13 de marzo de 2011

La mentira de Adriana, una chica Erasmus que fingió un delito


Entiendo su sofoco y su vergüenza, aunque proviene de un acto más vil que el delito: la mentira. Y a la mentira sólo se le puede pagar con el desprecio y la condena.

Adriana (omitiré los apellidos A. G.), una hermosa joven de 23 años, de Olot, estudiante de Ingeniería como Erasmus en Roma, mintió al manifestar que la habían violado en las calles de la capital italiana, con la finalidad de obtener mucha mejor atención médica. Hasta ahí, incluso, todo comprensible (cuando uno está aterido por el caos de los nervios y el miedo no es racional en la reacción), salvo que la mentira es un acto deplorable y más si se refiere al fingimiento de un delito.

La muchacha, ya digo, un bombón y un poquito pija tal como demuestran las fotos, tiene un novio de 37 años con el que practica un extraño juego sexual, por otro lado nada original ya que lo han copiado de la ópera Il Rugantino. En la pieza, un personaje secundario que recibe el nombre de Marta Paritelli, para obtener mayor placer sexual o motivación o transgredir las normas se hace pasar por prostituta y busca hombres en la calle con los que obtener placer sexual (sigo pensando cuál es el placer que obtiene el novio que se queda en casa). Eso hizo Adriana el pasado febrero, con la mala suerte de que al otro (el tercero en cuestión) se le rompió el preservativo y ella se asustó; ya digo, todo normal si no hubiera sido por la mentira, el rifirrafe político en el Ayuntamiento de Roma, etc., etc., etc.

Dicen, sobre todo en ese gran periódico que es El Mundo, que la muchacha no sale de casa, que en la familia bien a la que pertenece lo andan pasando un poco mal, que en el pueblo hablan (nada raro, que yo vivo en uno)... y que el novio no se sabe quién es.

Habrá que dar una de cal y otra de arena: habrá que condenar lo que hizo Adriana, con energía y que asuma las consecuencias del juicio, puesto que ese delito además es execrable y deplorable y vil, y otra callarse, que cada cual hace con su sexo lo que quiere.

1 comentario:

ALFARO dijo...

Si es que se nos va la olla....