11 de noviembre de 2009

Apuntes de hoy...


Día raro. Estoy de mala leche, stop. De muy mala leche, punto.

Josema, que es un tío majísimo, que sabe de Literatura, me ha regalado hoy el último libro de Philip Kerr, “Si los muertos no resucitan”, ¡¡¡dedicado por el mismísimo Philip Kerr!!!

Aznar dijo ayer que lo que hay en España son “vividores” de la política (juas). Eso lo llevo yo diciendo hace mucho tiempo. A ver si cunde la opinión y se van largando todos esos ‘vividores’ (esto lo digo yo) y dan paso a gente nueva. Pero... ¡no caerá esa breva! Ya atornillarán el sillón al suelo. Antes se hacían las cosas (yo por lo menos) por conciencia social, ahora dicen “no, si trabajo me dan un cargo...” (juas, lo mismo da ministro de economía que portero del Ministerio...).

Una mujer fatal es (respondo así a la curiosidad de mi amiga Mamen) aquella que, además de ser inteligente y astuta, y hermosa, oculta algo o, con su mirada, engaña o encandila a los hombres como yo o como Enrique Jardiel Poncela. ¡Qué buena es su obra “Usted tiene ojos de mujer fatal”!

Como estoy algo malito le he escrito mails a la gente que no sabía de mí hace mucho tiempo, para decirles que, al menos ahora, no les voy a dar el coñazo.

Además, con los vértigos, además de las mil vueltas, a uno le devuelven los recuerdos, las palabras, las imágenes; todo eso, a pesar del esfuerzo por no mirar atrás.

Bueno, que sí, que siempre me ha gustado la música, la carita de niña buena y el contoneo de Shakira. Que nació también en 1977 (¡menuda cosechaza de gente ese año! ‘Baby boom’, dixit), que es una muchacha guapísima como otras shakiras de Barranquilla y que dedica mucho dinero a obras sociales de verdad.

Y eso...

10 de noviembre de 2009

Otoño-invierno


A mí tampoco me está sentando bien el paso del otoño al invierno...

Cuatro mujeres y una mañana de invierno


Una mañana fría como esta, caminando hacia la Biblioteca Nacional, se me presentaba el reto de entender hacia dónde va la sociedad actual y, además, qué escribir hoy, o no hacerlo. Entonces la he recordado; ¿o quizás fue por indicación de un mensaje? No sé. Es una chica a la que tengo un profundo cariño, a pesar de que habita algo lejos de mi radio diario. Tiene un poso de buena persona y un aderezo de mujer hermosa que la hace muy interesante, si no fuera porque tiene ojos de mujer fatal y ya se sabe cómo son las mujeres fatales (sonrisa).

Caminando calle Serrano abajo iba yo disertando esto; quizá con la tentación de enviarle un sms de buenos días, cuando, de pronto, he caído en la cuenta de la gente que iba a su trabajo, que ha hecho el esfuerzo de cumplir con su obligación a cambio de un salario bastante menos provechoso que el de los políticos. A parte de a Ella (valga la licencia de la mayúscula) he recordado a otras varias amigas: una mujer casada errante en el desamor; una madre soltera ucraniana que lucha de lunes a domingo por abrirse paso en el mundo laboral y darle estudios al niño de diez años y una antigua compañera que, a pesar de estos nueve años, conserva vigente su inteligencia (creo que fue con mucho la primera de la promoción) y su hermosura.

Sí; hoy he tenido en mente cuatro ases femeninos que, mientras yo iba de camino a la Biblioteca, estarían en diversos puntos de nuestro entorno comenzando, como yo, su día. Mientras cruzaba el paso de cebra que separa la calle de Goya de la plaza de Colón me ha venido a la mente un cuento, una historia realista sobre las cuatro; o quizás cuatro historias con un mismo final: hay gente maravillosa que nunca sale en la televisión.

9 de noviembre de 2009

Cómo vi la caída del muro


Lo que recuerdo de aquel 1989 (próximo a cumplir 12 años) no es exactamente la caída del muro nefasto de Berlín: que contagió el entusiasmo a todos. Hubo un Telediario (el de TVE1 -se habían implantado malamente entonces los canales de las comunidades autónomas de País Vasco, Cataluña, Galicia, Madrid y Valencia-) que se abrió con los cadáveres de Nicolae Ceacescu y esposa fusilados por el ejército rumano. Ahí fui consciente de que caía el comunismo, una palabra de la que me hablaban mal hasta los antiguos combatientes republicanos españoles de Albacete, y de que quienes sólo sabíamos de libertad y democracia (imperfecta) habíamos ganado una batalla. Hoy se cumplen 20 años de aquel hito. Nadie creyó hasta 1989 a John F. Kennedy: “Yo también soy berlinés”; nadie, salvo Ronald Reagan, como recordaba alguien en la prensa del domingo: la forma de vida occidental, el “american way of life”, etc., no podía competir con el comunismo: sencillamente lo había vencido.

7 de noviembre de 2009

Leer a Yolanda Castaño


Nota a priori: “Profundidad de campo”, Visor, Madrid, 2009. 10 euracos.

Últimamente voy a remolque de todo y yo lo achaco al Otoño atípico de la meseta que tan mal me está sentando en 2009. El caso es que la edición de “Profundidad de campo”, de Yolanda Castaño, en Visor, está en las librerías y ayer la compré en La Casa del Libro de Gran Vía, unos minutos antes de la atípica y multitudinaria presentación de uno de los libros de Ediciones Irreverentes, la editorial del genial Miguel Ángel de Rus. El caso es que llego tarde a echar un vistazo al poemario bilingüe de Yolanda, ya que en algunos otros blogs hace días que se hicieron eco de él e incluso le dieron fecha precisa a este libro: 2007 (en el mío pone 2009).

Ya lo sabe bien Gracia Iglesias: últimamente llego tarde, mal y nunca a todo e, incluso, le provoco a ella que llegue tarde a sus citas. El caso es que esta poesía de “Profundidad de campo” me dice muchas cosas y me hace llegar muchos ecos de poesía urbana, de asuntos cotidianos, etc., que, personalmente tanto me gusta (probablemente por haberme empapado de la de Luis Alberto de Cuenca). Ya, de entrada, el poema “Reservado”, con el que se abre el poemario, es el que más me gusta de toda la obra de Yolanda que he leído hasta hoy. Lo que ocurre es que la interpretación de este libro de la poeta gallega ya la haré más adelante, a pesar de haberlo leído anoche y de haber tomado algunos apuntes más sobre él. La cosa está en que diga lo que diga siempre va a salir alguien que, presuntamente, es más listo que yo y que, presuntamente, sabe interpretar mejor que yo y que, presuntamente, los nombres que propone son mejores que los míos y que, presuntamente, se sabe mejor que yo las lenguas que se hablan en la Península Ibérica y que, presuntamente, ha leído bastante menos que yo pero que por saberse a Sartre de memoria (pongo por caso) es el culmen de la filología, la crítica y del acervo popular hispánico (juas).

Como ese ego tan grande que tengo está en hora bajas, yo a leer, que es muy constructivo, y a opinar cuanto menos mejor. Ya he captado el mensaje de que ser independiente en este país y decir lo que uno piensa, con corrección, sólo origina críticas y animadversiones. Allá cada cual…

(¡Vaya post más negativo me ha salido! A ver si después del puente y de los vértigos que sufro estoy más positivo).

6 de noviembre de 2009

Hacer lo que se puede: simplemente sobrevivir


Hay días, semanas, nefastas (o comúnmente malas) en la vida de alguien. Os reproduzco una conversación que mantuve un día de esta semana:

- ¿Qué hace un chico como tú en un lugar como este? -pregunta ella.
- Sobrevivir -respondo yo.

3 de noviembre de 2009

Corruptos no


A todos los corruptos de todos los partidos; a todos esos cabrones que en diez años nos han sustraído, con alevosía, 4000 millones de euros; a esos que quisiera que se pudrieran en la cárcel; a esos hijos de puta que deberían recibir un castigo ejemplar… A todos los partidos a los que no debemos votar:

La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.
Viktor Frankl

31 de octubre de 2009

Apuesto, firmemente, por la Educación


Soy profundamente partidario de una educación pública y universal. Como mi amiga la poeta Ana Merino, creo, o quiero creer, que la ‘educación va a redimir al mundo’ o que, solo la educación, puede redimir al mundo. Lo que no es de recibo es que no haya medios suficientes por parte de las consejerías de todas las comunidades autónomas españolas del color que sean. No es de recibo tener que despachar con los informes de la OCDE sobre el fracaso escolar y que únicamente esté peor que nosotros Portugal. Tampoco es de recibo que haya un amplio número de docentes con sus oposiciones aprobadas y sin acceso a su plaza y, al mismo tiempo, los poderes públicos asuman el sueldo de docentes en centros concertados sin haber realizado siquiera el CAP (de algún caso sé que el docente no tiene siquiera estudios superiores).

Del mismo modo que reconozco que el Plan Educativo de 1970, realizado por el ministro Villar Palasí ha sido, hasta hoy, uno de los mejores para el sistema educativo español (le duela a quien le duela), tengo esperanza en el pacto Gabilondo-Cospedal para fomentar una Ley de Educación sólida y estable. Lo que no considero adecuado ni asumible, si se da, es que el proyecto lo hagan, como siempre, políticos; entre otras cosas porque, salvo los casos pretéritos de Pilar del Castillo y el actual de Ángel Gabilondo, en educación y cultura siempre se pone al miembro del partido que sea, al que hay que colocar pero no se sabe dónde y que da igual si sabe o no sabe. Como en la Sanidad, yo quiero que el que rija la educación sepa algo.

España es un país timorato. Necesitamos sentirnos más demócratas que el resto y de ahí vienen los males y las deficiencias legislativas. No veo, tampoco, que la clase política esté muy capacitada para sacarnos de problemas. El otro decían en varios foros que España ha salido de cosas peores; sí, pero no ha sido por la acción política, sino por la acción del pueblo. En 1703 y en 1808, por ejemplo, fue el pueblo el que salió por vez primera a asumir su papel soberano, sobre todo porque los monarcas y los políticos fallaron. En 1936 fue el ejército el que se enfrentó a las milicias armadas, toda vez que falló el entendimiento entre políticos; sobre todo porque jamás lo hubo. Podíamos haber tenido otra historia, pero la que hemos tenido la ha forjado la gente, no los políticos. Y si hemos tenido políticos decentes (Esquilache, Cánovas, Maura, Canalejas, etc...) los hemos quemado o los hemos asesinado.

Me gustaría que los políticos se rebajaran un 50% el sueldo que no se merecen. Que se les retiren los móviles pagados por las instituciones y el Adsl y que todo ese montante vaya íntegro a Educación y Sanidad. Creo que se debería rebajar un 50% el gasto corriente de consejerías y ministerios y que ese dinero vaya a los colegios y a los institutos. Me gustaría que se recorten las subvenciones a los amigos de los que están en las consejerías de cultura y ese dinero vaya destinado a rebajar el precio de las entradas a los museos. Y que no roben más... que los metan a todos en la cárcel, cierren la puerta y tiren la llave a la alcantarilla.

Me gustaría que los becarios de investigación estuvieran bien pagados, con seguridad social y los derechos que emanen de sus antigüedades. Pero esto es una utopía o debemos asumir que España no es diferente.

29 de octubre de 2009

¿Tenemos futuro?

¿Tenemos solución? ¿Tenemos futuro? Hace tiempo que percibo una severa crisis de valores y de principios. Los mensajes que transmiten las ondas no me resultan atractivos. Creo que hemos llegado a un punto en que los nuevos desafíos los deben afrontar otras caras con otros propósitos. Hay que salir a la calle y empezar a convertir en real lo que allí es real.

Estamos en el mismo punto que en 1898. Es decir, los españoles tropezamos veinte veces con la misma piedra. ¡La madre que nos parió!

Me frustra que la mayoría no sean ni mileuristas. Me molesta que la gente no pueda conciliar la vida laboral con la vida familiar porque este no es país de emprendedores. Me jode que las encuestas digan que los corruptos de todas las ideologías van a volver a ganar las elecciones (¿es que la gente es tonta o qué?). Me parece demencial que haya 16.000 profesores con una oposición aprobada y sin plaza. Me repatea que un MIR tenga un salario medio de 1.500 y los diputados no bajen de 3.500 por tocarse las narices. Me asusta que la gente se gaste el 200% de su salario. Me irrita que unos días no suene el móvil y otros no deje de hacerlo.

La gente miente. Las únicas colas son las del paro, no las del cine ni las de los museos.

¿Tenemos futuro? O... ¿hay que echarle un par de huevos y no votar?

Quiero que vuelva Adolfo Suárez y que nombre ministro del Interior a Antonio Maura; que el de Justicia sea Canovas y el de Comercio Alberto Ullastres; quiero que nombren a Cela ministro de Educación y a Miguel Hernández de Cultura. Quiero que pongan de director del Museo del Prado a Velázquez y que presente el Telediario Homer Simpson.

Tampoco pido tanto... que resucite Alfonso XII y empecemos de cero otra vez.