1 de marzo de 2012

"La eterna juventud de Rocío"



Para Rocío Sánchez


Me lo encargó el director general y cuando el director general te encarga algo, pues ya ves, hay que cumplir el cometido o te despiden. Resulta que Rocío, una clienta vip, quería congelarse en el tiempo, de tal modo que permaneciera en la misma edad, digamos, unos veinte o treinta años más. La muchacha, morena, guapa, inteligente, muy sonriente siempre, quería viajar por medio mundo y ya se sabe que eso desgasta mucho, sobre todo la piel. Nosotros teníamos remedio para todo por aquel entonces (2012 o así). Además, ella era libre: una juventud sonora (“juventud divino tesoro”, que decía Rubén Darío), la suficiente para votar (en fin, a saber a quién), para conducir (¿un mercedes?) y para pedir un préstamo (suponiendo que se lo dieran, que ya conocemos a los bancos). Esa era Rocío.

Claro, yo era un aprendiz que estaba totalmente de acuerdo en que permanecer joven te curte, te da alas, te pone las pilas; ¿para qué cumplir más? Siendo joven tienes ganas de todo, especialmente de irte de botellón (no es cosa de decir que Rocío quería ser joven para ser estudiante toda la vida, mentiríamos). Pero es que, además, tenía la sensación de que envejecer es ilegal, cosa que debería aparecer en el Código Penal. Y si es ilegal… que Rocío sea siempre joven, por lo menos 69,99 años más, es lo justo.

Añadiré, antes de decir qué pasó, que Rocío era nuestra mejor clienta, porque además era una famosa presentadora y actriz y siempre nos regalaba unos Ferrero Rocher de vicio.

Total que el día en cuestión vino, se tumbó en la camilla, nos sonrió, nos deseó suerte y comenzamos a buscar el botón oculto que conduce a congelar el tiempo, ese que desde el on debemos poner en off. Pero no estaba; no aparecía. Hasta que a Raquel, la jefa, se le ocurrió que el botón oculto estaba detrás de la oreja izquierda, negro, pequeño y de plástico. Lo pulsamos y ha llegado el 2053 y Rocío sigue teniendo 19 años como entonces.

1 comentario:

Bonnie. dijo...

Jajajajajajaja Chulísimo, Paco :-)