“¿Es moral mantener tu código moral en un mundo inmoral?”. Esa pregunta flotaba en las paredes de las calles del guetto de Varsovia durante la dominación nazi de los años cuarenta. Los valientes judíos que defendieron a sangre y fuego el barrio mantuvieron su código moral en el inmoral mundo de la ‘solución final’. Las sociedades occidentales de hoy están abocadas al fracaso moral; se han perdido la ética y los valores emanados de ella. Un diputado del Congreso español ha elevado un suplicatorio a la cámara para que, al margen de los cuatro mil euros que percibe por su representación pública, pueda ejercer el derecho en un despacho propio en su faceta privada. Eso es inmoral. Se buscan émulos de Barack Obama en España; intentos de ‘parecerse a’ y no de ‘ser como’. También hemos tenido modelos anteriores en España, olvidados por la necesidad del cambio (a peor) que ha imperado en la clase política. Adolfo Suárez, por ejemplo, cuando decía aquello de que “hay que elevar a categoría de políticamente normal lo que a nivel de calle es, sencillamente, normal”. Lo que ocurre es que Suárez no hizo fortuna con la política, cuando ahora es un medio de vida ideal para tanta mediocridad como se ve en los escaños del Congreso y del Senado. Nuestros próceres viven de espaldas a la sociedad y a las necesidades de la nación y así nos brilla el pelo. Parece ser que a día de hoy todo el mundo tiene un límite ético que sobrepasa a la mínima y, por tanto, lo moral ya no existe, sino que lo que se lleva es lo ‘inmoral’, porque está de moda. Sin embargo, esto no es algo del mundo político, sino que también está a la orden del día en lo privado, cuando descubres que mucha gente que te rodea ha cedido en sus intenciones éticas porque “aspira a” (sin nada que lo justifique) y eso se ve también en la empresa privada, no únicamente, como decía, en la ‘empresa política’, que también. Los hombres y mujeres que defendieron con orgullo y valentía el guetto lo hicieron porque tenían unos principios y una moral que les impedía cerrar los ojos o dejarse morir porque, seamos conscientes, ya no es tiempo, tampoco de héroes. Ellos lo fueron sin pretenderlo, por ser morales. Encontrar a gente con principios y con honestidad es aún factible, pero qué duro es ver cómo en la sociedad española las cosas se hacen quedamente, por la espalda, con traición, con desvergüenza, con la inmoralidad del desnudarse éticamente por un puesto, por un trabajo, por dinero, por… y si tú, como fue mi caso cuando administré 12.000 euros del Ministerio de Educación en 1999, devuelves el sobrante que no te han requerido, te sueltan: “tú eres tonto”. Pero mantengo mi código moral en un mundo inmoral. Al menos, por y con dinero, no me pillan. Pero… ¿vivimos en un mundo moral o inmoral?18 de marzo de 2009
El código moral en un mundo inmoral
“¿Es moral mantener tu código moral en un mundo inmoral?”. Esa pregunta flotaba en las paredes de las calles del guetto de Varsovia durante la dominación nazi de los años cuarenta. Los valientes judíos que defendieron a sangre y fuego el barrio mantuvieron su código moral en el inmoral mundo de la ‘solución final’. Las sociedades occidentales de hoy están abocadas al fracaso moral; se han perdido la ética y los valores emanados de ella. Un diputado del Congreso español ha elevado un suplicatorio a la cámara para que, al margen de los cuatro mil euros que percibe por su representación pública, pueda ejercer el derecho en un despacho propio en su faceta privada. Eso es inmoral. Se buscan émulos de Barack Obama en España; intentos de ‘parecerse a’ y no de ‘ser como’. También hemos tenido modelos anteriores en España, olvidados por la necesidad del cambio (a peor) que ha imperado en la clase política. Adolfo Suárez, por ejemplo, cuando decía aquello de que “hay que elevar a categoría de políticamente normal lo que a nivel de calle es, sencillamente, normal”. Lo que ocurre es que Suárez no hizo fortuna con la política, cuando ahora es un medio de vida ideal para tanta mediocridad como se ve en los escaños del Congreso y del Senado. Nuestros próceres viven de espaldas a la sociedad y a las necesidades de la nación y así nos brilla el pelo. Parece ser que a día de hoy todo el mundo tiene un límite ético que sobrepasa a la mínima y, por tanto, lo moral ya no existe, sino que lo que se lleva es lo ‘inmoral’, porque está de moda. Sin embargo, esto no es algo del mundo político, sino que también está a la orden del día en lo privado, cuando descubres que mucha gente que te rodea ha cedido en sus intenciones éticas porque “aspira a” (sin nada que lo justifique) y eso se ve también en la empresa privada, no únicamente, como decía, en la ‘empresa política’, que también. Los hombres y mujeres que defendieron con orgullo y valentía el guetto lo hicieron porque tenían unos principios y una moral que les impedía cerrar los ojos o dejarse morir porque, seamos conscientes, ya no es tiempo, tampoco de héroes. Ellos lo fueron sin pretenderlo, por ser morales. Encontrar a gente con principios y con honestidad es aún factible, pero qué duro es ver cómo en la sociedad española las cosas se hacen quedamente, por la espalda, con traición, con desvergüenza, con la inmoralidad del desnudarse éticamente por un puesto, por un trabajo, por dinero, por… y si tú, como fue mi caso cuando administré 12.000 euros del Ministerio de Educación en 1999, devuelves el sobrante que no te han requerido, te sueltan: “tú eres tonto”. Pero mantengo mi código moral en un mundo inmoral. Al menos, por y con dinero, no me pillan. Pero… ¿vivimos en un mundo moral o inmoral?
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7 comentarios:
Es que cada uno tiene su propio código moral. La moral es algo subjetivo, cambiante en cada individuo.
La moral es un conjunto de reglas y valores que rigen una determinada sociedad. Así las cosas, es evidente que vivimos una sociedad moral...toda lo es. Otra cosa es que esa moral sea de nuestro agrado.
La moral surge de la reflexión ética, ésta si, individual. Por supuesto, no pretendo llegar a la conclusión de que todo individuo participa de esa reflexión personal: es evidente que no. Pero que hay élites haciendo ética y que ésta se proyecta en la moral pública, es evidente. Que ésta reflexión sea buena y constructiva es, obviamente, más que discutible.
Saludos.
Hay de todo como siempre ha habido de todo y no debemos engañarnos.
Cada uno ha de hacer lo que crea que debe hacer y para que el mal triunfe solo hace falta que los hombres buenos no cumplan con su cometido.
¿Tienes claro cual es el tuyo?
El mundo no es ni inmoral ni moral, lo son las personas que como seres individuales viven en sociedad. Moral y el uso adecuado de la libertad van unidos, y de la justicia.
¿es moral lo que el papá (en su visita a áfrca) dijo sobre que el uso de anticonceptivos aumentaban el sida?
Vivimos en un mundo inmoral, hipócrita, de trepadores y charlatanes y guays. Un mundo en el que todos van a la suya, no tienen el menor reparo en pisotear a nadie para conseguir lo que quieren. Un mundo de apariencia. Swami ha expuesto una teoría sobre la moral y la ética muy buena, pero ambas se están evaporando y al final seremos peores que animales en la jungla.
Un mal día, en fin.... Besos
Por una vez estoy de acuerdo con asun. La moral es individual, subjetiva. Para el Papa eso será moral, pero para mí no.
Es inmoral pensar que hay tal cosa como la moralidad...o la inmoralidad.
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