14 de octubre de 2013

"La mujer S"


A veces, la realidad produce más miedo que la ciencia ficción. Víctor se iba hoy a Cuenca, en donde emprenderá una nueva vida de la mano del Magisterio y debía coger el AVE. Después del café salimos hacia Albacete, comentando algunas jugadas del sábado. La monotonía de un gasolinero que me pregunta si mi coche es de gasolina -hay evidencias que despistan, pienso yo- y de una carretera plagada de camiones. Sin prisa, pero sin pausa, porque Cristina y yo debíamos hablar de trabajo más tarde y, además, tenía que llevarla a su pueblo. Cita que se cambia y... de repente, al rebasar Pozo Cañada, allí estaba ella (lo mismo hubiese dado que fuera él; la película era de miedo). Carril derecho, zarandeo hacia el quitamiedos a punto de estrellarse. Medio minuto después, igual; otro medio más tarde, la misma historia...
 
- ¡Paco no te acerques!
- Pero si voy a 120... o le paso o no llegamos.
 
La hora nos comía; el tipo del BMW negro, mucho más chulito que yo, se las da de listo y me pasa (sí-sí, verás tú...): la muchacha (Víctor lo ha comprobado y menos mal que no era ciudadana de T, si no lo que faltaba) bamboleando el coche; pisando la banda sonora; acercándose demasiado al quitamiedos. El tipo de negro que va y frena (ahí ahí, venga... ¿Te das cuenta por qué no le adelanto yo?); se asusta y la adelanta con miedo...
 
- Bueno, Víctor, vamos y que sea lo que tenga que ser.
 
150 Km/h. por el carril izquierdo diciendo "por favor que no invada mi carril". Tú vas y la pasas; respiras hondo mientras comprobamos, ambos, por el retrovisor que las eses siguen siendo su conducta habitual:
 
- Bueno, Paco, lo que le faltaba: ¡va a adelantar al camión!
- A nosotros ya... si se la pega delante de nosotros tenemos la obligación de parar y llamar al 112; ahora que lo haga el camionero.
 
Entre la opinión que tú tienes (iba bebida a las 11.30) y la de Víctor (iba dormida total) llegamos a Albacete y, al entrar en Albacete-Los Llanos, cientos de personas:
 
- ¡Anda mira, Paco, nos están esperando!
 
Y es que juega la Selección.

1 comentario:

Luzbel. dijo...

¡Cuidao, Paco, que no quiero que te me quedes en una cuneta!