21 de noviembre de 2013

"Que habite tu olvido"


Días inciertos y espesos de noviembre; Melissa dice que si ella va a La Mancha (por ejemplo) se muere del frío y tú le respondes que no hace falta, que para eso vuelves tú y así tienes la suerte de reír mucho con ella y de volver a charlar con Flor, que ayer te sorprendió y hoy, de nuevo, con lo que ella escribe. En estos días inciertos, te dices, en que parece que todo es inestable, en que tu ser social se enerva porque quieres acción, frente a ti un bosque espeso... El recuerdo de otros tiempos en una conversación de café, durante una mañana muy fría en la que cierras proyectos: al fin y al cabo, tú, eres parte de ese océano de granos de arena o de gotas de agua que conforman bien el desierto o bien el mar... Solo un milagro en que no crees puede zanjar viejas o nuevas heridas mal restañadas: no basta con ser, hay que hacer... Eso te quedó grabado el otro día, a sangre y fuego, después de esos cientos de recados que se inquietan por ti o por la vida... Tú no eres tú y a la gente le gusta tu sonrisa, tu ingenio para decir la idiotez más absurda en el momento más trágico, la capacidad de acción cuando el mundo cierra el pulmón y tú le insuflas el aire que necesita. Ya lo conoces, es la misma historia de la misma rueda que gira: que viene y va. Pero... ¡ese bosque! Detrás de la espesura del bosque hay mundo y tierra y gente y horizonte y oportunidad... lo que hablabas ayer en clase de inglés. También están otras tierras, qué más da si son las Canarias o Extremadura o Madrid o Canadá o, simplemente, un viñedo de La Mancha (los States siguen siendo tierra de promisión, pero también la última bala que has de disparar en la vida). Las conversaciones se ciernen sobre ti y en esas soledades que os invaden; la gente dice y habla y calla y ríe y... te (os) necesita: hay quien por no decir, no dice que te ama. Digo yo. Pero el título que tu pondrías a ese poema que escribes (mientras Hevia zumba Busindre Reel) se titularía Que me habite tu olvido. Y entonces se abre La Cabalgata de las Walkirias de Wagner, a lo grande... y te entran ganas inmensas de invadir algo, quizás una vida.

1 comentario:

ALFARO dijo...

Mejor, invadir Polonia...jajaja


besos