El lugar que se ve en las fotografía es Alborajico, una aldea abandonada del municipio de Tobarra, en Albacete (en el INE ya no es contemplado); el topónimo proviene del árabe y en las cercanías hay un eremitorio, posiblemente ibérico, aunque personalmente es algo que tengo poco estudiado. Esta aldea tuvo población hasta la década de 1970 y en ella vivió parte de mi familia antepasada, al menos entre el siglo XIX (posiblemente incluso antes) y los años ’30 del siglo XX.
Es un ejemplo de despoblación. Los censos de inicios del siglo XX daban a este centro de población entre doscientos y cuatrocientos habitantes, que se hacinaban en las pocas casas que había, tal como denotan las fotografías. Los varios flujos migratorios que se produjeron entre esta parte de La Mancha y el Levante español a inicios del siglo XX y durante el “desarrollismo” de los sesenta, apuntillaron estos núcleos poblacionales dedicados casi en exclusiva al pastoreo y la labor agrícola.
Cuando escribo esto recuerdo la magnífica novela de Julio Llamazares, La lluvia amarilla, o El disputado voto del señor Cayo, de Miguel Delibes.
Es un ejemplo de despoblación. Los censos de inicios del siglo XX daban a este centro de población entre doscientos y cuatrocientos habitantes, que se hacinaban en las pocas casas que había, tal como denotan las fotografías. Los varios flujos migratorios que se produjeron entre esta parte de La Mancha y el Levante español a inicios del siglo XX y durante el “desarrollismo” de los sesenta, apuntillaron estos núcleos poblacionales dedicados casi en exclusiva al pastoreo y la labor agrícola.
Cuando escribo esto recuerdo la magnífica novela de Julio Llamazares, La lluvia amarilla, o El disputado voto del señor Cayo, de Miguel Delibes.
1 comentarios:
Este post tuyo me hace recordar cuándo estuve por Huebro buscando mis antepasados. ¡Emociones si las hay! Te comprendo plenamente.
Un abrazo desde Buenos Aires
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