12 de septiembre de 2015

El truco de la vida


El otro día me crucé con ella: me saludó y se fue con la velocidad del rayo a otra parte... Iba vestida con una elegancia tan sublime que me turbó, aunque lo que mejor la adornaba fue su sonrisa, nacida de la naturaleza de habernos visto por sorpresa, sin quererlo ni pretenderlo. De pronto, mientras caminaba hacia una oficina de Correos para certificar algo, empecé a sentir que el verano se acaba, con sus sorpresas, con su gente, con la chica sonriente que conocí por sorpresa y que además de beber té vive en Alcobendas; con la lejanía de la chica extremeña y la filóloga gallega, allá a cientos de kilómetros; con los cientos de mensajes y de fotografías que entraron y salieron. Ese mismo día, metido en un cercanías, cuando una joven de pantalón corto subió en Alcalá Universidad, la sensación fue a más: aquellos septiembres de exámenes, de reencuentros, de reinicio de clases; el septiembre de los atentados con la incertidumbre de si al final podría ir o no a Estados Unidos; los veranos en que dejabas atrás cosas a medio, que nunca serían nada... todo ello me vino a la mente minutos después de ver a Maya con su pizza camino de casa. Y pensé que aunque hay quien se esfuerza en borrar los recuerdos, los buenos y los regulares deben permanecer, porque de lo contrario no seríamos nosotros sin mirar hacia el punto de partida para entender que el de llegada, por fuerza, ha de ser disitinto.  

3 comentarios:

Mercedes Campos dijo...

Todos los recuerdos, porque sin ellos, aun siendo dolorosos, no seríamos quienes somos.

Pero soy de las que piensa que hay que seguir viviendo y creando nuevos recuerdos, bonitos, preciosos, a ser posible. No quedarse recordando pasados, buenos o no, o pensando en futuros que, seguramente, nunca acontezcan.

Me sigue pareciendo extraño que escribas lo que pienso tantas veces, y tantas veces cuando lo pienso. Será lo que sea, pero me sigue pareciendo extraño.

Sigue escribiendo, que me gusta leerte.

ALFARO dijo...

Un post muy bonico.
Ale, a disfrutar de los recuerdos y de lo nuevo.

Mil besos

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Muchas gracias a las dos. Lo comentaremos en persona... :-)