3 de febrero de 2012

"La mujer dominante"



De la misma forma que anuló al primero de sus amantes, ahora anula a este… Al principio todo es muy bonito cuando uno se introduce en su vida, luego pasas a ser un siervo, servil: “haz esto, haz lo otro; ayúdame en esto, ayúdame en lo otro”. Claro, una pertinaz feminista diría que muy bien, que la igualdad y todas esas zarandajas, pero claro, todo es relativo: si a él le gusta algo y ella se lo anula para exigirle que le guste lo que ella quiere, pues mira ni aunque se me abra de piernas, que le den… Lo único relevante de cada cual es su personalidad, digo yo, y si la parte contraria piensa que todo lo que tú has construido es una mierda y lo que ella dice es palabra bordada en oro, hay un problemón detrás. A mí en la Universidad me enseñaron dos cosas: a ser independiente y a ser libre y lo llevo muy a gala; pero claro, ella no; te escucha, sí, lanzas una crítica constructiva; se ha equivocado de cabo a rabo y minutos después te dice… “qué va, estás equivocado”. Muy bien, por eso tu vida es un círculo monótonamente cerrado y la de los demás tiene alicientes. Sigue así. El otro día, sin ir más lejos, iba yo con unos tipos con los que iba a hacer un negocio, gente seria del mundo de la economía; paramos instintivamente en un restaurante y estaba su primer ex y lo vi suelto, en su salsa; lejano aquel muchacho cohibido que convivía con ella. Yo pensé alguna vez que era un pelele en sus manos, pero no, es que lo anuló la tipa. ¿Qué le verán? Cuando llegué al trabajo ayer, mi compañera me dijo que su prima no sé qué tenía la sonrisa más hermosa de la familia; la contradije, que no, que es la de María José; “bueno tú qué sabes”, y yo que respondo: “sé bastante más que tú de mujeres”; “que no, que a ti lo que te pasa es que te gusta María José y no eres imparcial”. “¿Qué no?, venga ya tía, la sonrisa de María José es la más hermosa” (la sonrisa y el trasero, ¡dónde va a parar!). Dos genios y el mío que no se doblega, pese a quien pese. Me dan pena los dos: ella por su frustración, que tapa anulando al otro; el otro, el de ahora, porque no tiene personalidad. Así nos va en este país de tibios, antes denominado España.

2 comentarios:

Belén. dijo...

Pues a mí sí me ha gustado ;)
Un beso.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Pero... es que tú eres una mujer muy inteligente, Belén, y además eres fan mía como yo soy fan de tus cuentos...