Es cada día más frecuente que la gente no piense lo que va a decir, lo que tiene que decir o, lo más adecuado, lo que debe decir. El verano es la época del año de mayor relación social, pero también una época en la que el calor hace efecto en el psique de las personas. La gente se vuelve más social, sí; pero también más agresiva. Se puede comprobar en la calle, en los comercios, en la conducción… en un sin fin de lugares. La gente se arrepiente “a posteriori” de aquello que “a priori” no ha sido capaz de meditar, justo cuando el mal por el decir es mayor y hace más daño. A mi eso no me vale. Bien es cierto, como creencia propia, que el que es capaz de decir sin pensar (porque pensar sin decir es de sabios) tiene algún problema personal que no tiene por qué ser grave, pero que tampoco tiene que repercutir en los demás. La gente se grita o se insulta como si alzar la voz o el valor propio del insulto fuera un medio de coacción social. Yo creo que la sociedad, nuestra sociedad, está perdiendo muchas veces aquello que se llama “compostura”. He tenido la experiencia en la última semana de recibir los gritos, o las frustraciones, según podamos enfocarlas, de varias personas. En el fondo si alguien es capaz de llegar a ese extremo con alguien tan pacífico como yo es porque tiene un problema. Creo. El caso es que en invierno, con el frío y el destemple, eso no ocurre tan frecuentemente. Un amigo mío ha tenido una pelea absurda con otro amigo mío a costa de la actitud laboral del hijo de uno de ellos. Es decir, el caso más superfluo e irrisorio de todos los que se puedan dar. Y ahí queda eso. Repito que achaco todo esto a la frustración o el estrés personal de cada cual. La verdad es que encontrar a alguien con quien conversar es difícil. Al menos eso me está transmitiendo la gente y lo percibo yo; pero es que si no se es capaz de conversar tampoco se está siendo capaz de convivir. Por suerte, al menos sí conozco a una chica con la que se puede conversar a gusto. Pero, volviendo al hilo, el grito, el insulto, la ilusión de creerse por ello “Conan el bárbaro” lo que produce es el deterioro de nuestra sociedad. Y, ojo, que lo más fácil es conversar.
25 de junio de 2008
Alguien con quien hablar
Es cada día más frecuente que la gente no piense lo que va a decir, lo que tiene que decir o, lo más adecuado, lo que debe decir. El verano es la época del año de mayor relación social, pero también una época en la que el calor hace efecto en el psique de las personas. La gente se vuelve más social, sí; pero también más agresiva. Se puede comprobar en la calle, en los comercios, en la conducción… en un sin fin de lugares. La gente se arrepiente “a posteriori” de aquello que “a priori” no ha sido capaz de meditar, justo cuando el mal por el decir es mayor y hace más daño. A mi eso no me vale. Bien es cierto, como creencia propia, que el que es capaz de decir sin pensar (porque pensar sin decir es de sabios) tiene algún problema personal que no tiene por qué ser grave, pero que tampoco tiene que repercutir en los demás. La gente se grita o se insulta como si alzar la voz o el valor propio del insulto fuera un medio de coacción social. Yo creo que la sociedad, nuestra sociedad, está perdiendo muchas veces aquello que se llama “compostura”. He tenido la experiencia en la última semana de recibir los gritos, o las frustraciones, según podamos enfocarlas, de varias personas. En el fondo si alguien es capaz de llegar a ese extremo con alguien tan pacífico como yo es porque tiene un problema. Creo. El caso es que en invierno, con el frío y el destemple, eso no ocurre tan frecuentemente. Un amigo mío ha tenido una pelea absurda con otro amigo mío a costa de la actitud laboral del hijo de uno de ellos. Es decir, el caso más superfluo e irrisorio de todos los que se puedan dar. Y ahí queda eso. Repito que achaco todo esto a la frustración o el estrés personal de cada cual. La verdad es que encontrar a alguien con quien conversar es difícil. Al menos eso me está transmitiendo la gente y lo percibo yo; pero es que si no se es capaz de conversar tampoco se está siendo capaz de convivir. Por suerte, al menos sí conozco a una chica con la que se puede conversar a gusto. Pero, volviendo al hilo, el grito, el insulto, la ilusión de creerse por ello “Conan el bárbaro” lo que produce es el deterioro de nuestra sociedad. Y, ojo, que lo más fácil es conversar.
3 de junio de 2008
Realidad o deseo
La realidad o el deseo. La lucha entre ambas es inconstante, inconsciente, insalvable... La realidad es lo que nos catapulta al abismo de lo peligroso, de la vida útil pero difícil, de lo curioso y extraño, del amor correspondido-no correspondido. El deseo es nuestra proyección más allá de lo que humanamente sepamos o deseemos. Y aunque un gran poemario del no más alto Luis Cernuda, la realidad es la que nos debe hacer estar a ras del suelo, ser concientes del ‘ser’ y del ‘decir’ y luchar hasta conseguir lo que se nos ponga por delante. El deseo es la proyección de nuestro ‘yo’ más allá del amor, de la realidad y de la muerte. Por eso hemos de optar por una de las dos sin combinación de ambas. Y en este sentido de forma instintiva optamos por la segunda buscando una felicidad que puede o no ser real, pero que es la que anhelamos. La realidad lo sepulta y lo mata todo. El equilibrio, repito, está entre la realidad y el deseo. Entre saber estar en un sitio y desear estar en otro, entre saber lo que nos toca vivir y saber qué es lo que queremos vivir.
19 de mayo de 2008
El amor... ¿existe?

Yo siempre he creído que el amor no existe. Pueden darse la comunicación; la coincidencia de ideas y de gustos; el cariño; el compartir cosas; etc., pero el amor, entendido como un flash que te hace ver a la otra persona como el mejor de los seres del mundo, como lo más perfecto y entorno de quien gira todo, eso, no existe. Afirmo desde mi punto de vista que el AMOR no existe. Puede haber sexo, sensualidad, atracción, un flash por el decir del decir o por el decir del eros, pero aquello del amor no. Entiendo a los ascetas y a los místicos cuando dicen del amor a Dios, e incluso creo a los poetas cuando divinizan a la amada llamándola amor, pero eso no existe. Es una ilusión. Si alguien se pasea frente a la casa de la persona que es gustada, lo hace para ser visto, para sufrir un encontronazo. Si alguien llama a un teléfono, con un profundo latido del corazón, no es por amor, es por la necesidad de ser escuchado y de oír, pero quizá no de escuchar. Si alguien se siente físicamente atraído por el otro o por la otra quizá sea un efecto físico, pero no un amor a primera vista -suponiendo que la vista enamore, porque también hay un refrán que dice que “hay ojos que se enamoran de legañas”- y tanto porque el amor a primera vista no existe, es el placer hedónico del mirar que atrae. Y fíjense, nunca nos atrae lo feo, nunca miramos lo feo, siempre nos atrae lo bello, lo hermoso, porque los ojos se van a ello, luego no son imparciales, son parciales y si existiera el amor sería ciego e imparcial. He abierto una encuesta en la que pregunto que si existe el amor y, de momento, va ganando el sí, pero creo que más por ilusión que por convencimiento. Porque... ¿cuánta gente puede afirmar que está enamorada tal como define la psicología y la filosofía? Muy poca, porque los más lo que están es unidos a una persona, definidos en una persona, ensimismados con una persona, pero no enamorados, sino atraídos por una forma de ser que no es la nuestra y en la que nos nutrimos. Es el puro hedonismo del creer en el amor, pero no en el amor, porque Platón y los demás hablaron de otras cosas que no son lo que conocemos -mediatizados por el romanticismo del siglo XIX y por el amor cortés de la Edad Media- como amor. Así pues, el amor no existe. Es pura ilusión.
10 de mayo de 2008
El compromiso
Es importante que cada persona tenga un compromiso. O varios compromisos. Hay que estar comprometido con algo y hacer uso y gala de ese compromiso. El ser humano es un individuo que unido a los demás conforma una sociedad y en ese núcleo de habitantes del mundo debe existir el compromiso con el amor, el compromiso con lo social, el compromiso político... Yo, desde siempre, he mantenido un fecundo compromiso con aquello en lo que he creído y por ello he militado en un partido político determinado (y en función de unos parámetros sociales e ideológicos que comparto con otro amplio sector social que se siente comprometido con su sociedad), he mantenido un fuerte compromiso con el amor (entendido este por querer a determinadas personas por sus determinadas características) y he mantenido un compromiso con los demás allá donde he visto que podía ayudarles. Siento pena de esas otras personas que no se sienten comprometidas con nada, ni siquiera consigo mismas, y que pasan por la vida como aquel que oye llover. Practicar el compromiso es algo que nos hace más humanos y más cercanos a los demás y a la sociedad que nos ha tocado vivir. Por eso es importante el compromiso, por los demás, pero por uno mismo que debe saber decir lo que tiene que decir en el momento en que el decir es necesario para el otro. Y el compromiso es el decir algo a los demás sin nombrar, sin hablar, sin gesticular, solo con una acción.
7 de mayo de 2008
Tesis Doctoral
Esta mañana, a las 11.30, se ha producido el acto de la lectura de mi Tesis Doctoral en el transcurso del cual el Tribunal, por unanimidad, ha decidido otorgarme la calificación de Sobresaliente Cum Laude. El Tribunal ha estado compuesto por don Ángel Gabilondo, doña Carmen Valcárcel, don Jordi Gracia, doña Julia Barella y doña Pura Fernández. Ha estado dirigida por don Francisco Caudet.
6 de mayo de 2008
"Un día de cólera", de Arturo Pérez Reverte
La última novela de Arturo Pérez Reverte es un buen libro. Una novela histórica que combina una narración vibrante con un riguroso estudio de los hechos de aquel 2 de Mayo de 1808. Un día de cólera española contra la invasión injusta y torticera de las tropas napoleónicas; pero también un día de cólera en el que los Reyes de España y los estamentos más significativos de la Nación se evadieron y dejaron la responsabilidad de dirimir los problemas nacionales al pueblo. Fue una gente que luchó y murió en Madrid, en Móstoles, en Zaragoza, y en otros muchos sitios, por defender un pedazo de terreno del mapa denominado España. Pérez Reverte ha hecho un acopio bio-bibliográfico excelente y nos presenta en carne real a los héroes del 2 de Mayo. El Ejército español fue cobarde, salvo los del Cuartel de Monteleón; los nobles fueron cobardes, salvo algún que otro que acaparó el liderazgo de alguna partida callejera; el clero no estuvo a la altura de las circunstancias, pero aquí corrijo a Pérez Reverte, y sí digo que el clero bajo, el más ligado al pueblo, sí dio de sí lo que tenía que dar. Una buena novela que recomiendo, porque la Historia no es solo el siglo XX y nuestra idea de nación española quizá nazca aquel 2 de Mayo de 1808.
28 de abril de 2008
El 2 de mayo de 1808

El 2 de mayo de 1808 se despertó la conciencia nacional de España. Desde ese momento hemos sido conscientes de que somos una Nación -aunque algunos se obcequen en no reconocerlo o en luchar contra esa evidencia- y la idea de Estado que surgió de la conciencia popular es la que tenemos en nuestros días y la que hemos heredado de aquellos antepasados nuestros que lucharon, navaja en mano, contra el invasor francés, ‘franchute’, ‘gabacho’, ‘napoleónico’, o como se le quiera denominar. España no fue una unidad nacional completa desde 1492, pues los Reyes Católicos unificaron un territorio que heredaba el nombre de la vieja ‘Hispania’ romana. Fue una unidad nacional ‘compleja’ a la que el Conde Duque de Olivares intentó meter en vereda en el siglo XVII y no pudo. Esa unificación territorial no lo fue tributaria ni jurídica y de aquellas imperfecciones vinieron algunos errores del presente. Fue, eso sí, una reina austriaca, Maria Cristina de Habsburgo y Lorena, la que con al unificación del Código Penal y del Código Civil, viniera a poner orden en lo que desde finales del XIX es España, una unidad nacional. Los hombres y mujeres de Móstoles y de Madrid, aquel 2 de mayo de 1808 hicieron uso de la soberanía que les correspondía, frente a la pusilánime posición del Rey Carlos IV y frente a la cobardía del luego nefasto Fernando VII. No hay que reducir a la nada al resto de la Nación, pues España entera se levantó contra Napoleón, que entre ese día y 1814 sufrió uno de sus severos reveses propiciado por las masas ávidas de libertad e independencia y de buenos gobernantes. España tuvo sus buenos héroes, empezando por el general Castaños y acabando por Juan martín Díaz, “el empecinado”. La Junta Central jugó un extraordinario papel, las Cortes de Cádiz nos pusieron históricamente en el Estado Liberal del que gozamos hoy -no confundir con el liberalismo político, que es otra cosa-, a través de la magnífica Carta Magna de 1812. Pero hay algo que la gente no sabe: aquel 2 de mayo de 1808 fue la segunda vez -no la primera- que el pueblo saltó contra la invasión en la defensa de su suelo y de su soberanía. Cien años antes, durante la guerra de Sucesión, ya salió el pueblo de Madrid a luchar y a protestar contra los franceses que habían sitiado y sometido a bloqueo a la ciudad de Madrid. Y si lo hicieron en 1808, además de por honor y amor propio, fue porque en 1703-1713 los franceses hicieron polvo todo lo que se encontraron en su camino: iglesias, santos, casas de gente pudiente, etc. Y ambas veces acabaron poniendo en el trono a la familia Borbón, procedentes de Francia. Este 2 de mayo de 1808 conmemoramos el CC aniversario de una gran conciencia nacional y por ello debemos homenajear y glorificar a todos los caídos por España aquel día. Si hay que leer algo, además de todo lo que se publica, yo recomiendo la extraordinaria novela “El 19 de marzo y 2 de mayo” de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Y la última de Arturo Pérez Reverte.
25 de abril de 2008
La poesía de... Rocío Uchofen

Mi amiga -y para mí es muy importante señalar esto- Rocío Uchofen nació en Lima en 1972. Fue miembro de la Asociación Cultural Libro Abierto. Graduada por la facultad de Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha participado en encuentros y coloquios como el "Segundo encuentro de escritores jóvenes" organizado por la APPAC en 1991 o el I Encuentro de Narradoras en la PUCP (organizado por la revista Vanguardia) Sus cuentos y poemas se han publicado en varias antologías de América y Europa. Ha publicado el poemario Liturgias Clandestinas y el libro de cuentos Odalia y otros sin esquina. Actualmente vive en Nueva York desde donde dirige la revista http://www.hibridoliterario.com/. Rocío es una excelente narradora. Pero yo he querido recuperar su faceta poética, porque me parece tan importante como aquella. Como botón de muestra el siguiente poema:
Un hombre ha muerto en la ciudad,
su sangre
quedó en el pavimento como muestra y
advertencia,
aquella mancha salvaje
que se difumina en el asfalto,
es sólo un recuerdo para
aquellos que
rodearon los últimos segundos vivos
de aquel cuerpo maltratado.
En muy poco tiempo olvidarán el hecho,
y solamente quedarán las huellas
de los crisantemos marchitos,
o las letras de un papel que no tienen voz,
ni sentimientos.
Un hombre dejó de mirar con los ojos,
y se abandonó en un silencio oscuro, mientras
tenía enfrente al firmamento
y ese color grisáceo de la ciudad que lo tragaba,
o el dolor de vísceras reventadas,
de asfalto contra el cerebro,
contra las ganas.
Su cuerpo dejó de ser el cuerpo y
se volvió algún derivado del carbono,
materia en estado coloidal,
agua,
petróleo del futuro quizás.
Ya no más logos, no más,
ya no más sueños.
su sangre
quedó en el pavimento como muestra y
advertencia,
aquella mancha salvaje
que se difumina en el asfalto,
es sólo un recuerdo para
aquellos que
rodearon los últimos segundos vivos
de aquel cuerpo maltratado.
En muy poco tiempo olvidarán el hecho,
y solamente quedarán las huellas
de los crisantemos marchitos,
o las letras de un papel que no tienen voz,
ni sentimientos.
Un hombre dejó de mirar con los ojos,
y se abandonó en un silencio oscuro, mientras
tenía enfrente al firmamento
y ese color grisáceo de la ciudad que lo tragaba,
o el dolor de vísceras reventadas,
de asfalto contra el cerebro,
contra las ganas.
Su cuerpo dejó de ser el cuerpo y
se volvió algún derivado del carbono,
materia en estado coloidal,
agua,
petróleo del futuro quizás.
Ya no más logos, no más,
ya no más sueños.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


