7 de mayo de 2017

Encrucijadas del decir

No, no es lo mismo decir que callarse; como no es lo mismo decir una cosa o la contraria. Ahora la vida, por lo que sea, se está poniendo en plan desafío constante: no es lo mismo decir que estás con el que defiende la democracia republicana, la idiosincrasia europea y la convivencia que con la heredera de aquellos que, como explicó Churchill, costó 'sangre, sudor y lágrimas' expulsar de Europa en los años cuarenta, no. Tampoco es lo mismo gritar el lema del partido único español, que representaba a la mitad de la nación victoriosa que el grito de viva tu país, que representa a la totalidad de la población, incluidos aquellos que quieren dividirla o que no saben ni en dónde viven, no. Tampoco es igual hablar claro en contra de la corrupción -sea cual sea y sin miedo- que empezar a hacer distingos porque si los míos han metido la mano menos, o mira tú que los tuyos en... no, no es lo mismo ser independiente y condenar al corrupto que atarse a un titubeo que te retrata -lameculos se les decía antiguamente-. En política se puede meter la pata -obviamente, todos somos humanos-, pero jamás la mano. Y escribo esto porque lo peor es actuar como si todo fuera relativo: lo mismo da un presidente de Francia que una presidenta; igual es gritar una cosa, que otra, etc. Pues no, porque no es lo mismo pagar a Hacienda que el te devuelvan; tampoco es idéntico el que te den días de vacaciones o no te los den; para muchos no es igual madrugar que levantarse tarde y como no es lo mismo, tampoco nos valen aquellos que al hablar, al opinar, al pedir el voto no saben ni lo que dicen ni dónde están. No, no es lo mismo llamar que salir a abrir.

1 comentario:

victoriafol dijo...

😂😂nuestros políticos les encanta meter la pata y la mano!!!y no es lo mismo,ni siquiera parecido pero así es🙃
Pero bueno,yo creo que va en la naturaleza humana ese buen y ese mal...hacemos cosas bien y otras erramos..pero bueno,como somos humanos nos aplicamos el dicho 👍🏼💋💋