30 de mayo de 2009

Odisea y padecimientos en la Feria del Libro

Ayer por la tarde, en lugar de quedarme tirado viendo una película en casa decidí ir a la Feria del Libro. No tenía intención de comprar nada, a priori, aunque al final acabé hablando con Andrés Trapiello, excelente prosista, de la crítica que un amigo común le ha realizado a su última novela “Los confines” (un amor imposible: una historia imposible) en un diario de tirada nacional, ABC. Y se la compré aplazando leerme otra suya más adelante. Alguna cosa más conversamos pero debe quedar entre él y yo, porque afecta a nuestro común interés por un amigo nuestro que lo está pasando muy mal. Saludé, como no podía ser menos, a Luis Alberto de Cuenca y a Alicia Mariño, su mujer. Después de lo obligado, quedé espantado por una enorme masa de gente que pululaba por El Retiro vagabundeando sin mirar libros ni intención de comprar, solo por ver a algún escritor que sale en la tele y molestando e impidiendo caminar a los que sí íbamos mirando cosas; en el meollo de la gente se introducían papás con carritos de bebé, como si el amplísimo perímetro del parque no fuese suficiente y tuvieran que jugar al tetris con el carrito de marras; incluso hubo gente mayor, con bastón, que se quejaba de la muchedumbre que los pisoteaba sin cesar. Me enamoré de una morena con amplísimo escote que, vestida de Drácula, regalaba a los más jóvenes (a mí me debió tomar por vampiro o por viejo porque no me ‘propagandeó’) una bebida energética desconocida. No vi ni a Luis García Montero ni a Mario Vargas Llosa (este último no firma este año) y la novela de Andrés Neuman que consulté, aunque meritoria y premiada, argumentalmente no me llama. Me quedé con las ganas de saludar a Fermín Bocos por la trama de su novela, aunque con un lenguaje demasiado ligth: pensé, obviamente, que el crítico soy yo y no voy a buscar a los escritores, que deben venir. Luisgé Martín firmaba: primero que lea mi crítica a su novela en http://www.literaturas.com/ y luego que me firme, pensé igualmente. Otra cosa es que Luis Alberto de Cuenca sea amigo o Ana Merino nos diga por Facebook que firma su libro juvenil mañana. Mañana iré por última vez con la narradora Irene Rodríguez Aseijas a comprar un ladrillo de Andrés Bello (qepd) que solo los filólogos nos podemos tragar. La Feria del Libro no es lo que era: ni los que firman tampoco.
(Nota bene: Aunque el sistema ponga arriba otra cosa, este post se publica el domingo 31 de mayo de 2009 a la 1.35)

Mails; correos electrónicos...

Algunos días se produce confusión. Abres el correo electrónico y te llegan infinitud de mensajes, desde los spam que te ofrecen alargar el pene (sic) hasta las sugerencias y quejas más variopintas de tus contactos. Me gustan los finales de los correos de Verónica Idiart, porque destilan dulzura. Si me llega alguno de Galina Abrahamovich es directo y va al grano: contesta, sugiere o da idea del requerimiento previo. En las últimas décadas había caído en desuso escribir cartas; incluso yo mismo había caído en la abulia al no escribir como en los tiempos en que nos carteábamos, por ejemplo, Patricia Barreiro y yo. Recuerdo un concurso en la Universidad: una compañera me retó a que le escribiera una carta de amor más intensa que la que le escribiría su novio. Lo conseguí y no cobré el premio porque entonces resultó, según dijo la muy cabrona que ‘era broma’. Lo siento por el novio pero en aquel caso no se trataba de expresar la forma de querer sino de dotar de emoción al lenguaje amoroso y eso, aunque yo no sea un ligón precisamente, se me da muy bien. Lo que sí intento es no entrar frecuentemente en el correo electrónico y no dedicar a Internet mas que el tiempo preciso cada día. Sé que hay gente que ya no puede ni sabe vivir sin el móvil ni el correo electrónico ni el ordenador ni la agenda. Yo sí: aún creo que merece la pena colgarse de las orejas el mp3 y darse una vuelta por el barrio de Salamanca para pasear, algo que, por cierto, es mi único deporte. Lo que sí procuro es contestar a la gente de forma rápida y puntual, una exigencia propia que no tiene porqué remedar nadie, pero me gusta la puntualidad: de hecho considero tan impuntual al que se adelanta como al que se retrasa.

29 de mayo de 2009

Sobre las mujeres

Me gustan las mujeres. Me gustan mucho las mujeres. Siento una pasión desmedida por las mujeres. La inmensa mayoría de mis amistades son mujeres. Creo que comprendo bien y me identifico plenamente con las angustias, alegrías y anhelos de mis amigas. Pero, no obstante, tengo un problema crítico: la inmensa mayoría de las ocasiones de mi vida no entiendo nada sobre las mujeres. Puedo presumir y presumo de haber conocido a lo largo de mi vida (y sobre todo desde mis tiempos de estudiante universitario) a las mujeres más inteligentes, más interesantes y más inquietantes que se pueda conocer y he tenido la fortuna de poder contar entre mis amigas a muchachas españolas, pero también francesas, italianas, norteamericanas, argentinas, peruanas, chilenas… y añado que también a las más hermosas y a las menos hermosas. Mis relaciones con mis amigas no siempre han sido neutras o diáfanas, sino que unas veces han tenido más comicidad y otras han acabado rotas y enterradas: a la complejidad de muchas de ellas se añade mi perfil frío y canalla, que muchas veces (no intencionadamente) hiere y erosiona. Algunas podrían contar en sus haberes que yo me haya declarado, no necesariamente con fortuna; así como muchas han necesitado de mí en momentos clave de su transcurrir vital. Además de ello, como he hablado en otras ocasiones, el cuerpo de mujer me parece la perfección natural (no necesariamente redundante en la perfección milimétrica), y su mente el mecanismo retroactivo más perfecto que exista en el Universo: ¿cuántas veces no me han reprochado algo del pasado que yo ya no recordaba? A pesar de todo ello: cada día parezco un adolescente de nuevas antes ellas. Me sorprendo, me admiro, me impresiono con sus voces o sus cuerpos o sus sonrisas. Da igual que sean muchachas solteras o chicas desconocidas que veo por la calle. Algún día contaré ciertas situaciones peligrosas con varias mujeres casadas: episodios que te suben el ego pero que pueden terminar muy mal. YO NO NECESITO UNA MINISTRA DE IGUALDAD PARA DARME CUENTA DEL IMPORTANTE PAPEL SOCIAL DE LA MUJER NI DE QUE EL MUNDO IRÍA MUCHO MEJOR SI LA INMENSA MAYORÍA DE LOS PUESTOS DE DIRECCIÓN LOS OCUPARAN MUJERES.

28 de mayo de 2009

Alguien con quien hablar

Voy a olvidarme por un momento de lo que ayer escribí, lo que, por otro lado, siento. Necesito una revolución, propia y con otros. Hoy sé que hay momentos en que lo más es lo que nos une, que somos seres humanos al fin y al cabo y que compartimos territorio, cultura y anhelos de futuro. Muchos momentos pienso que nada nos separa, que mirar dice más que el silencio de los labios. A veces pienso que entre la mujer y yo no hay abismos sino precaución, pero me siento muy a gusto. Algo nato, porque nos protegemos individualmente, pero en el fondo existe la amistad: esa es nuestra palabra entre tantas otras… AMISTAD. Prometí el poema y aquí está:

ALGUIEN A QUIEN HABLAR

Hay algo de ti
que me inspira confianza
mirada infantil sutil franca
que dice con verme
cosas de infinita naturaleza.

Aquel cálido junio
del año dos mil siete
apareciste de repente
y supe de tus ojos como labios
como espadas como palabras
susurros en cada momento
al que aplicas el propósito
de decir mirando:

una mujer que lucha
que propone que proclama
que implica que dice
que me llama o que grita
aun cuando lloras
eres tierna o arrebatas
eres un pedazo del cielo
al que adopto como amiga.

27 de mayo de 2009

Estoy harto de los h... de p...

Hoy he amanecido pensando que todos los hijos de puta tienen suerte y les va bien en la vida. En fin, imagino que las cosas son así y no pienso luchar por cambiar todas las injusticias: creo que algunas nos las merecemos por no habernos sublevado a su debido tiempo contra le status quo. Noto que las cosas a mi alrededor están sometidas a la crispación o que la gente se pasa tres pueblos con todo: ensucia la ciudad porque otros la limpiarán (se consideran por encima de los que limpian); la gente cree que su opinión es la que prima (luego la del otro ni siquiera merece ser escuchada); los hijos de puta intentan difamar a quienes les rodean (y de paso, si pueden, hacen uso de los medios de delación de la antigua Unión Soviética -por citar un totalitarismo cualquiera); este o aquel que gestiona dinero público considera que el dinero es suyo y se lo gasta a mansalva. No problem. Hay una crisis sincera de valores y de urbanidad: la gente ha perdido en muchos casos el norte y en el resto las formas. La sociedad y sus miembros no son cualquier cosa y tenemos que tener si no respeto a las normas sí a las personas. Me parece estupendo que existan los hijos de puta y que se crean que ellos son el puñetero culo del mundo que hay que lamer, pero a mí no me da la gana y así de mal me va. Porque yo también me pongo guerrillero, aguerrido, y sí, para muchas cosas me sublevo y para otras aplico la indiferencia, pero esos pocos hacen mucho ruido y dan mucho asco y encima, les va bien, parece que las normas están hechas para que ellos se rían o se meen en ellas y encima pongan sonrisa de gentuza (esa sonrisa de yo valgo más que tú aunque le dé asco a todo el mundo). Quizá sea todo esto una diatriba porque he dormido mal y he tenido un sueño en el que me veía en un cementerio. Al levantarme he decidido que no me conformo con la sociedad que me ha tocado: hay que cambiarla, hay que romper formas, normas e injusticias. Y hay que empezar ya.

26 de mayo de 2009

Rebelde crítica de la crítica

Hay que ser rebelde. Hoy iba a colgar un post con un poema que le prometí, por sms ayer, a una amiga; lo dejo para mañana... Ya hace unos días que me viene pasando por la cabeza la idea de criticar la crítica; considero que estamos siendo demasiado conformistas con todo y que alguien, en su conjunto social, tiene que empezar a decir las cosas con claridad. No en vano nos precedió una generación que salió a la calle en 1968 en París, en Praga, en México y cada una de las antecesoras de esta tuvo su propio momento culminante. La campaña electoral para las europeas está siendo ligth, entre el conformismo y el aburrimiento. Los partidos parecen agotados o, quizás, los partidos saben que lo que se les puede venir el 7-J encima es la abstención, que es como decir que el votante pasa de todo y de todos. De igual modo me pregunto si es de verdad escritor el que escribe cualquier libro, por mediocre o insulso que sea, o lo es el que de verdad reúne las características estéticas para serlo. Abundan en google y en wikipedia, por ejemplo, biografías de escritores que sacan a la luz los más variopintos títulos, ripios y estupideces que el crítico, como lector, no puede sino analizar como algo para pasar el tiempo y cobrar el estipendio que se ofrece por su escritura y que, como se sabe, no es más que el ejercicio de transmitir, sin emoción ni intención, lo mismo que le contaríamos a nuestro mejor amigo en una conversación telefónica. Conozco algunos de esos bohemios que por el hecho de haber escrito algún poema o libelo (que de esto hay mucho) se considera indicado para hacerse tarjetas de visita en las que dice ‘escritor’, como si el común que la coge pudiera llamar al escritor con la misma perentoria urgencia que al fontanero o al electricista. Tampoco voy a decir que el crítico sea el ser infalible de la filología, que en este apartado los hay arbitrarios y amiguistas que apenas se toman la profesión como una ciencia, la de la palabra escrita y su intención emotiva, sino que usan de la profesión para publicar o para conocer gente. En eso estoy hoy.

25 de mayo de 2009

Otro maldito lunes


Estoy de lunes: me he levantado medio amuermado y somnoliento. Una faena toda vez que empezaba el trabajo a las 10 de la mañana (tampoco voy a exagerar porque he abierto los ojos a las 9). Al salir de casa y pasar por el Sturbucks me han venido a la cabeza dos lectoras de Literatura, Cultura y Política. Ellas son Galina y Lauren Mendinueta. Pensaba cómo enfocaría Galina en su blog la situación que vivió Madrid ayer: se llenó la Plaza de Toros de Las Ventas (en la que estuve invitado por mis amigos de Tobarra) dando un espectáculo lamentable los toreros y los antitaurinos de la calle. Bueno, la chica que teníamos en la grada de delante, que iba de periodista apuntando hasta cuando resoplaba el todo me pareció lamentable. También se llenó el Bernabéu y, sin embargo, la oferta cultural pura (teatro, cine, librerías, etc) estuvo vacía de gente y de intención de ir; no sé si ello se produjo porque pasamos de la ‘cultura fina’ o si, por el contrario, es porque la cultura cuesta dinero y ocupa lugar. ¿Qué diría Galina de ello? Lauren Mendinueta, la magnífica poeta colombiana afincada en Portugal estuvo ayer por tierras asturianas conferenciando sobre literatura y el mar. Me hubiera encantado poder escucharla, tener el placer de oír su disertación y las sensaciones que emanan de su percepción literaria del mar. Tengo unas ganas enormes de que Mariana Alonso y Karina Sacerdote, directoras de la Revista Axolotl (Argentina) publiquen mi estudio sobre su poesía: creo que se lo debo a Lauren por mi impuntualidad. Estoy de lunes, es la hora de comer y ya va siendo tiempo de descansar del sueño.

23 de mayo de 2009

Todos tenemos un mito, una musa o una preferencia. Y a veces acabamos con un poema

Todos tenemos (o hemos tenido) algún mito. Nadie puede negar eso: un ídolo de juventud, un libro, una película, una canción, un equipo de fútbol, una bandera, etc., etc., etc. Y puede ser que cuando las sociedades entran en crisis, o cuando nosotros mismo entramos en crisis, recurrimos más, mucho más, a la mitología. Yo, por ejemplo, y a bote pronto, recuerdo haber estado algo flipado por la actriz Sandra Bullock en mi adolescencia, cuando ella protagonizó ‘Speed’ y parecía la mejor choferesa del mundo. Pero ese no es el caso: ¿por qué tenemos un mito?, o, ¿cuál es nuestro mito? Creo que todos nos reconocemos en la medida de otras cosas, aprendemos y mimetizamos de algún manual o del comportamiento de otra persona; nos sustanciamos en aquello que pretendemos imitar para mejorarlo: vemos a un líder al que vamos a sobrepasar porque nuestro porte y nuestra capacidad carismática es superior a la suya. El caso es que tener un mito, o adherirse al perfil de alguien en Facebook no es malo.

Decía el genial pintor español Pablo Picasso que si las musas existen deben atraparte en plena producción. Y estoy totalmente de acuerdo con ello: yo también tengo musas. Cada una de ellas por diversos motivos. Durante un tiempo se me dijo que la musa de este blog era Galina Abrahamovich y durante otra etapa no se hablaba aquí mas que de Lauren Mendinueta o de Isabel Martínez o Pilar Seller. Eso da igual: para escribir poesía me basta con dirigir mis poemas a la persona en la que estoy pensando; mis cartas más profundas, emotivas y sinceras vuelan hacia Argentina con destino a Karina Sacerdote o Verónica Idiart. Me gusta hablar de política con Asun Ramírez o animar por su sincera capacidad literaria a Laura Martínez, así como creo que Tanais y Zurda tienen blogs talentosos y bien trabajados (como los de J y Miguel Pazos e Ignacio Vázquez -pero no me gustan los ‘musos’- jeje) y a quienes, en conjunto, no podré sobrepasar. El periodismo de Fátima Fernández es nuevo y bien llevado: es una alegría para la pluma cada una de las ideas que plasma. Úrsula Starke desapareció un día de la red, como también María y Amanda. Bueno ya sabéis.

Pero también tenemos preferencias por aquellas cosas que nos atraen: nos gusta nuestra propia gente, nuestro propio entorno, nuestras cosas. Hubo un día en que para los españoles, además de nuestro país, Argentina eran las Américas que había que hacer para obtener fortuna. Yo he vuelto francamente impresionado (no puedo negarlo) de ese país, pero sobre todo de sus gentes, de la cultura, de la historia... y de... (siempre hay que guardar un tímido silencio sobre algo para tener siempre secretos) Argentina es un puro accidente político, una inconmensurable manifestación artística y un lugar entrañable, como será vuestro lugar del mundo para cuantos leéis. Y no podéis negar que todos tenéis mitos, musas y preferencias, solo que los disimuláis, pero en cada rincón de vosotros late un niño o una niña que de mayor quiere ser, vivir en y vivir por... ¡Adelante!

Querido lector, querida lectora de mi blog, decía Miguel Hernández en 1936:

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Carta literaria a un amor imposible

Reflexión: Lo más difícil es expresar un amor imposible; quizás lo más complejo, psicológicamente, sea establecer cuando estás inmerso en un amor que no se puede sustanciar, un amor del que eres consciente que no se puede producir o que, en el momento de vivirlo hay que hacerlo en el más absoluto de los silencios y de los respetos. Sé que quien es destinataria de esta carta la va a leer y no necesariamente tiene que sorprenderse: es posible que su intuición femenina ya haya descubierto la realidad. En este caso lo que prima es la responsabilidad de que quien atrae, quien tiene cualidades en las que fijarse, quien está ahí en la distancia es alguien que está marcada más en la idealización, en la irrealidad que en la tangible sustentación del conocimiento. Es fácil amarla y odiarla, es fácil sentirse atraído y sentirse alejado, es fácil expresar amor o simplemente deseo, es fácil decirlo aquí, en la penumbra, indiferente al qué dirán, pero al fin y al cabo es una forma habitual, muy del siglo XXI, aquella que lleva a reconocer que, por ser algo imposible, atrae, satisface, eleva el ego.

Carta: Querida amiga: Hace mucho tiempo que te vengo queriendo en silencio; es un ejercicio banal, lo sé, porque no soy correspondido; me gusta todo de ti; me atraes física e intelectualmente; me dices mucho cuando me hablas o cuando me espías; te has convertido en una razón escondida a la que amar y por la que sentirse atraído. No te preocupes, que lo nuestro es imposible, pero es necesario que lo sepas: tan sólo para que algún día sumes mi nombre a aquellas personas que te han amado de verdad: ¿o no es amor renunciar a ti sin lucha?

Advertencia: Esta carta puede estar dirigida a cualquiera de las lectoras y participantes habituales de esta blog, os conozca o no personalmente; de igual manera puede no ir destinada a ninguna de vosotras: espero que me conozcáis lo suficiente como para establecer a quién va dirigida.

22 de mayo de 2009

Reflexiones sobre Juliette y la crisis

El diario La Razón regala hoy, por la compra del periódico, la película “Aurora Borealis”, protagonizada en 2005 por Donald Sutherland y Juliette Lewis. La actriz y roquera norteamericana tiene mucho talento en el apartado de la interpretación y siempre la he seguido con mucha atención e interés. Nos puede parecer excéntrica, rebelde, fuera de sí, pero es una mujer con mucho talento y una gran creatividad, como demuestran las películas que ha protagonizado (“El cabo del miedo”, entre otras) y las letras de sus canciones. Pensaba en esto esta mañana cuando, paseando por mi ya reconocido barrio de Salamanca, he caído en que la Librería Crisol, del grupo PRISA, va a cerrar; imagino que realizarán un ERE y las dos docenas de empleados que tienen irán a engrosar las filas del paro. Me barrunto que el grupo mediático afín al gobierno tiene serias deudas (“El País” está en venta) por haber hecho política en lugar de cultura, que para eso nació el emporio de los libros. Es una pena, no obstante, porque la librería es grande y siempre estaba en posesión de lo que uno buscaba. Mirando a mi alrededor me he dado cuenta de qué mal está todo y, peor aún, que el único político que se ha dado cuenta de que cada día cierran 400 empresas, generando 7000 desempleados cada día y poniendo en peligro el sistema de pensiones está retirado. El pasado martes me firmó su libro y me dio saludos para mis compañeros de Tobarra. Mal nos va a ir con los líderes mediáticos, infaustos e inoperantes, que nos ha tocado en suerte. Necesitamos valores, necesitamos creer en el liderazgo de gente honesta y capaz, necesitamos un plan: no es normal lo que nos está pasando, ya que mientras que España destruye 7000 puestos de trabajo al día Argentina genera 958 empleos directos al día.

21 de mayo de 2009

To believe in the possible thing


This morning I have had the opportunity to walk along Madrid under the incipient summer Sun. For it, I have had the possibility of being able to see the women in flower, dispossessed any pomp that was concealing them from my look; young women the immense majority in the flower and brilliance of the beauty. This infinite pleasure that offers you Madrid in the spring days, when the city is illuminated and the people they live in the city and of the city; when the luminosity receives an important role in the look; when the desire makes real or when the sensuality receives reference of life. In underground I have seen Elena, this twentyish one whom always I have admired, this young agent of trips who supports in spite of her age a solvent maturity; and I have concentrated on her infinite eyes of dream, on her lips apetentes, on her smile real half half joke. And I have come back home.
(Mi propia traducción: Esta mañana he tenido la oportunidad de pasear por Madrid bajo un incipiente sol de verano. Por ello, he tenido la posibilidad de poder ver a las mujeres en flor, desposeídas de todo atuendo que las ocultara de mi mirada; jóvenes la inmensa mayoría en la flor y esplendor de la belleza. Ese placer infinito que te ofrece Madrid en los días de primavera, cuando la ciudad se ilumina y la gente viven en la ciudad y de la ciudad; cuando la luminosidad cobra un papel importante en la mirada; cuando el deseo se hace realidad o cuando la sensualidad cobra referencia de vida. El en metro he visto a Elena, esa veinteañera a la que siempre he admirado, esa joven agente de viajes que mantiene pese a su edad una solvente madurez; y me he fijado en sus infinitos ojos de sueño, en sus labios apetentes, en su sonrisa mitad real mitad broma. Y he vuelto a casa).

19 de mayo de 2009

Cuestiones del lenguaje


Siempre he sostenido, filológicamente, que el ‘decir’ del lenguaje, sin emoción, no tiene sentido; o lo que es lo mismo, el lenguaje se despersonaliza cuando no le ponemos intención. No será lo mismo indicar ‘te quiero’ pronunciado con pasión que un mero ‘te quiero’ con apatía. Las palabras deben ir acompañadas de la emoción del gesto y de la emoción del ‘decir’. Recientemente puse la radio y escuché varias frases sueltas: “lo ha fusilado con su disparo”, “le ha entregado un pase de la muerte”, entre otras. Creí que podía ser una radionovela o un documental radiofónico acerca de la guerra civil española o la segunda guerra mundial. No, se trataba de un partido de fútbol en el que el locutor quería expresar con “lo ha fusilado con su disparo” que el cancerbero había recibido un ‘golazo’. En el segundo caso venía a decir que el pase de pelota entre dos delanteros no podía tener otro final que un gol. ¿Entonces? Considero que esa emoción del lenguaje deportivo no puede conducir a otra cosa que a la violencia verbal porque, ¿cuántas veces no habremos oído en un partido de fútbol la expresión “mátalo” refiriéndose a que un defensa corte el avance de un delantero? El lenguaje deportivo se está sirviendo de terminología o semántica violenta para desgranar los compases de un partido y eso, que no necesariamente es pervertir el lenguaje, sí confunde a quienes no analizan el contexto del hablante. Se están realizando estudios sesudos sobre el lenguaje deportivo, que se pervierte, en ese caso sí, al castellanizar ‘orsay’ (off side) y no emplear “fuera de juego”, por ejemplo. En Hispanoamérica, por otro lado, se denomina a la prenda íntima ‘tanga’ con el determinante femenino, “la tanga”, imagino que por asociación de género entre la mayoría de quienes lo usan (mujeres) y el género de la propia palabra, femenino. En la Península decimos “el tanga”, masculinizándolo para proveerlo del genérico (también lo usan hombres) a través del determinante. ¿Con cual nos quedamos?

18 de mayo de 2009

El reencuentro

A medida que aumentaba la velocidad de mi automóvil la lluvia fue arreciando. Para mí fue una sorpresa, después del congreso de Oviedo, recibir su llamada. Desde los años de la Facultad, en Madrid, apenas tenía noción de ella: una mujer joven, inteligente, experta en poesía hispanoamericana y, para más inri, triunfadora. Ahora yo, el extravagante y rebelde alumno de literatura peninsular estaba citado con la mujer fatal que había amado años atrás y con la misma mujer que un día me había escrito un mail con la escueta frase: “lo siento, lo nuestro es imposible”. En su breve llamada me había contado su fracaso matrimonial con un profesor chileno, sus años de dar tumbos por medio mundo y cómo ahora daba clases en la Universidad de Oviedo, justo en la ciudad en la que yo había ido a dar una conferencia sobre una poeta argentina que acababa de obtener el Príncipe de Asturias de Humanidades. Los sentimientos y los pensamientos se agolpan al paso de cada kilómetro, mientras la lluvia arrecia y el paisaje asturiano se hace más digno, más evidente y más fértil. Dicen las mujeres de la España rural que las segundas partes nunca fueron buenas, pero el reencuentro frente a un café (sobre todo después del frío que cala los huesos) no compromete el futuro. Había pasado el día en un pueblo de Cantabria, Potes, en donde había ido a un colegio a hablarles a los niños de literatura juvenil y ahora regresaba al Hotel, preparándome para el café y para la posterior cena con los colegas de congreso. La carretera estaba encharcada por la tromba de agua momentánea que había descargado el nubarrón que había cubierto Asturias en la última jornada. En una curva, justo cuando rememoraba el primer beso que nos dimos, perdí el control del coche y me estrellé contra un árbol centenario, robusto y, por lo tanto, rotundo. Perdí el sentido antes del incendio del vehículo y no recordé nada más hasta que el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias estuvo allí. Aquel día, aquel sueño, aquel reencuentro acabó contra un árbol, a ciento veinte kilómetros hora y bajo una lluvia impasible, monótona y nostálgica. Nunca más volví a saber de ella. Nunca más volví a ser el mismo. Nunca más volvía a Asturias.

17 de mayo de 2009

Mujeres argentinas

Cada vez que me asaltan
Las ciencias de tus besos
Y el proceder de tus miradas
Extiendes tus tentáculos
A la perversión de mis deseos.

Entre varios cientos de experiencias
Las mujeres argentinas
Son el reflejo de mis sueños:
Sonrisas canallas penumbras atenuadas
Besos robados en sueños inciertos
Y el cariño de la poesía que me brindáis.

Por vos vivir nervioso
Por vos cruzar un océano
Por vos soñar la Argentina
Y por vos vivir entre pronombres.

15 de mayo de 2009

Tener medida


Tener medida es algo necesario para todos los aspectos de la vida. Es necesario saber tener mesura para amar, por ejemplo, lo mismo que para odiar o para reír. Hay que saber ser consustancial a lo que es necesario y ponderado y a lo que no. Hay que saber medir las cosas: las palabras, las emociones, los rencores, el tiempo invertido en un propósito. Lo malo o lo bueno es que somos pasionales y tendemos a romper toda medida, a amar desbocadamente, a polemizar con ironía y tensión, a desear confundiendo la realidad con el deseo. Todo, absolutamente todo, lo hacemos sin medida y quizás por ello obtengamos unos días la gloria y otros el infierno.

14 de mayo de 2009

Secuestro y rescate

Amaneció como nunca antes en las últimas semanas. Salió de casa ese amanecer, con el sueño pegado detrás de sí, pero con la infinita esperanza de que todo le saliera bien; recordó algo y volvió sobre sus pasos y entonces cogió los mil dólares que había encima de la mesa de la entrada; todos inmaculados, no consecutivos. Pagaría el último plazo y se quedaría en paz consigo mismo: no se pueden tener cuentas con la mafia; esa gente siempre llama dos veces. Salió del garaje con total impunidad, a una velocidad no permitida; la ciudad se allanaba delante del automóvil, abriéndose un abanico de posibilidades por donde únicamente circulaban los taxis con los últimos borrachos de la noche. De repente, a la altura de la plaza de Cibeles, por la dirección contraria al Ayuntamiento, frenó en seco, produciendo el consabido pitido del conductor de atrás, quien casi se estrella contra él y por tanto se vio autorizado para sacar a relucir a su madre y a otros antepasados ya fallecidos. No concebía tener que pagar el último plazo del rescate de una mujer a la que conocía apenas hacía un mes; a quien conoció una noche y por la que ya había pagado 39.000 dólares más en varios plazos: todos seguidos, cada uno en una parte inmisericorde de la ciudad de Madrid; todos después de una sucesión de pruebas que bien podían ser fraudulentas; nadie podía asegurarle que no fuera una vulgar zorra que llevaba su parte en el botín; nadie podía atestiguarle que ella, como profesaba, le quería tanto. Él sí, él sólo la deseaba, porque la chica entre otras cosas sabía moverse bien en el ambiente de la noche. De todas formas el detective que le visitó le aconsejó que dejase todo en manos de quien sí sabía solventar los asuntos de la mafia búlgara, la mafia de la noche madrileña. El patético detective, un tipo casposo y miope; seguro que nunca había resuelto un asunto tal ni había visto una mujer como la suya. Paró en la calle Ferraz y aparcó discretamente, dirigiéndose después al Templo de Debod. Junto a la papelera de la entrada depositó los mil dólares y al ver cómo el mismo tipo de siempre los recogía se dirigió al punto convenido: la plaza de España. La rubia estaba allí, vestida con un generoso escote y medias de rejilla. Como la última noche que la vio. Efectivamente, no tenía cara de sufrimiento, por lo que era convenido actuar: sacó el arma y le disparó dos veces en la cabeza. A continuación, impasible, mientras un grupo de extraños se acercaba al cuerpo inerte de la mujer, él se fue con dirección Gran Vía, al metro. Volverían a verle los búlgaros...

13 de mayo de 2009

El diploma y la medalla de la UAM

Esta mañana se ha celebrado el Acto de Recepción de Doctores, Profesores y Catedráticos de la Universidad Autónoma de Madrid durante el pasado curso académico 2007-2008. Según nos contaba el vicerrector de alumnos, unos 400 estudiantes leímos la Tesis Doctoral el año pasado, colocando a la UAM en el primer lugar de los indicativos de investigación de las universidades españolas. Para mí ha sido un acto bonito, en el que me he re-encontrado con mi profesor Mariano de la Campa, con el que cursé una parte de la Literatura Medieval y un monográfico sobre la obra literaria de Francisco de Quevedo. A él lo han nombrado profesor titular junto a Ana Serradilla, otra de las frecuentes de la cafetería en aquellos años que invertí en el Departamento de Filología Española organizando congresos y otros saraos que me llevaron a Estados Unidos en 2002. Elena de Miguel ha sido nombrada catedrática y allí que se ha ido con sus dos hijas (una ya de 18 años), a las que recuerdo en plena infancia cuando iban por el Departamento y les regalé un Quijote ilustrado y algunas chucherías. No voy a negar que siento una inmensa satisfacción por haber recibido el diploma y la medalla (que os pongo en la foto de arriba) y, junto a mis compañeros doctores (hemos ido unos 100 al acto), la responsabilidad en la investigación (en mi caso en la literatura española e hispanoamericana contemporáneas) se renueva otra vez. Un buen empujón para mi ánimo.

12 de mayo de 2009

Una foto que me turba: dos grandes escritores y un dictador

Me tiene turbado la foto; y los comentarios suscitados entonces y aún hoy acerca del encuentro. Una foto del 19 de mayo de 1976 en la Casa Rosada, Buenos Aires. Dos de mis escritores favoritos, leídos, seguidos, estudiados (más Jorge Luis Borges, lo reconozco) de la Argentina con el presidente de la Nación, el general Jorge Rafael Videla. Ahí está. Ellos dos sosteniendo un almuerzo con un dictador al que Ernesto Sábato calificó de “hombre culto”, después de manifestar que “Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el Presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, culturales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación (...) Hubo un altísimo grado de comprensión y respeto mutuo. En ningún momento el diálogo descendió a la polémica literaria o ideológica (...) Tampoco incurrimos en el pecado de caer en la banalidad. Cada uno de nosotros vertió, sin vacilaciones, su concepción personal de los temas abordados”. ¿Quién soy yo, filólogo, para enjuiciar a Ernesto Sábato más allá de “El túnel”? ¿Acaso no merece que lo introduzca en la Literatura en función de lo escrito? ¿No fue él mismo el que presidió la comisión encargada por Raúl Alfonsín para esclarecer la desaparición de tantos argentinos durante el Proceso de Reorganización Nacional? Esto es más de lo mismo, más de la infalible vida de un escritor, como Camilo José Cela bajo la España de Francisco Franco, pero no hay que separar al Ernesto Sábato hombre del Ernesto Sábato escritor, ambos son el mismo, ambos entran al unísono en la Historia de la Literatura. ¿Quién soy yo, un español nacido en la España de 1977, para valorar lo que fue Jorge Rafael Videla aquel 19 de mayo reunido con Borges y Sábato? No sé qué hacer, o sí lo sé, seguir la misma línea independiente y crítica, más allá de aquellos que no están para decirme por qué se equivocaron o no (Borges) o aquellos que por su vejez sólo aspiran a que se les juzgue por sus libros (Sábato) o por sus actos (Videla).

El mundo subterráneo

El metro de Madrid es la segunda red, en longitud, del mundo, por detrás de Nueva York (añadiendo los kilómetros en construcción). Esa ha sido una apuesta que han tenido ciertos políticos populares de Madrid y que está dando buenos resultados, puesto que es el medio que más utilizan los trabajadores para ir a su lugar de trabajo. Pero detrás de todo ello; o mejor dicho, por debajo de todo ello, lo que hay es una inmensa ciudad bajo la capital de España. Esta tarde he cogido el metro para ir hasta Callao, con la intención de retirar unas entradas en FNAC que me han encargado mis amigos Isidro, Fernando y José Miguel. Como sabéis, la impertinente manía de observar mi entorno me domina desde pequeño, de tal modo que he ido mirando aquello que me venía a los sentidos: desde las muchachas en flor, vestidas de primavera, hasta aquellas personas que abandonan la oficina a las cinco de la tarde con cara de cansancio, cuando no de hastío, y deseos inmensos de llegar a casa y romper con el ritmo vital de la ciudad. El metro tiene sus tramos sucios, aquellos que adornan de inmundicias los alrededores de las papeleras, pero también tiene el encanto del olor a gofres o chucherías cuando pasas junto a las tiendas. La inmensa belleza que suman las muchachas que salen de la academia de idiomas de Alonso Martínez y que entran en el metro en la parada del mismo nombre y andan haciendo planes en voz alta para el puente que habrá el fin de semana próximo. Un tipo sombrío y malhumorado escupe en el suelo, aumentando su autoestima en el pensamiento de que alguien tendrá que limpiarlo: pienso que su frustración no la debe pagar nadie. Unos operarios colocan carteles en los cartelones que hay en las estaciones, anunciando algún evento o apercibiendo al personal que el 7-J habrá elecciones y si la gente no va a hallarse en su domicilio lo correcto es votar por correo. Una obligación y un derecho. Hay niñas pijas que llevan un iPod y trabajadores que sacan de la tartera algún olvido de tortilla y lo engullen a modo de merienda; como también hay gente con estética del barrio de Salamanca o anarcosindicalistas, que yo pensaba que ya no quedaban pero sí, ahí están, en el metro de Madrid, que este año, como anuncia el convoy, cumple 90 años (1919-2009). El viaje de ida ha sido de pie y el de vuelta de nuevo en esa postura. Al menos así tenía ángulos para concentrar la mirada en lo que me rodea, incluida la cámara de seguridad que también me vigilia a mi, por si fuera un delincuente.

11 de mayo de 2009

No juzgues, actúa, y pon sonrisa canalla

¿Quiénes somos, realmente, para juzgar a nadie? Nos pasamos la vida enjuiciando a los demás, poniendo por medida de todas las cosas nuestro propio criterio que, con descuido, y no añado más, es tan torpe y tan fanfarrón como cualquier otro. ¿Quiénes somos para, por ejemplo, criticar que Borges y Sábato comieran con Videla? Yo, nadie; que tengo mis veleidades y mi ser político va conmigo a cada lugar en que hace falta mi punto de vista. No somos quien para achacar a aquel o aquella que se vaya con ese otro o con esa otra. Cada cual que lleve su vida como pueda, como quiera o como interprete y los prejuicios, juicios y buenas o malas intenciones dejémoslas para cuando escribamos o para cuando vayamos a votar. Por supuesto que sentimos rabia, dolor o inquina cuando otra persona nos pasa por delante en la vida y nos ocupa el aire que debemos ocupar, pero no hay que juzgar, hay que actuar, que ya lo decía Pío Baroja: el superhombre y todas esas diatribas contra la abulia que tan bien le salían de la pluma. Estamos en crisis, dicen. Venga, salgamos a la calle con las espadas en alto; cambiemos el ambiente con un poco de duda y sin miedo y algo de esperanza... ¿o acaso no somos lo suficientemente jóvenes como para tropezar, caernos y volvernos a levantar? ¿Cuándo empezamos? Yo, mañana; lo prometo: cuando vaya a trabajar y me tome el café en el Starbucks pienso invitar a la rubia de siempre a cambio de una sonrisa y luego pienso regalar mi consejo a un parado, a un anarquista y a un estudiante. Que dicen por ahí que si yo sonrío alguien más puede sonreír.

10 de mayo de 2009

Mis mujeres en un poema

A principios de 2009 concluí un poemario que lleva el título de “Mujeres vividas”. Se trata de la recopilación, ordenada y elaborada, de algunos de los poemas que he ido escribiendo desde 1998. El tema que unifica el libro son las mujeres que, de una manera u otra, han ido pasando por mi vida desde entonces: amores, desamores, compañeras de estudios, amigas, enemigas; mujeres hermosas, malvadas, virtuosas o perversas; incluso sencillamente aquellas que sólo han existido en mi vida detrás de una fugaz mirada. Escribí el poemario con un lenguaje irónico, canalla, desenfrenado; deconstruyendo el poema, desposeyéndolo de la normativa para llevarlo hasta la calle, adornándolo de una prosa que elevara a lo cotidiano la insistencia en esa mujer: la admiración, el odio, la pulsión erótica o, sencillamente, el homenaje. Detrás de cada uno de esos poemas hay una mujer real, una mujer que se puede reconocer en cada verso o en cada situación, sea esta la realidad o únicamente el deseo. A algunas de ellas las conocéis, podéis introducir su nombre en google y aparecen su hazañas y su vida y milagros; otras no, otras guardan una indeleble huella en mi vida pero hace tiempo que desparecieron por voluntad suya o mía. Hay ausencias significativas: aquellas mujeres para las que un poema sería un regalo demasiado caro, pero también hay presencias efectivas, incluso de aquellas cuyo recuerdo nunca será bueno por mil razones. Ha sido una magnífica terapia que me ha vaciado y que dará al lector, si lo llega a leer, una idea aproximada de cómo soy y de aquello que he vivido o anhelado.

9 de mayo de 2009

Tener un mal día

Hoy no es un buen día; todos tenemos derecho a tener un mal día, o lo que es lo mismo, a estar de mal humor. ¿Razones? Objetivas, obvias no hay, pero uno debe asumir que las cosas no siempre salen como se prevén sino como vienen y es que nos tienen acostumbrados a que el triunfo debe ser la tónica general, pero resulta que el fracaso es consustancial al hombre y del fracaso debemos aprender. ¡Qué le vamos a hacer! Es primavera y al menos la vista gana muchos puntos.

8 de mayo de 2009

Complicar la vida haciendo lo difícil

Realmente tenemos la inercia de convertir, por norma, lo cotidiano en difícil. Las cosas de la vida son normalmente más sencillas de lo que pensamos, pero tenemos la fea costumbre de complicarlo todo; por algo somos el homo sapiens con todo el derecho del mundo a equivocarnos. Relacionarnos socialmente supone una puesta en práctica de nuestras habilidades y, aún así, por lo general nos acabamos enfrentando o peleando abiertamente con otros cuando lo más sencillo es elevar a categoría de cotidianamente normal aquello que nosotros queremos que sea íntimamente normal. Bien es cierto que hay quien puede pensar que un poco de intriga da vida a nuestra vida, que para gustos está el arco iris. Ya decía anteriormente que el ‘decir’ sin emoción no se sustancia; o lo que es lo mismo, el lenguaje sin modulación no conduce a la verdadera intención del mismo. Quiero decir que el transcurrir diario de nuestras vidas y la entrada en juego de nuestra faceta social son dos cosas que sabemos y que debemos hacer con facilidad; pues no, lo complicamos. ¿O no conocéis muchas relaciones de pareja verdaderamente tortuosas? ¿Acaso en un trabajo se llega al consenso fácilmente cuando se realiza en equipo? ¿Sale alguna propuesta política de cualquier institución por unanimidad? Por regla general deberemos responder a cada una de las anteriores preguntas con un ‘no’ rotundo. Una negación rotunda. Cuando se produce una reseña literaria sobre un libro nunca se analiza lo positivo y lo negativo del mismo: o se ensalza o se destruye, rotundamente, y ambas actitudes del crítico son nefastas para con el escritor. Eso es complicar las cosas, puesto que un análisis sincero lleva a valorar el todo y no únicamente las partes. Por algo será y algo de masoquismo debe haber detrás de cada uno de nosotros cuando tropezamos en nuestros mismos errores una y otra vez sin remisión alguna.

7 de mayo de 2009

Caer en el mismo error; o tropezar dos veces...

Caer en el mismo error o tropezar más de una vez en la misma piedra es algo frecuente en mi y, me barrunto, en mucha otra gente; creo que es consustancial al hombre. Si alguien te golpea una vez, es su problema; si ese alguien te golpea más de una vez, entonces el problema es tuyo. La solución a todo esto es sencilla, pero por norma común y general, no la practicamos. Todo ser humano se siente atraído, por diversas razones, por otros seres humanos; incluso se pueden establecer relaciones de dependencia que, a la larga, nunca aportan nada positivo. Yo, en muchas ocasiones, me he sentido atraído por gente que, consideré (o considero, no sé bien), me parecía que me aportaban muchas cosas por su intelectualidad o su forma de expresar ideas y razonamientos clarividentes o abstractos. Y en muchas ocasiones, igualmente, me equivoqué. Me equivoqué como el común porque dar más de una oportunidad a según y qué personas es establecer una relación de dependencia insana, como decía anteriormente; o lo que es lo mismo, tropezar varias veces con la misma piedra o permitir que te golpeen más de dos veces. No creo que nadie sea bueno por naturaleza ni malo genéricamente tampoco, sino que todo ser humano está en un punto intermedio que se descubre profundizando; y en profundizar se puede tardar un rato largo. El caso es que a mi algunas personas se me dirigen con ciertos argumentos peregrinos que aún no sé cómo consiento, o quizás sí: es mejor estar callado y mantenerse en paz que hablar o decir con la finalidad de herir. Quien cree en los horóscopos dice que cuando los Sagitario sacamos a pasear la ironía, el sarcasmo y otras intenciones del lenguaje podemos llegar a ser muy crueles. Intento evitarlo, porque en el fondo, para dos días que vivimos mejor estar tranquilos que bajo las aguas sulfurosas de la mala leche. Pero sí, si me vuelven a golpear debo empezar a entender que el problema lo tengo yo.

6 de mayo de 2009

Políticamente incorrectos...

Soy políticamente incorrecto por naturaleza. No puedo decir otra cosa, sabiendo que esa actitud saca de quicio a muchos; pero no voy a pedir perdón por ello. Mis años universitarios, con sus estudios y maldades, me configuraron para pensar y, bien lo sabemos, pensar por uno mismo “nunca ha sido del agrado de la mayoría”. Y así me va de mal... Juan Ramón Jiménez decía que él se dirigía a la “inmensa minoría”, que es la que establece su libertad en la práctica de pensar por uno mismo. Hay días que me barrunto que a todos nos iría mejor si cada uno pensara por sí mismo y atendiera menos a las “buenas actitudes sociales”. Os invito, no obstante, a que seáis “políticamente incorrectos” y, por lo tanto, libres de cualquier atadura. No hay verdad absoluta, sino verdades a medias. Pero... hay muchas posibles noticias del día a día que analizar, como la que nos dice que, por fin, un constitucionalista es lehendakari del gobierno vasco o que la gripe tipo A remite paulatinamente en el mundo, después de la alarma creada por todos los opinantes que no tienen ni idea de lo que opinan; que eso sí es un mal endémico de nuestra sociedad. Dice hoy el diario “El Mundo” que la venta de libros ha caído en lo que va de año un 5% y eso que ya sabíamos que la venta no llevaba emparejada, necesariamente, la lectura. Creo que en España se lee lo justo y que debemos superar la asignatura de leer más y de mayor calidad, que ambas cosas son posibles y compatibles. Hoy me he levantado con el impulso de pensar que lo mejor es actuar con el dictado del impulso y no con el de la mente; a veces se es más útil ‘haciendo’ que ‘diciendo’, incluso ‘callando’ porque es mejor no decir nada que pelearse. Incluso, ‘no hacer’ es una actitud: más vale no hacer nada que hacer algo mal. No sé. El caso es que es primavera en Madrid y las vistas mejoran...

5 de mayo de 2009

Lo que no es Ciencia es cotilleo

Este Blog apoya que Madrid sea capital olímpica en 2016.

Dicen que lo que no es Ciencia es cotilleo. Eso creo que pasa en todos los aspectos de la vida. España es un país habituado al chismorreo, la envidia y la tibieza. Recuerdo haber estado el mes de agosto pasado con un amigo mío que trabaja en el CNI en un restaurante madrileño y haber visto a un escritor latinoamericano, no excesivamente conocido, con una chica que no es su mujer. Decir esto, aquí, hoy, por mi, es chismorreo; pero si lo dice mi amigo, en un informe oficial, es Ciencia. Hoy estamos inmersos en el análisis de Madrid 2016 como ciudad olímpica, y como esto es España, noto que algunos prefieren que no se obtengan los Juegos Olímpicos por rivalidades capitalinas o políticas o por fastidiar al alcalde. Algunos sectores de la opinión identifican Madrid 2016 con un empeño personal de Ruiz-Gallardón y no atisban (esos linces del cotilleo) que la ciudad tiene ganas de ser sede olímpica. Yo apuesto por Madrid 2016. Madrid es la única gran ciudad de Europa que no ha organizado unos Juegos Olímpicos y nuestra tradición y nuestra presencia en la configuración europea nos hace tener que se co-partícipes del deporte. Tenemos que organizar esos Juegos Olímpicos, realizar las obras (generando riqueza, empleo e ilusión) y el sueño será el de todos: nadie puede ni debe atribuirse la obtención de Madrid 2016 porque es un esfuerzo colectivo impulsado por quien tiene que impulsarlo: el señor que en 2003 y 2007 quisieron los ciudadanos que fuera su alcalde. Nada más. Lo que no es Ciencia es chismorreo...