30 de julio de 2010

Encontrar a la gente


Las redes sociales nos permiten, hoy, saber de gente de la que desde hace bastante tiempo uno apenas sabe. Recuerdo que la última vez que me puse en contacto con Ruth Arroyo, que anda por Barcelona, para abreviar, como es lógico cuando vamos a tope, me dijo “pon mi nombre en google”; y, efectivamente, aparece su vida y milagros desde que fuimos juntos a 2º B en el Instituto Beatriz Galindo de Madrid hasta hoy, 2010. Otro tanto, pongo por caso, sucede con Ana Sánchez de Toca, Estela Prádanos... o conmigo mismo, que el no tener noticias es recíproco. La verdad es que hay algo positivo y algo negativo en todo ello: por un lado lo positivo te hace ver la evolución de la gente que, en líneas generales, ha desarrollado carreras profesionales meritorias (hasta donde la jodida crisis nos permite) y, lo malo, es que de un modo u otro te metes en la privacidad de otros que, por algo será, no han dado señales de vida en doce o trece años. Muchos aceptamos con alegría la aparición de los viejos compañeros de clase pero, me barrunto, otros no verán con tan buenos ojos volver a saber de gente que habitaba sepultada en el olvido. En definitiva, y en mi opinión, el tiempo es una línea continua que avanza incesantemente y que, bien llevada, no mira atrás, especialmente si en la vida te ha ido bien. Creo que hay que apostar por el presente, que también tiene dificultades, porque tomarse un café con Mamen, con Carmen, con Dolores es más difícil que la probabilidad de que te toque el gordo de Navidad.

29 de julio de 2010

Morena, de pelo rizado

Es posible que esa sea la respuesta, y la defensa, ante la no buscada acción de ilustrar mis posts con fotografías de muchachas de cabellos rubios. Lo cierto es que ilustrar las entradas del blog es algo difícil, porque verdaderamente mi intención es que nunca tengan mucho que ver con lo que se dice: en definitiva, una forma de llamar la atención. Por otro lado, Mamen es así; es decir, que se ha quejado, como en ocasiones anteriores lo sugirió Isabel Martínez, también lo vio Gracia Iglesias... Últimamente, mas que escribir (además de algún cuento y de una obra de teatro que tengo ahí en el escritorio y apuntalados con el office) me apetece hablar, sugerir, escuchar; acciones distintas pero con un mismo fin, el de comunicar ideas. Nada de rollos patateros ni otras zarandajas, comunicar emociones. Aunque con este calor sahariano y las necesidades físicas de ingerir líquidos a cualquier costa, ¡uf!, qué complicado es abrir el portátil y relatar algo...

27 de julio de 2010

80% imagen, 20% ingenio


80% imagen, 20% ingenio” (¿existe ingenio en España?) Esa es una máxima repetida, últimamente, hasta la saciedad. Homer Jay Simpson no es, precisamente el modelo llamativo para una campaña de publicidad ni tampoco nuestros políticos vende. Nada como el “yes, we can” pronunciado por nuestros candidatos para sumir al electorado en el pesimismo más irredento. Pero... ¿tienen influencia las revistas de moda? ¿Realmente la moda que se nos sugiere es la que, finalmente, triunfa? ¿Qué se lleva en verano? He visto por ahí una nueva revista, Vanidad (www.vanidad.es), sugerente y con un estilo muy del siglo XXI, no aquel american way of life que intentamos copiar, a lo bastorro.

25 de julio de 2010

Mamen y Karina


Sí, obvio. En verano uno tiene sus lecturas: tengo pendiente leer algo de San Juan de la Cruz, ese gran poeta, ese Santo (con S mayúscula) tan humilde. Y de Luis Cernuda, para unas cosas que estoy preparando. Ando, igualmente, metido en una antología de poesía argentina actual en la que la figura más importante, por méritos y en opinión mía es Karina Sacerdote (y que aparece en la foto de esta entrada), esa porteña que ha escrito en su Facebook que soy hermano suyo y que ha sufrido una pequeña decepción cuando le he dicho que en agosto no voy a Buenos Aires; aunque como yo suelo tener la fea y poco hispana costumbre de cumplir lo que prometo, pues iré tan pronto como pueda, pero no pasarán 12 meses, no. El resto de poetas que la acompañan son, indudablemente (y opine lo que opine ese crítico que ni lee), de lo mejor en lengua castellana de hoy.

Cuando escribí hace unos días que me apetecía que me habitara el olvido, el silencio, no lo decía por Mamen, claro, o al menos no entraba dentro de esa regla; a pesar de que ella se lo tomó a pecho mientras se bronceaba bajo el Sol riguroso e implacable de estos días. De hecho, si últimamente me animo a hablar de mil asuntos con alguien es con ella: me recuerda mucho a cuando yo iba a la Universidad; esa forma de ver las cosas y de relativizarlas tan poco... A ver si algún día cae bajo el árbol de la autoestima y se da cuenta de que anda muy por encima de todo lo que le rodea, como yo me di cuenta cuando me subí a un vuelo Madrid-Chicago-Boston el 2 de enero de 2002.

19 de julio de 2010

Que me habite el olvido


...sólo por unos días...
De repente, siento ganas de desaparecer... que el teléfono móvil se quede silencio, que no suene, que el apartado “silencio” sea mi constante... que deje de llegar veneno encadenado en los sms; que no se sepa de mí, que sea un anónimo observador del espejo de la realidad, un anónimo caminante que cruza el semáforo entre la multitud, ya cerca de la 5th Avenue.

Qué bueno que se rompan las nuevas tecnologías y que el paisaje sea, remotamente, una paz anegada de naturaleza. Que sólo me acompañen media docena de poemas de esos poetas malditos (terribles) que sigo y persigo y persisto en su lectura...

Sólo desaparecer sin justificar nada ni decirlo y que nadie (ni Ana ni Mamen ni Gracia ni Luis Alberto ni José Miguel...), nadie sepa donde habita mi olvido.

Hasta que regrese...

11 de julio de 2010

7 de julio de 2010

6 de julio de 2010

Un encuentro


Ayer (creo que estando despierto) se me presentó en la cola del Banco el alma de Susana, invitándome a no sé cuantas cosas que, realmente, creo que no haré, no por falta de estímulo y difuminación entre la realidad y el deseo, sino porque podría perder la integridad. Hay mujeres evidentes, mujeres fantasma (como esa señorita que con tímida solvencia sirve el café de la tarde en el sitio de costumbre) y mujeres fatales. Lo peor de todo es el olvido...

Otra gente desaparece detrás del miedo...

3 de julio de 2010

Without fear nor hope


La gente quiere que seas como ellos establecen y ellos serán como ellos quieren ser. Es un juego fatal... Al final, tú estás sujeto a acabar en el foso romano de los leones, no habrá piedad contigo... ellos son siempre ellos. Si tu esquema no es el que esperan, estarás sentenciado. Ni siquiera podrás defenderte: estarás inmerso en un juicio sumarísimo. Final.

A ella le dirán que jamás vuelva a dirigirte la palabra y ella debe obedecer.

Está claro... (¿de verdad ella está de acuerdo?)

No hay independencia: la gente no quiere rebelarse e instituir la LIBERTAD. La gente únicamente gravita en torno al interés de un pedazo de pan misericorde.

En el fondo la vida es un cúmulo de cosas que debes introducir en la minipimer (¿por qué se llama así?) y debes tomar después en papilla para digerirla de la mejor manera posible. En definitiva, hay que estar preparado para cualquier despropósito.

(Cuando llega el verano y el calor aprieta sé que debo huir, porque de lo contrario me pongo de mal humor. Últimamente he tenido que oír comentarios de todo tipo que buscaban, eminentemente, minar la credibilidad o destruir cualquier buen propósito inicial. Es decir, la gente se afana en destruir algo porque sí, sin parar a pensar. Es un deporte muy español, claro. Hemos asistido a muchas polémicas y a muchos intentos de destrucción masiva de la gente, desde Cela a Yolanda Castaño. Nadie).

No hay miedo, por supuesto (el único miedo razonable al que no hay que tener miedo es el miedo al miedo mismo -Adolfo Suárez).

Anoche, en el antro aquel, esa chica, con la tonalidad de piel que el Sol facilita, sirvió de ayuda... Hay que tener fe... normalmente la puerta que se cierra lo hace para no que hay corriente con la que se abre.