18 de noviembre de 2013

"Su oscura indiferencia"


Dicen que tú ves en la calle y que tú escribes de la vida lo que los demás no quieren ver; algo de razón deben llevar cuando entre ellos no se conocen. Lo que tú cuentas es lo que a todos nos ocurre y, políticamente correctos, nos callamos: tratamos de ser lo más perfectos posible. ¿O no? Que no se note, que no se te vea... Se te ocurre que te fijas un día en esa persona; seamos sinceros, te atrae esa persona. De repente, tú te interesas por todo lo que le concierne: intereses, gustos, especialidades... todo; te desbordas. Hasta recuerdas de memoria el día de su cumpleaños y sólo has oído que lo ha dicho una vez. Piensas que, sin esa persona, este mundo y el tuyo no tendrían ya sentido. Todo lo fías a sentirte capaz de empezar a concebir un mundo dentro del cual esa persona sea indispensable. A veces, quizás, eso le resulte a la gente y hasta le salga bien... Pero, de pronto, un instante, un flash (eso que los jodidos sicólogos llaman razón) y empiezas a caer en la cuenta: jamás un mensaje de ánimo ni de aliento, espontáneamente; se olvidó (digámoslo así) de ese examen tuyo tan importante, o del día de tu Santo, o del de tu cumpleaños; si eres tú quien escribe, tarda siglos en responder...; jamás te ha pedido un café, o hablar por hablar, que no hace daño; jamás le ha hablado de ti a otros como sí lo has hecho tú a la inversa; jamás se ha abierto a contarte cosas como tú si lo has hecho... empiezas a caer en la cuenta, empiezas a ver que lo que tú has visto únicamente es Literatura, de la buena aceptado, pero al fin y al cabo puro teatro. La oscura indiferencia se cierne sobre ti y crees que el suelo se rasga bajo tus pies. Ahí es cuando, un día, tras escuchar una canción, recuerdas lo que te decía el viejo aquel que no te conocía de nada: "¡Pues no eres tú mucho pollo para tan poco arroz!". Y es que esta jodida vida tiene un adobo de oscura indiferencia que jode, vale, pero que no mata.

2 comentarios:

Luzbel. dijo...

El otro día me preguntaste por WhatsApp si esto me había pasado alguna vez. Y, ahora que lo leo, no sé qué responderte, porque es tan grande la certeza que no tengo nada que decir que no hayas dicho tú ya. Has acertado incluso en eso de que, en realidad, lo único que vemos es Literatura (no sé si recuerdas aquel chico del que te hablé que comenzó siendo amigo y terminó siendo musa).
Y, ¿sabes?, antes pensaba que esa oscura indiferencia se debía a que era yo el poco arroz. Y no digo que ahora sea mucho pollo, cuidao, simplemente con el tiempo llegué a la conclusión de que quizá no estemos hablando del mismo plato. Ya sabes, por lo de sentirse, más que pollo, chuletón. O cerdo, que mola más. ;)


L.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Luzbel, tú eres un plato tan fuerte y tan exquisito, que muy poca gente puede tener la suerte de probarte.

Sí, los 'eleuterios' molan más...