21 de marzo de 2010

Cuerpo y alma


No te voy a engañar... Toda. Absolutamente toda. Es el anhelo de tu cuerpo y de tu mente. Que no se me escape nada que no me diga tu mirada, tus ojos o tus labios. Toda, absolutamente toda. No quiero despreciar nada; lo quiero todo. Todo, absolutamente todo en ti me vale eterno. Quiero que el abrazo funda entre nosotros la realidad de ti y el deseo de tus labios. ¿dónde estabas mucho antes? ¿dónde cuando te necesité y no ubicaba tu rostro? Toda, absolutamente toda.

Un día triste y gris


Un día triste y gris; monótono... que tiene el son de un poema de Antonio Machado.

He creído verte (y aunque nada tengas que ver con Inna, la cantante de la imagen y famosa por "Amazing", la canción que anda sonando en todas partes) en un mar de sueños que interrumpen los sonidos de la lluvia y al despertar he empezado a creer que eres sólo un espejismo.

Hoy quizás sea un buen día para trazar un borrón y cuenta nueva...

20 de marzo de 2010

¿Quién es Ella?


¿Quién es Ella? Esa es una pregunta que me hace alguna gente con oportuna puntualidad. Por otro lado, también es algo que yo, habitualmente, repaso en mi mente. Yo también quisiera saber cómo es, en la realidad, esa persona a quien destino algunos de estos post envenenados de irrealidad y de cruel impostura. Ahora es el mejor momento: cuando más desconozco a las mujeres y cuando más me apetece saber de ellas. Es como si la prohibición literaria de abordarlas me llevara a escribir sobre ellas. Procuro acercarme a ellas con precaución, como Sherlock Holmes, para no verme atacado por su cruel mordedura. La verdad es que lo que menos me importa es cumplir las normas: me interesa mucho romper lo que se ha creado para ser roto.

Mira que es difícil muchas ocasiones hilar una buen post. Uno puede escribir una carta, aderezada de señales de humo, a una mujer con ojos de mujer fatal y recibir un sin fin de preguntas acerca de Ella, sin tener en cuenta que aquellos que nos dedicamos a las letras por devoción profesional cargamos muchas veces las cosas de un irreal idealismo. El caso es que hay varias mujeres con mirada turbadora y sonrisa arrebatadora que a uno lo allanan con señales de humo. Y no siempre se tiene que andar enamorado: una cosa es el amor (que posiblemente no exista) y otra la pasión, el deseo o la imperiosa necesidad de relación social.

Hay quien habita al Norte, muy al Norte. O al otro lado del Océano Atlántico. También quien habita frente a mi casa, con sonrisa de mujer fatal. Por otro lado hay quien habita al otro lado del hilo del teléfono, al otro lado de la pantalla de mi portátil. Luego está quien se distingue por sus ojos de mujer fatal. Incluso creo recordar que hay quien habita lejos, a unos trescientos kilómetros, y quien habita con otros habitantes. O la habitante enmascarada por una sonrisa... Uff!!!

Pudiera ser una muchacha de Massachussets o de Madrid. Podría ser una chica de mi pueblo o que habite en el Nueva York de La Mancha; incluso podría ser una ciudadana de Buenos Aires o quizás el sueño de todas ellas; no lo sé cierto o, si lo sé, guardaré la última carta en la manga para ganar la partida.

Tampoco yo sé decir lo necesario en el momento oportuno.

¡Ah! Hoy recomiendo leer a Blas de Otero.

16 de marzo de 2010

15 de marzo de 2010

Escribirte


Para ti.

¡AVE! (Así saludaban los romanos bajo el Imperio que civilizó Europa). Tenía una carta pendiente que quizás se esperaba... Y lo único que se me ocurre decir ahora, mientras escucho un tema de ENYA (“Cursum Perficio”), es que cada día que pasa te vas alejando más; desapareces un poco; te vuelves casi invisible y aquello que antes eran señales de humo ahora son meros resquicios de que ahí hubo fuego y que posiblemente ya no existe nada (no quisiera que fueras ese ángel de la imagen que uno no sabe si está de su parte o es un demonio en contra).

Me hubiera gustado que hubieras roto el monótono y aburrido encanto de tus tardes para prepararlas ante un ardiente café, pagando no sé si tu o si yo, pero hablando. Yo permanezco perenne en el mismo sitio, habito al Norte de donde siempre. Lo que se olvida es el encanto de tus ojos, la danza de tus palabras; las cosas que sabes decir y que yo entiendo que también ocultas bajo una sonrisa. La ilusión de ver a alguien, por ejemplo, la construye el querer y el poder. Lo que quiero son tus labios como espadas o tu cuerpo como lenguaje de las cosas y de los gestos; no lo sé, el caso es que en la distancia o pendiendo de un hilo no sé adivinar nada aún siendo un tímido discípulo de Sherlock Holmes.

Buenas noches; y que cuatro ángeles velen tu sueño hasta que amanezca y te devuelvan al Sol con la sonrisa intacta.

Sobre Miguel Delibes y otros asuntos


En Valladolid, corazón de Castilla, se nos ha muerto Miguel Delibes, el gran maestro de las letras españolas de la segunda mitad del siglo XX. Un escritor de enjundia, con unas novelas que son el alfa y omega de las letras españolas de hoy; miembro por derecho natural de la RAE y heredero de la pasión castellana de Azorín. Un eterno merecedor del Nobel al que le adelantaron a Cela (que no era ni más ni menos, a pesar de los prejuicios y tontas comparaciones de Ansón). Un intelectual de verdad, de esos que sólo han hablado para decir cosas inteligentísimas cuando venían a cuento. Escritor de verdad de novelas como “El disputado voto del señor Cayo”, “Los santos inocentes” o “Las ratas”. Él es, también, el autor de una obra de obligada lectura para estudiantes de español como segunda lengua en Rusia: “Cinco horas con Mario”. Un monólogo genialmente trazado. En fin, se nos ha muerto, pero mientras lo leamos vivirá.

No, yo no siento miedo alguno: yo sigo la máxima de Adolfo Suárez de que el único miedo racional que no podemos ni debemos tener es el miedo al miedo mismo; algo que, por otra parte, ya había enunciado antes John F. Kennedy. Me refiero al miedo que dice la gente que tiene antes de hacer algo o “para” hacer algo y que, generalmente, esas mismas personas confunden con la falsedad, la poca vergüenza o el “lameculismo” (de momento, esta última palabra la he acuñado yo a la espera de averiguar si alguien la introdujo antes en algún Diccionario). Sí, vamos esos que dicen que no hacen algo porque tienen miedo “al que dirán” o “a que me vean...”. Estupideces de ese calibre que posibilitan que España no sea un país mucho más europeo y desarrollado. Como desafortunadamente (por lo poco común) siempre he dado la cara y a mí eso del miedo me da exactamente igual, pues no los entiendo y me empiezan a cargar un poco, ya que decir que tienen miedo, según la lógica filosófica, los equipara a ratas cobardes.

No tengo mucho ánimo masoquista. Me estoy cansando de esperar muchas cosas: sobre todo cuando alguien te dice que va a quedar contigo a tomar un café pero su agenda se lo va impidiendo. A mí, sencillamente, el café frío no me gusta y también pierdo el interés en las personas que se hacen las interesantes. Como tengo por sabido que la vida tiene que ser sencilla; vamos, que lo normal debe ser lo que a nivel normal es normal en la calle, pues eso, lo que se presente difícil, complejo, etc., no me inspira nada. Ya lo decía el gran Sherlock Holmes: normalmente la solución a las cosas es aquello que nos parece absurdo por sencillo. En fin, que me he cansado de esperar... así que voy a apagar la hoguera que no pienso enviar ni una solo señal de humo más a nadie.

9 de marzo de 2010

Peligro al volante...

Pues sí, existe mucha gente a la que le gusta presumir de coche (al que se toman por una prolongación de su “ego”, entiendo yo -mucho Mercedes, mucho BMW, mucho Audi y poca destreza y reflejos al conducir-) pero luego no tienen ni idea de en qué consisten las normas más elementales y básicas de circulación, singularmente aquellas de obligado y racional cumplimiento para no poner en riesgo la vida propia y la de los demás. Últimamente estoy asistiendo a una serie de esperpénticas situaciones que me dejan estupefacto y que paso a relatar. Por cierto, todas ellas en la misma población o alrededores de la misma: 1º.- Gente que se salta un “Stop” por la cara y cuando te acercas te toca el claxon a modo de increpación. 2º.- El “Ceda el Paso” en la misma población no existe... 3º.- La “prioridad de paso” la tiene aquel o aquella que ha sacado de su garaje el coche (yo he estado dentro de una glorieta y he tenido que parar por la excesiva velocidad con la que se ha introducido en ella un conductor que no realizó el ceda el paso y que a punto estuvo, “encima”, de colisionar conmigo). 4º.- El intermitente no existe en los nuevos coches (deduzco yo, porque yendo detrás de muchos conductores he de adivinar la dirección a la que se dirigen por mi instinto, no porque señalicen). 5º.- La gente se incorpora a una avenida de doble sentido invadiendo el sentido contrario completamente (no les debieron enseñar en la Auto-Escuela que sólo se debe ir por el carril en tu sentido de la marcha, ya que pones en riesgo a los del carril en sentido contrario si lo invades, sobre todo si no miras si circulan por él). 6º.- En los aparcamientos pintados con rayas en el suelo, la gente aparca allí donde “cae” el coche, no entre las dos rayas, con lo cual reducen el número de plazas de aparcamiento. Y podría seguir... como ese joven que iba hoy por una autovía con la “L” de novato, a 180 kilómetros hora, adelantando sin poner los intermitentes y rebasándome, luego, en una carretera de doble sentido en una zona de línea continua. Luego dicen que pasan cosas... ¡Ah!, menos mal que me saqué el carné en Madrid...

8 de marzo de 2010

Atardece...


atardece...

7 de marzo de 2010

Una aclaración racional...


Bueno, como hay varias persona que indagan sobre qué entiendo yo por “ojos de mujer fatal”, aclararé que es esa mirada inquietante, que dice mucho y al mismo tiempo turba, y que además esconde algo que se dice con la mirada, pero que no sabes cómo reconocer. Conozco dos o tres mujeres con esa mirada...

6 de marzo de 2010

Unos ojos de mujer fatal...

¿Por qué tiene ojos de mujer fatal? ¿Por qué tienen las cosas tanta intriga? Es cierto que yo tengo el ego un poco subido; es cierto que la información vuela a velocidades indeterminadas; también es poco normal que alguien como yo no entienda de matemáticas o sea sólo competente en historia contemporánea pero... es que me bloqueo cuando miro unos ojos de mujer fatal, que son el peligro de que mi vanidad se olvide, son el lugar donde se estrellan mis incendiarias señales de humo, son, con el permiso de la audiencia, un nuevo horizonte.

4 de marzo de 2010

Intriga


¿Verdad que hay gente que os intriga más que otra por todo lo que oculta o no sabéis de ella?

3 de marzo de 2010

Una frase de Cicerón


El amigo verdadero demuestra su autenticidad en las horas adversas

2 de marzo de 2010

¡Respira optimismo!


Hoy creo que la botella está medio llena... :-)

1 de marzo de 2010

Para terminar el día, una sonrisa...


Don Ramón Menéndez Pidal


Es el padre de los estudios históricos modernos y de la Filología Española en sí. La Escuela Histórica que él fundó con sus estudios nos han permitido sentar las bases de los estudios de los que partimos para constituir hoy el corpus de la Historia de España y de los estudios literarios contemporáneos. Su figura brilla, por suerte, a nivel internacional y es ejemplo para todos. Es don Ramón Menéndez Pidal (1868-1969).