30 de septiembre de 2009

Una mañana de otoño


Dos antiguos compañeros de estudios se encuentran una mañana tenue en el centro de una gran ciudad del Sur de Europa:

-¿Sabes tú algo de aquella gente?
-No, realmente no. Dicen que una persona puede conocer a una media de cuatrocientas personas distintas a lo largo de una vida, pero que realmente sólo se puede fiar de tres o cuatro.
-¿Volverán?
-Es mejor que no. Lo pasado, pasado está, ¿no crees?

Otoño. Un día de esos nublado, amenazante de lluvia, encapotado. La calle se llena de gente que va y viene de su trabajo; los carteles de Madrid 2016 se multiplican, aunque la gente tiene más o menos claro lo que pasará: una cosa es la realidad y otra bien distinta el deseo. Llega el autobús número 19, subo, y tras el ‘buenos días’ de rigor, pago el euro y me acomodo de pie en el centro. La gente no entiende si es que soy tonto, teniendo casi todo el autobús para mí con los asientos vacíos. Prefiero ir de pie y mirar la ciudad por el ventanal en el que hay una enorme ventanilla que dice “Salida de Emergencias”. Es como observar el flujo de las grandes arterias de la urbe. Bajo tres o cuatro paradas más adelante y, casi al entrar en la Biblioteca Nacional, veo una cara conocida; una cara que, al reconocerme, gira noventa grados para simular no haberme visto. Decido no darle importancia al incidente: al fin y al cabo es una persona que me debe 300 euros y no quiere pagar.

28 de septiembre de 2009

Diario de otoño


Desapareció un día sin dejar rastro, porque hay gente que se convierte en anónimo después de la batalla”.

-¿Dónde estás? -preguntó él con cierta precaución.
-En tu recuerdo -respondió ella.

Es bien simple: un misterio. Hay que elegir entre dos caminos, dos senderos que se bifurcan y, cuando uno elige, debe ser consecuente, no se puede echar atrás por la indecisión o por el miedo. Sencillamente es un misterio. Otra cosa distinta es que te fíes o no o que tu olfato sea el que diga algo.

(Escribo esto, aunque dice Ana que suena raro, porque me aburre opinar de política, sobre todo porque lo que no es no es, y además resulta imposible. Y de literatura ya hablo en www.literaturas.com)

27 de septiembre de 2009

Diario ácido V

"Todo impuesto debe salir de los superfluo, y no de lo necesario" (Jovellanos).

Las rentas medias y las rentas bajas pagarán el 96% de la subida de los impuestos”. “Las sociedades SICAV, que ganaron 8000 millones, tributaron sólo 56 y no se verán modificadas”. ¡La madre que los parió! Este país y su gobierno son una verdadera vergüenza. Que hablen como en el XIX de pobres y ricos y nos jodan vivos a la clase media es para que los echemos a patadas de su poltrona y los obliguemos al exilio sine die.

En fin, es domingo y nos desayunamos con esto. Más paro, menos dinero en nuestras cuentas, menos llegar a fin de mes pero muchas sonrisas, no sé si es que se ríen de nosotros o es que el chiste tiene gracia. A mí no me la hace, de tal modo que en cuanto pueda pienso desertar de pagar impuestos. Con mi dinero no se pagan los sueldos porque no me da la gana y la Ley tiene triquiñuelas para no pagar.

26 de septiembre de 2009

Un imprescindible cumpleaños en mi agenda


"Uno de los secretos de una vida feliz está en darse constantemente pequeños gustos" (Iris Murdoch).

Hoy es su cumpleaños. Nació una primavera de Buenos Aires en la década de los setenta. Es una mujer extraordinaria. Una gran poeta; una excelente madre y una imprescindible amiga. Es mi A-M-I-G-A. Así que, desde el otoño de Madrid, ¡Muchas Felicidades K.!

25 de septiembre de 2009

Diario ácido IV


“Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas” (E. Joseph Cossman)

No me fío. Lo siento mucho, pero no me fío. La experiencia y las pruebas me conducen a no fiarme. Puedo ser justo o injusto, no lo sé, pero no me fío.

24 de septiembre de 2009

Diario ácido III

“¡Más cultura!”, Miguel de Unamuno.


No, no me fío. Es cierto que hay algunas que son muy de fiar, pero otras son verdaderas canallas. De lo que me he dado cuenta es de que la palabra ‘canalla’ no tiene género, por eso se reparte equitativamente y de forma proporcional, también, a la persona. Con poner o quitar un ‘determinante’, ‘el’ o ‘la’ tenemos bastante.

Y el otoño que no llega, porque cambia el carácter de la gente: aunque algunos están trastornados todas las estaciones.

¿Cómo puede ser que abunden tantos gilipollas por metro cuadrado en España?

23 de septiembre de 2009

Diario ácido II


“La insatisfacción, como el aburrimiento, matan la creatividad”

Uno de los grandes problemas que tenemos los nacidos en diciembre, bajo el signo de sagitario, aunque eso no sé si influye o no, es que (a parte de vivir más que los del resto de meses “según los últimos estudios”) somos muy creativos, pero también excesivamente caprichosos. Nos encariñamos con facilidad con algo o con alguien y de inmediato nos cansamos de ello, buscando con facilidad lo mismo pero distinto. A mí eso me pasa corrientemente; es decir, aquello que no me implica complejidad, inquietud o satisfacción, me aburre, pero también lo muy difícil. Es como si quisiéramos ser el perro de Pavlov pero a la primera descarga nos hartáramos y buscásemos la comida en otra parte.

Y sí, hay muchas que me aburren, que me cansan, que me parecen como cromos repetidos...

22 de septiembre de 2009

Diario ácido


“Las mentiras, como la omisión, tienen un camino muy corto”.

La vida cotidiana te trae, por norma general, sorpresas que te hacen entender cómo son las personas, cómo actúan y hasta dónde llegan; por tanto, puedes evaluar a esa gente. Sí, al final de cada cosa, de cada camino, uno acaba por enterarse de todo y de dónde ha ido una persona, o un grupo de personas, y por lealtad deberían haberte dicho dónde iban, o por lo menos por cortesía, y no lo han hecho (actuando obviamente de tapadillo) sobre todo perteneciendo a un mismo grupo que nos une por algo. Lo malo es que si acudes a un evento donde hay mucha gente es indudable que no pasas desapercibido. Generalmente yo suelo hacer las cosas con luz y taquígrafos y lo que digo, en dónde lo digo y a quién lo digo es por algo: por trasmitir una información, para el que me la oculta sepa que yo la sé y sólo soy tonto en su imaginación, etc., etc., etc. Cada río que se modifica vuelve a su cauce.

Aquí, en este lugar llamado, denominado o intitulado España, no se premia ni el mérito ni el esfuerzo ni la inteligencia. Aquí lo que prima, y pido disculpas a priori, es la mediocridad, que es el elemento intrínseco que se pliega a cualquier adoctrinamiento. Lo que antes decíamos que era independencia de criterio ahora no sirve; es sólo una falacia o una utopía en la que creemos tres, no más. Quizás en el estado norteamericano de Michigan premie el mérito y el esfuerzo, pero aquí no, por eso nos va como nos va y estamos a la cola de casi todo: sólo basta leer la estadísticas de la UE o de la OCDE.

La programación de la televisión, salvo excepciones, es una mierda. Los sindicatos dicen que hay que subir los impuestos: ¡¡¿esos nos representan a los trabajadores?!!

19 de septiembre de 2009

Diario (Apuntes en carne y hueso II)


Pues sí, es posible que pase la noche en blanco. No sé qué haré; no sé, incluso, si iré a alguno de los sitios que ya conozco y abren hoy en Madrid para miles de personas. Igual me tomo una copa, o ceno con alguien, o leo una novela negra de Philip Kerr, o veo una película en blanco y negro de los años cincuenta, rodada en los Estados Unidos. Lo que es cierto es que hoy tenemos una noche cultural, una noche en blanco. Habrá que pasar la noche en blanco.

Diario (Apuntes en carne y hueso)


A veces tiene que aparecer lo peor para que salga lo mejor

Miente. No sé qué necesidad tiene de mentir; es demasiado joven para ello, no tiene justificación, pero lo hizo: mintió descaradamente. Su mirada tierna no desprende el resquicio de la mentira, o quizás mira para encontrar en los ojos de enfrente la huella de haber sido descubierta. Unas veces la sonrisa se dibuja tenue y otras la misma sonrisa, teñida de mirada es más cercana. En cualquier caso la verdad espera a la vuelta de la esquina. Quizá el próximo sábado, en el mismo sitio, como siempre.

Critican. Sí, los que viven a cientos de kilómetros; los que se fían de las informaciones del paranoie con manía persecutoria; los que no tienen pruebas ni pueden aportar argumentos en contra. Los que no aportan alternativas. Los que declarando ante un juicio no podrían jurar imparcialidad ni decir la verdad. No, no porque sean malas personas (que son gente válida), sino porque se dejan llevar: esa es la pobreza de su autoestima. A otros los condenarían, recibirían una llamada de advertencia, les cercenarían la libertad de expresión. Ellos critican y caen en gracia. Típico de España.

Soledad. ¿Cuántas personas viven en la inmensa soledad de la gran ciudad? Hoy, un nuevo caso anónimo. Lo sé por una asistente de Farmacia. Los Servicios Sociales (de todas las instituciones: mucha culpa para demasiados) fallan: primero el sueldazo del director, después los medios. La gran ciudad se traga la soledad del anciano, que sufre, llora y padece en soledad, sin un oído presto, sin la compañía que sus arrugas necesitan.
¿Y si probamos a cambiar las cosas? Empezando por los políticos...

18 de septiembre de 2009

Adelante


Echar de menos a alguien o alguna cosa es, sencillamente, sentir nostalgia de lo pretérito, innecesariamente muchas veces. El pasado seguramente tuvo sus días de llamas, pero también creo que lo importante es no sufrir los postreros años de humos... Mirar hacia delante.

17 de septiembre de 2009

Malvados


Muchas veces somos injustos con los demás, inmisericordes, bordes, cabrones y cosas por el estilo. Normalmente lo achacamos al otro, o a la sociedad, o a que tenemos un mal día e, incluso, si es por un tiempo, a que tenemos una mala época. Es una forma de protegernos, de tapar nuestras propias carencias, nuestras particulares miserias o nuestra falta de autoestima, no sabría expresarlo de otro modo. Se es cabrón para demostrar que se puede sobrevivir en nuestro entorno en nuestros días. De tal modo que si nos sentimos mal y somos comprensivos con nuestro ego sabemos que hemos cometido un error, quizás hasta tratemos de no volverlo a repetir e incluso quizás sepamos sacar una lectura positiva de un error propio. Lo peor son aquellos que llevan esto al extremo, como autodefensa, como forma de afirmarse en sociedad. Lo miserable superado o arreglado por la autodefensa cabrona. Ser injusto, cabrón, dominador, hijo de lo que sea, y sentir un íntimo placer roza con lo anormal, digo yo; no puede ser bueno el que va así por la vida. El caso es que esto que cuento sucede cada día, a cada momento, en cada lugar… no sé, pero creo que se puede solventar con una buena dosis de educación y con aceite de ricino, no necesariamente por ese orden. Si soy el culpable, me educaré y si recibo la bordería quizá entonces aplique el aceite de ricino.

12 de septiembre de 2009

La rencorosa del rencor rencoroso


Bueno, pues sí, seguro que la conocéis: es la rencorosa. Ella es esa persona ‘in’, ‘fashion’ por naturaleza propia e intrínseca, pero con una tierna solicitud: ‘o estás con ella o estás contra ella’. Principalmente eso; no le valen medias tintas (que no escriben habitualmente) sino que rechaza lo que no comprende, fundamentalmente. Sus amigas son las ‘harpías’, esas dos o tres damas de la sociedad que se creen el centro del Universo: aquellas que Sherlock Holmes hubiera rechazado porque no son del tipo de su añorada mujer de “Escándalo en Bohemia”, by Dr. Watson. Ella considera que un error de otro es una ofensa, que no ser como ella dice o quiere o suscita o piensa o le da la gana es ‘ir contra ella’, porque ella es el ombligo del mundo, el puto y perfecto ombligo del mundo, la diosa universal, la amiga de las ‘harpías’ a la que ignoran menosprecian y no cuentan con ella, pero es ‘in’, y el común no es ‘in’, no aporta nada. ¡Uf! ¡Qué dolor! Quizá esta noche se vaya a Pozuelo de Alarcón, Madrid, España, y monte una barricada de niñas pijas con las ‘harpías’ y diga que es lo guay, lo perfecto… “que al vulgo hay que darle gusto” y hasta es posible que se baje la ropa interior y nos dé el espectáculo. (Ahora prueben a escribir esto en masculino singular y saldrá el relato del ‘rencoroso’).

10 de septiembre de 2009

Educar hace país


“Sin educación no hay país”. Esta es una máxima que considero importante para afrontar el futuro que nos viene en adelante. La poeta Ana Merino, dijo en una entrevista que le realicé hace un par de años, que la “educación puede redimir a la Humanidad”. Y lo que quiero es creer en ello y más aún estos días próximos al inicio del curso y atentos a noticias como la que nos llegó hace unos días de Pozuelo de Alarcón, según la cual unos cuantos ‘niños bien’ (no todas las gamberradas las vana a hacer siempre los que la gente acusa sin saber) habían devenido un botellón en batalla campal. Cierto es (y lo sostengo con firmeza) que un gran porcentaje de padres ha dejado la cuota de educación que le corresponde en manos exclusivamente de los profesores, creyéndose así impunes si sus hijos actúan en contra de las convenciones o de las normas establecidas. “La culpa es del sistema”, dicen algunos individuos, lo que no aclaran si el sistema es Mac o Windows. Nuestra sociedad no es que se halle en crisis, sencillamente es que está sobreviniendo el egocentrismo o se está volviendo imbécil: todo el mundo hace uso del ‘yo’ para manifestar un pedigrí frente a otros. La gente está crispada, cada momento más maleducada; acudes a un lugar y al guardar cola el que viene detrás tiene prisa porque lo que él o ella va a realizar es más importante que lo de cualquier otro; el hijo de tal es mejor, más guapo o más educado que el de otro (aunque el primero sea un indudable delincuente que quema coches patrullas); ciertas niñas no deben mezclarse con ciertas otras porque su ‘clase social’ es inferior, independientemente de que la chica que vive en la periferia sea lista, guapa y estudiosa y la que vive en el barrio ‘in’ sea una gilipollas integral con pintas y así podría seguir, pero no quiero que me hierva la sangre. Necesitamos educación, mejor educación; que las leyes educativas se dejen de hacer por los políticos y las hagan los pedagogos; que los padres asuman su parte alícuota de responsabilidad en la educación de los hijos y, sobre todo, que la gente deje de creerse el ombligo del mundo y piense en sociedad; porque si de verdad en España hubiera tantos guay, tantos ombligos del mundo, tantos listos y tantos ‘in’, probablemente no estaríamos a la cola europea de todo. “Más cultura”, pedía Miguel de Unamuno, y no le faltaba razón.

7 de septiembre de 2009

Inicio del curso


Sin educación no hay país...

5 de septiembre de 2009

Philip Kerr


El escritor Philip Kerr ha obtenido el III Premio Internacional de Novela Negra. Reconozco que es uno de los mejores escritores dentro del género; reconozco que es un escritor discreto que ha sabido trazar una excelente pentalogía interpretada por el policía Bernie Gunther desde los peores y más fuertes momentos de la Alemania nazi hasta la Argentina de Juan Domingo Perón. Todos los géneros tienen su mérito y su demérito y, en este caso, el premio de RBA para el escritor nacido en Edimburgo es merecido. Os recomiendo, no obstante la pentalogía completa, publicada en español por RBA (los tres primeros tomos en bolsillo a 9 euros) bajo el título genérico de “Berlín noir”.

3 de septiembre de 2009

¿Y si hacemos algo para acabar con la crisis?


¡¡¡Crisis!!! La palabra que designa el estado actual de cosas. Vivimos en un país que se ha resquebrajado, de tal forma que nos creíamos intocables y que jamás nos iba a llegar a ocurrir nada de lo que a otros países, menos prósperos entonces, les ocurría. Vimos pasar el famoso “corralito” argentino como un chiste del Sur de América y ahora nos toca ponernos la pomada por el escozor de lo nuestro. Además, vivimos en un país cuyos próceres, antes llamados políticos, no tienen absoluta idea de lo que hacer: la gente hace colas ante el INEM, la gente deja de percibir el subsidio de desempleo, la gente acude a comedores sociales, la gente deja de pagar facturas, la gente abandona su hogar o llora ante la carta apremio por embargo; nos dejamos la nómina en pagar cuatro cosas y empezamos a alargar la vida de nuestros zapatos, nuestras chaquetas; fumamos algunos cigarrillos menos y releemos viejos libros que nos gustaron... Vamos al trabajo con los cinco sentidos para no perderlo; salimos un día cada quince y tomamos el café sin tostada porque sólo es más barato. A los muy ricos no les afecta, ni pagan impuestos ni tienen la pasta en España y el más tonto es amigo de algún diputado o senador o ministro o el que sea que ya le evitara la Agencia Tributaria. Los más pobres bastante tienen con no llegar ni al día 10 del mes y de tener que vivir de la ejemplar labor social de Cáritas y similares. La clase media, la dichosa clase media, la puñetera clase media, el invento español del siglo XX: esos somos los que estamos pagando los platos rotos de la temeridad bancaria, la ineptitud política, la tibieza española, la dejadez del sistema; la dicho clase media que mira con envidia cómo Francia, Alemania o Japón empiezan a salir del atolladero y nosotros viramos entre una izquierda inútil y una derecha timorata. ¡¡¡Crisis!!! Muchos que opinan pero ninguno soluciona nada. ¡¿Y si cambiamos a toda la clase política, al 100%, a todos los banqueros, al 100%, y dejamos de tocarle las narices a la clase media?! ¡¿Y si bajamos un 50% el sueldo de los miles de políticos?! ¡¿Y si nos ponemos las pilas y cambiamos entre todos todo esto un poco?! Y si de una puñetera vez los españoles dejamos de ser tibios y hacemos algo...

1 de septiembre de 2009

70º Aniversario de la IIª Guerra Mundial


Hoy, por desgracia, hemos de conmemorar el 70º aniversario del estallido de la II Guerra Mundial; es decir, el día en que las tropas alemanas invadieron Polonia iniciando uno de los más terribles conflictos bélicos que haya vivido la Humanidad. Me gustaría que todos hayamos sacado una conclusión negativa de ello y, por lo tanto, que aquel atroz episodio jamás se repita.