5 de septiembre de 2012

"Asesinato por suicidio"


En el lugar de los hechos yacía inerte el cuerpo de una joven hermosa que olía a almendras amargas y el color de su piel era rosáceo; indudablemente había ingerido cianuro y había perecido algo después. Este tipo de casos me lo encontraba cuando hacía mis prácticas en la policía de Nueva York (NYPD) y es de cajón. Ahora bien, ¿qué pasa por la mente humana para, siendo tan joven, bajar el telón de una forma tan atroz? Muy mal deben andar las cosas -y eso que en Nueva York no gobiernan los mismos que en España, pongo por caso, que si no habría motivos- para la persona como para llegar a tal extremo. En el departamento, además, había cuatro o cinco de homicidios con menos sensibilidad social que una almeja y fui yo el que reparó que con una sonrisa tan amplia y tan bonita uno no se quita la vida. A sacar el manual. Noche tras noche buscando datos, lugar de los hechos inclusive...
 
Dos semanas después estaba en condiciones de entrar en el despacho del jefe, un engreído gilipollas que en sus días -los setenta, creo, cuando Nixon y el Watergate- había sido un fuera de serie. "Jefe, lo tengo", dije para abrir boca. "Si una muchacha como esta, licenciada en económicas y más pasta y más belleza que en el infinito se quita la vida yo me saco un ojo", agregué. Él escuchaba inerte: "Resulta que tenía un novio maltratador sicológico, abusón, como los grandullones del cole; que la fue minando, minando, hasta que en una discusión él le sugirió el fin que ha tenido". Me miró impávido, esta vez, y dijo únicamente: "O sea, un asesinato por suicidio".
 
(Obvio que la foto de la excelente y hermosa actriz María Cotiello no tiene relación alguna con esta inventada historia; y cualquier parecido con la realidad es imposible, porque no existe)

1 comentario:

M. dijo...

Sí que es guapa, sí.

M.