Sería cosa de una única noche y en la pequeña sala habilitada para los cinco o seis pasajeros había espacio suficiente. Me acomodé junto a la chimenea, al lado de una chica más o menos joven. Se presentó como adjunta a la dirección de una compañía de Bohemia-Moravia, no recuerdo bien. Hablaba perfectamente castellano y la noche se nos pasó entre libros, comidas, viajes y otras conversaciones más o menos amenas. En aquella estación rural, cuyo nombre era algo así como Bastilia, o por el estilo, nos dieron café, pastas y varias cosas más durante la gélida madrugada. Me gustó mucho su acento, pero también sus ojos me impactaron... Cuando llegué a la capital, con tiempo suficiente para enlazar con el avión a Madrid, adquirí un mapa e intenté comprobar el lugar en donde había pasado la noche: no aparecía. Pensé que el pequeño pueblo era poco más que una aldea, nada importante. Sin embargo, la duda o la sorpresa me atenazó cuando alguien de Información del Aeropuerto me explicó que la compañía anotada en la tarjeta de mi compañera nocturna de viajes no existía. Al subir al avión y escucharlo, apenas pude creer el mensaje del comandante: "Señores viajeros, la temperatura actual en Bohemia y Moravia es de treinta grados, propia del verano local. Abróchense los cinturones y...".
21 de septiembre de 2021
A contracorriente
Mientras espero, advierto ser el único que ha leído la indicación de la entrada ("máximo dos personas"), pues en el comercio debe haber, en ese instante, seis o siete individuos. ¡Qué más da! Además, en tiempos de dedo fácil y lectura radicalmente incomprensiva, tampoco sigo la corriente a las dos fumadoras que se ríen de la metereóloga Isabel Z. por no haber dicho lo que los memes dicen que sí dijo. Como suelo hablar con algún dato -a veces incluso con media docena-, la chica preguntó para los bomberos: "bueno, ya no como se apaga un volcán, obviamente, sino cómo
se apagan los posibles incendios que se puedan producir a su alrededor,
qué consejos les daría". ¡Qué sacaría con reíme de una persona que sabe más física que yo, por ejemplo! Sigo adelante con mi paseo, casi bajo la lluvia, saludando poco después a algunas personas, entre otras a una chica con El sí de las niñas en las manos; como me relaciona con la literatura, me explica que "está muy chulo", aunque su madre cree que los 8,74 euros que cuesta son un dineral, no así los 659 del móvil que se ha comprado tras el último, que se le cayó descuidadamente al váter. Al fin y al cabo, pensará, la Cultura está a un click de su dedo, ese del 40% de españolitos de a pie que no saben si una noticia es falsa o real o medio manipulada, por eso Reuters resalta con asombro que el estar informado cada vez va a menos, así como la indiferencia ante los ataques de la prensa. ¡Lo que estarán disfrutando algunos poderes fácticos! En esas, paro en el kiosko, compro el periódico en papel y me siento a leerlo, lentamente, tomando un café, porque la más de las veces sienta bien ir contracorriente.





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