30 de abril de 2011

Ernesto Sabato (1911-2011)



Se ha ido. Casi cien años de lucidez; un memorable e inusitado escritor. Un gran intelectual argentino, el padre de esa estupenda y magnífica novela titulada El túnel. La noticia me coge de sorpresa, de viaje y de casualidad, lejos de los volúmenes de sus obras que adornan atesorando mis estantes, pero que consultaré para que no habite el olvido de un grande de las letras; una parte necesaria e importante de la Historia de la Literatura Universal, en lengua española. Él, Borges, Bioy, Ocampo...

25 de abril de 2011

No temáis



Un puñado de jóvenes universitarios sobrevivieron a los nazis,
un cura polaco pasó por encima de los comunistas,
que entonces llamábamos rojos...
y unas pobres madres plantaron cara a la dictadura argentina.
Todos los dictadores se mueren o sucumben
no temáis que está escrito
y los políticos corruptos acaban entre rejas
porque los juzgamos nosotros.
Los yanquis no son tan malvados
ni los ácratas tan amorosos...
Europa es un pueblo civilizado,
con genes de Grecia y Roma.
Tenemos la palabra de nuestro lado
si el miedo no atenaza ni la sonrisa se nos pierde...
Nadie nos grita si no oímos
ni nos dicen nada que no queramos...
Nos persigue una sonrisa de niño y el llanto de un anciano
y debemos hacer algo
porque somos un puñado inmenso
de inmensa minoría que se aviene a un futuro...
que lleva nuestro nombre labrado y helado en la Historia
de sangre, sudor y lágrimas...
Somos el comunista saltando la alambrada
y los que desembarcaron en Normandía
y los que mataron siglos de pestes y de hambre.
Ahora es de verdad: somos Universidad
y pueblo
y juventud que grita bajo el agua
y que ríe en libertad viviendo cada día
y habla cada cuatro años.

24 de abril de 2011

Los días y las cosas



Galdós y Clarín, en el siglo XIX, describieron genialmente el mundo rural de la España que les tocó vivir. Yo, en el siglo XXI, vivo en el medio rural español. Algunas cosas no cambian, otras sí: es obvio el progreso, el desarrollo, las nuevas tecnologías, los parámetros normales de Europa...; sin embargo, otras cosas siguen en el mismo sitio en que las dejó la Generación del ’98. Vivir en el medio rural supone una enorme calidad de vida y una extraordinaria relación humana (y, así mismo, si la relación es mala la cercanía la empeora: a nadie se le descuida que uno se cruza más fácilmente con quien no quiere ver), pero conlleva un precio, sobre todo un precio psicológico que únicamente se salva huyendo del medio durante un tiempo... y eso es lo que me planteo brevemente en unos días, creo, al ir a la Villa y Corte, lugar en el que uno pasa desapercibido y en el que el caminar primaveral ayuda a meditar. Como tantos escritores, el mejor sitio es el Parque del Retiro, en el que la naturaleza aderezada de contaminación construye un microcosmos inspirativo. Hay que irse del desgaste de los días; de las medias verdades a medias y las mentiras que se convierten en verdades; de los juicios a priori y de los comentarios al albur de una copa en un pub; de la indiferencia con que le pagan a uno la ayuda o el consejo; de las meteduras de pata con las cosas y con las gentes (sonrisa teatral); del peligro de encariñarse demasiado con lo que uno no sabe cierto si debe o no debe encariñarse (y, ¡ay peligro!, mucho más si es una persona); también del círculo vicioso de la cultura autodidacta, porque hay que ir al cine y al teatro y a recitales y a almuerzos con intelectuales a escuchar y aprender (porque uno nunca es el ombligo del mundo como ya dejó clara aquella novela del mismo título de la mano de Ramón Pérez de Ayala); y, claro que sí, porque la Villa y Corte ha sido la cotidianidad de uno durante veintiún años y algo queda, desde las personas a los lugares y los recovecos, que todo hay que sumarlo. Y porque también hay que pensar y tomar decisiones, o pensar más aún sobre las decisiones tomadas en la soledad de la noche y hay que comentarlas con los que siempre han escuchado, precisamente para que digan algo, especialmente lo que uno no quiere oír. Por eso y porque un viaje abre la mente. Pedí ayuda y consejo y apoyo a gritos y me vi solo, diría un poeta, y al escuchar sólo el silencio hay que ir al ruido que produce esa ciudad de cuatro millones y medio de seres de todos los tipos. Todo este plan contando con que el trabajo me lo permita.

19 de abril de 2011

Personas que marcan; personas equivocadas...



Es difícil entender algunas cosas cuando el punto de partida es genético, emocional; o visceral, como dicen hoy. Es difícil, incluso doloroso, cuando conoces a alguien demasiado tarde, cuando te das cuenta después de mucho tiempo que esa otra persona no servía de nada en tu vida; es complicado explicar la sensación de atracción anímica, emocional e irracional por aquella otra persona que antes pasó desapercibida; o los sentimientos encontrados con esa otra persona entre la espada y la pared. No sé si la filosofía, la fe, la anarquía o el mero raciocinio lo explican, pero es así...

18 de abril de 2011

Recuerdos de infancia en primavera


Cuando llega la primavera siempre afloran los recuerdos de la infancia, cuando éramos niños y nos preocupaba salir a la calle a jugar, sin miedo; cuando nos inventábamos lo que íbamos a ser de mayor, cuando decíamos que tal o cual compañera de clase iba a ser nuestra novia, cuando los caminos indescifrables de la vida aún no nos habían presentado sus caras, la buena de las sonrisas y la mala de los sinsabores. Además esta primavera, por vez primera desde mi adolescencia, no me voy a ocupar ni preocupar por nada que sea político: sencillamente he realizado un ejercicio de respiración profunda que me lleve a disfrutar de lo humano... y de lo literario, con la fortuna de saberme independiente porque lo aprendí en la Universidad, rodeado de un grupo humano que era genial, de todos aquello que hoy no sé dónde están pero que eran y son los mejores. Sí, los recuerdos de la infancia siempre son los de una abuela que te prepara la merienda que te gusta, limpiar el tambor para la tamborada escolar, no hacer los deberes, querer ser algo que el tiempo te ha mostrado equivocado porque prefieres otra cosa, los amigos de entonces, las riñas de tu madre, el tener que ir a la escuela y no enterarte de nada, las tardes jugando en la calle, que el regalo más preciado fuera la bicicleta; todo eso... Todo eso me viene ahora junto a unos nombres, junto a la certeza de no haberme equivocado al conocer a otra tanta gente... como Mamen o Susanna. Y todas aquellas chicas que cruzaron su mirada en mi camino y que amé u odié o simplemente fueron ellas. Sí, todo eso... Ojalá la música sepa expresar aquello que ahora no puede decir mi lenguaje.

10 de abril de 2011

Pasa el tiempo


No hay esperanza, por mucho que te escriba. Nada, ni todo ni una queja. Apenas unos labios sellados y una mirada turbia, desesperada, incrustada de la miel y de la hiel del tiempo. No, no hay esperanza. Por mucho que te escriba...

8 de abril de 2011

Vampiros, de dos tipos


Estaba pensando lo bien que interpreta su papel una de mis musas, Mar Saura, en la serie que emiten en no recuerdo qué canal, porque lo poco que puedo verla es haciendo zapping. Queda bien de vampiresa y está más hermosa que nunca... Y en ese ejercicio me topo con lo de los sueldazos de los políticos y los viajes en “business” y me paro, atento, a los comentarios de los sabelotodo que opinan en todas partes. Y empiezo a ponerme rojo de ira contra los políticos; otra vez. Yo, al contrario que Alejo Vidal-Quadras, no defiendo que los diputados del parlamento que sea viajen en primera, porque lo primero es dar ejemplo y si no se da tampoco se debería ser político; y si se tercia que la cosa pública es para vivir de ella (como por desgracia pasa a tantos), lo mejor que pueden hacer es o irse o decirlo para que no les votemos. Ni más ni menos. Tampoco me vale que haya gente que defienda un sueldo decente (que va entre los 5.000 y los 10.000 euros) para los políticos porque se trata de que a la cosa pública vayan los mejores y el sueldo sea decente, lo cual es utópico: a más perras más aprovechados. Pues tampoco. A la política tienen que ir los más preparados, los más prudentes, los más dialogantes y los más capaces de gestionar, no me vale ni que vayan los pertenecientes al aparato del partido ni los más ricos ni los de tal o cual apellido. Y eso se soluciona con listas abiertas y procedimientos democráticos dentro de los partidos y no por la vía del dedo. Cuando hay cuatro millones y pico de parados la imagen que se da con estos debates es de que España tiene una clase política (y la Unión Europea también) nefasta y poco más que corrupta. Y si alguno piensa que ser diputado por 2.000 euros es poco, viajando incluso en turista y pagándose el móvil de su bolsillo, que se dedique a otra cosa y así nos iría mejor.

6 de abril de 2011

A ti, que te muerdes las uñas


Lo cierto es que sí, que me quedo contigo. Dices ahora que empezamos un poco mal, cuando buscabas resquicios en tu ventana, pirateando la red wifi (pirata de La Mancha) mientras otra chica se fumaba un cigarrillo mirando lo que me escribías. Cuando me dabas caña y yo no sabía ni que eras tú ni que eras nadie ni que nunca llegaría a perdonar aquellas redes... Éramos inmensamente jóvenes y la fuerza nos podía; ahora pensamos un poco más... ¿o no? Yo sé que eres estupenda y tú que yo te soy leal. Es cierto y es posible que esa otra que habitaba contigo y yo nos hayamos quedado contigo, porque a lo mejor me has llegado un poco dentro, como aquel veneno que decía Bécquer que le había transferido otra muchacha morena y sonriente del siglo XIX. Nos quedamos contigo. A lo mejor es que te andaba buscando, sin yo saberlo, y eras tú alguien a quien comprender, aunque te muerdas las uñas y no duermas y entres en Internet a las tres y pico de la mañana cuando yo leo a Philiph Kerr. Y es posible incluso que sí, que merezcas tanto la pena que uno se olvide de todo eso y no te tenga en cuenta nada, ¿para qué?, cuando solamente una nube tuya vale más que mil palabras de toda esa necedad que nos rodea (a derecha y a izquierda, no te creas)... Tú por tu camino y yo detrás... como aquel verano... Ahora, amiga mía, ahora que sabes tanto, que sabes todo eso, ahora que eres tú en ti misma, ahora es cuando más tengo que estar ahí contigo... y si alguien dice que diga, ¿o no? A mí me entrenaron para ser independiente, para hablar y escribir claro; pero me foguearon en que sólo una persona como tú puede ser el motivo para dejar de disparar y firmar una paz honrosa. Y si no fueras como eres quizás nunca te habría seguido, no habría fijado un momento la mirada en ti o no presumiría de muchacha... o como dice nuestro héroe: “hoy sol, mañana nubes”. Siempre estás detrás de un café o de un mensaje o de una sonrisa... y de mucho más.

5 de abril de 2011

Contra la inmensa minoria


Sólo los muy necios se creen imprescindibles; sólo los muy mediocres creen que sus ideas son únicas y universales; sólo los que carecen de principios no cumplen nunca sus palabras. Y sólo los cementerios están llenos de imprescindibles. Es consustancial a cualquier sociedad, y mucho más si esta es desarrollada, que en todas partes haya gentes retorcidas y con probada doblez de miras. Siempre ha existido eso mismo y generalmente son aquellos que gustan del poder o la dirección por el poder y más si hay intereses económicos en medio. Esos son los que, llegados a este punto, configuran la sociedad y esos son los que contra ellos deben girar los intelectuales, sean estos de izquierdas o de derechas. Tengo para mí que el valor de las personas es saber estar en su sitio, ser fieles a las ideas y principios (los que los tengan por el mero hecho de haberlos adquirido, no de vivir de ellos) y cumplir con la palabra dada. Algo que en la España Imperial del siglo XVI (con sangre, sudor y lágrimas) era el valor del honor que, más tarde, configuró en sus dramas Pedro Calderón de la Barca; y que hoy apenas vale. Hoy queda poco de aquella huella, independientemente del magnífico ensayo que sobre el escritor y dramaturgo madrileño citado ha escrito mi amigo el genial profesor Jesús Pérez-Magallón, de McGill University en Montreal (Canadá). Está claro que la gente esa que se considera imprescindible no lee y lo poco que lee es el libelo que él mismo o sus conmilitones perpetran contra la sociedad, pensando que lo primero y principal es su pellejo y su modus vivendi. Podemos llamarles lo que queramos, que ellos harán oídos sordos, pero lo que realmente son (para toda una sociedad que espera soluciones y caminos) es gentuza.

4 de abril de 2011

Vivir otros lugares, vivir otras personas...


A veces te embarga una terrible sensación de soledad, que va acompañada de una necesidad de escapar viajando a lugares que hay que conocer antes de morir y que hay que vivir antes de que el tiempo sea demasiado tarde e impida la movilidad que la libertad y la independencia te da; sin apego a nada ni a nadie. Quizás que una persona haga la maleta y no mire hacia atrás sea la respuesta inmediata a la sensación de provincianismo en que se vive cuando uno lleva más de cincuenta días haciendo mecánicamente lo mismo. Vivir otros lugares con otras personas, dando respuesta a la palabra que alguien afortunadamente generó e introdujo en el diccionario: ‘cosmopolita’. Renunciar al ombligo del mundo y caer en la sensación de que la Tierra es mucho más amplia y que más allá de mares, nubes y océanos hay otro horizonte, otro futuro, otros brazos y otros labios indisolubles que dicen y que besan y que atenazan quizá con mayor fortuna y dulzura y menos empaque y ridículo. Sí, es esa sensación que uno tiene algunos lunes nada más sonar el despertador y encender la radio. La necesidad de trascender y ser uno mismo en otro lugar, evitar lo provinciano y llegar a lo futuro.

3 de abril de 2011

Mi amiga judía


Imagino una furtiva historia de amor en el Berlín previo a 1938. Dos judíos, chico y chica, subidos en la azotea de un edificio plagado de cruces de David realizadas con pintura en la fachada... Están agotados de tanto insulto y de tanto terror y de una Humanidad que no estuvo a la altura de las circunstancias para prever y prevenir las consecuencias de aquel malévolo enfermo mental que todos conocemos, con ese bigotillo ridículo y su socarrona sonrisa, rodeado de corifeos que le palmotean y que le hicieron llegar al poder en las elecciones de 1932. A lo que voy: los muchachos miran desde lo alto una ciudad hundida, ajena a Hindemburg y al periodo de entreguerras. El deseo, el amor, la supervivencia, el olor físico del miedo y del amor atenazan a los dos, hasta que deban salir huyendo y pierdan detrás de si las tierras de Alemania. Me viene a la cabeza porque tengo en mi mente la figura eterna de una judía norteamericana que conocí hacia 1999 o algo así, aquella figura sonrosada que me embargó algunos días. Y lo recuerdo porque vienen elecciones y la mitad de quienes se presentan son tan pusilánimes inútiles como Chamberlain y Daladier; porque no hay una figura sentada en una silla de ruedas por culpa de la polio, como Rooselvet, que invada de esperanza los corazones de quienes aún somos jóvenes; ni tampoco existe la figura resistente y adherida a un puro, como Churchill, que nos prometa “sangre, sudor y lágrimas” y más tarde nos dé el futuro de la Libertad. Pero tampoco encuentro los brillantes ojos de mi amiga judía norteamericana que me permitan enamorarme por un momento de un sueño. Todo está aún por hacer, a medio camino entre la decepción y las ganas de futuro.

2 de abril de 2011