16 de septiembre de 2014

"Engañada"

Algunos días el café adquiere un tono ácido, que produce dolor de estómago; tengo para mí que no es por culpa del propio café, sino del entorno. En la mesa de al lado hay dos chicas que hablan de cómo alguien las ha borrado del Facebook y ellas se lo toman como una derrota atroz: a punto estoy de decirles que eso muestra inmadurez en quien procede al borrado. También estoy a un paso de decirles lo que Napoleón ("a enemigo que huye, puente de plata"), pero prefiero permanecer en mi sitio: yo también tengo mis fantasmas, como cualquiera, sólo que el resto prefiere hablar de lo bueno, incluso inventando. Aunque lo más extraño me llega cuando casi estoy a punto de pagar el desayuno para irme al ordenador. Entra ella, con los ojos vidriosos, como de haber llorado; me ve y pide permiso para sentarse... Hasta el día de hoy era una de esas mujeres que te califica en función del físico o el dinero -lo demás no cuenta-, luego no sé si tomarlo como un cumplido. Hablamos de lugares comunes hasta que sale el tema, que yo esperaba porque tiene pinta de ser de las que sacan algo a cambio; de lo contrario tiene otra gente para el café. El quid de la cuestión está en que el novio -con el que se va a casar pronto, pues viven juntos no sé cuanto-, se fue tal noche a la Feria de tal sitio y se lió con tal persona -cama incluida- y ella, enterada, está que se muere. Como llevo las gafas hoy, las pongo casi en la punta de mi nariz y me digo "¿ehhhh?", con tono de a mí qué me importa. O sea, un lío de cuernos que no me interesa nada de nada. Luego pienso que, desde Calderón hasta nuestros días, ha existido eso que se dice justicia poética... cuando se va, el camarero recita un 'pobrecica', al que yo le respondo que no le vendrá mal a la chica empezar a mirar a la gente como seres humanos y no como seres inferiores.

2 comentarios:

ALFARO dijo...

A veces parece que sólo nos humanizamos cuando empezamos a sufrir...¡lástima!!

ya estás tardando en decirme quien era...jajaja

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Es verdad, una lástima. Cuando vuelvas te lo digo...