1 de marzo de 2010

Don Ramón Menéndez Pidal


Es el padre de los estudios históricos modernos y de la Filología Española en sí. La Escuela Histórica que él fundó con sus estudios nos han permitido sentar las bases de los estudios de los que partimos para constituir hoy el corpus de la Historia de España y de los estudios literarios contemporáneos. Su figura brilla, por suerte, a nivel internacional y es ejemplo para todos. Es don Ramón Menéndez Pidal (1868-1969).

5 de enero de 2010

Lenguaje e intención en 2010





La palabra dicha tiene un inmenso poder de persuasión cuando se utiliza con la intención de captar al otro. Estamos inmensos en la era del lenguaje, constituido por el texto sms, el texto electrónico y la palabra, modulada como vehículo de transmisión imperdurable. Lo nefasto de nuestra palabra es cuando es utilizada con la inusual intención de la confusión (llamémosla así) o con una intención de “decir” no recta. Aunque, bien es cierto, la palabra que no va acompañada de la mirada es más propensa a la no-verdad, puesto que en el ejercicio emisor-mensaje-receptor, además del canal vocal, la mirada “dice” con toda la propensión de la manifestación.
 
Hay dos manifestaciones de la palabra en las que la intención es primordial: el lenguaje político y el lenguaje amoroso (sea o no sea esta un lenguaje también poético). En el ejercicio de la política el lenguaje es necesario, es el canal de transmisión indispensable para conformar un contrato entre el elector y el elegido y, por lo tanto, la manifestación del mismo y, en adelante, si se da el caso, la manipulación del mismo son notorios. No es lo mismo decir “tenemos futuro” que decir “podemos tener futuro”. La utilización fraudulenta del lenguaje en este ambiente es evidente y verbos como ‘construir’, ‘pactar’, ‘votar’, ‘declarar’, han perdido todo el sentido de su acción, puesto que el receptor ya no les da la verdadera acepción del Diccionario, sino que les atribuye un sentido figurado e irrisorio que antes no tenían.


En el lenguaje amoroso “querer” no tiene matización: un padre puede querer tanto a la esposa como a los hijos, de forma diferente o con distinta intensidad, pero el lenguaje no diferencia. Tampoco (creo yo) es lo mismo “querer” que “amar” e, incluso, no existe una palabra estándar para definir la mera “pulsión sexual”, puesto que el sentido escabroso o grotesco atribuido a los verbos al uso inciden en que se consideren tacos.

Espero pues, una auténtica dedicación al lenguaje en 2010.

27 de diciembre de 2009

Lope vs. Góngora



Lope de Vega vs. Góngora. Se dice que el madrileño en cierto modo admiraba, al principio, al granadino, pero que la cosa se enconó por el culteranista y los discípulos de ambos. Me apasiona firmemente la vida del Fénix de los Ingenios, de aquel poeta, soldado, amante, padre, secretario y leal que vivió apasionadamente su vida y la llevó hasta límites que le sirvieron para ser amado y odiado al mismo tiempo.



Tampoco es más negativa o distinta la vida de Luis de Góngora, inteligente, vividor (dicen que una vez se jugó a los naipes el cepillo de una iglesia) y agudo. La Historia de ambos se ha hecho así: admiramos lo que leemos, lo que sabemos, pero los defectos los conocemos por la poesía mágica e ingeniosa que el uno utilizó contra el otro. Yo, hay día que no sé si soy lopista o gongorino, pero por lo menos admiro a ambos.

21 de diciembre de 2009

Anatomía de un instante... de 1981


Leo a Javier Cercas este día de lluvia. Su medio ensayo-medio novela sobre el 23-F, en donde destripa, sin rubor alguno y con magnífica documentación, y criterio, el pormenor de aquella tarde que hubiera cambiado nuestra democracia y destripa, que es más importante, los años previos. Dijo en abril el autor de “Soldados de Salamina” que el Rey se colgó la medalla aquel día, o hemos querido colgársela, pero ahí está esa instantánea, otra, de aquella tarde de 1981: el general Manuel Gutiérrez Mellado, vicepresidente del gobierno, enfrentándose a los golpistas y el aún presidente del gobierno, Adolfo Suárez, mediando. Los que no estaban, los que andaban en el suelo, los que vacilaron, los que querían la dimisión de Suárez, los que le hicieron la vida imposible en el gobierno, los que quieren escribir otras cosas “o no estaban allí o no se les esperaba”. Bien por Javier Cercas y su ensayo: “Anatomía de un instante”. Aquí os dejo este otro instante al que le debemos la democracia y los dos hombres que de verdad deben tener la medalla de aquel día.

28 de noviembre de 2009

Irse de juerga...


Hoy, como cualquier otro día de cualquier otro fin de semana, la gente se va a "ir de juerga"; lo cual, bien o mal visto, pues es cosa de cada uno (y cada uno es cada uno). Lo malo del caso es cuando la gente se pasa y, especialmente, cuando la gente que se pasa es menor de edad... Que pasarlo bien e, incluso, tomarse unas copas "e vero", pero pasarse ya no es bueno.
Ya os diré por qué escribo esto...

25 de noviembre de 2009

El relevo... por esos jóvenes

Puede ser que, en el fondo, tengamos algo de futuro... He llegado a esta conclusión repitiéndome muchas veces la frase de la poeta Ana Merino, “la educación puede redimir al mundo”. Uno echa un vistazo a las aulas y se da cuenta de que, en el fondo, hay nombres que van a salir adelante; gente que en cosa de quince o veinte años va a tomar el relevo de la situación y somos nosotros, los maestros, los que debemos prepararlos para ello; y, sobre todo, los que debemos prevenirlos de los políticos.

19 de noviembre de 2009

Espiar al profesor...


Bueno, ahora hay gente que, mientras hace un ejercicio sobre un escritor, entra en la página blog del profesor de Lengua y se la lee. Lo que más me gusta de todo eso es que la gente ha utilizado su ingenio para, con pocos datos, llegar hasta la página del profesor. A ver si ahora la gente se anima y escribe algo tan bueno que el profesor juzgue que merece la pena que se cuelgue en esta página web.

7 de noviembre de 2009

La poesía de... Leer a Yolanda Castaño


Nota a priori: “Profundidad de campo”, Visor, Madrid, 2009. 10 euracos.
Últimamente voy a remolque de todo y yo lo achaco al Otoño atípico de la meseta que tan mal me está sentando en 2009. El caso es que la edición de “Profundidad de campo”, de Yolanda Castaño, en Visor, está en las librerías y ayer la compré en La Casa del Libro de Gran Vía, unos minutos antes de la atípica y multitudinaria presentación de uno de los libros de Ediciones Irreverentes, la editorial del genial Miguel Ángel de Rus. El caso es que llego tarde a echar un vistazo al poemario bilingüe de Yolanda, ya que en algunos otros blogs hace días que se hicieron eco de él e incluso le dieron fecha precisa a este libro: 2007 (en el mío pone 2009).

Ya lo sabe bien Gracia Iglesias: últimamente llego tarde, mal y nunca a todo e, incluso, le provoco a ella que llegue tarde a sus citas. El caso es que esta poesía de “Profundidad de campo” me dice muchas cosas y me hace llegar muchos ecos de poesía urbana, de asuntos cotidianos, etc., que, personalmente tanto me gusta (probablemente por haberme empapado de la de Luis Alberto de Cuenca). Ya, de entrada, el poema “Reservado”, con el que se abre el poemario, es el que más me gusta de toda la obra de Yolanda que he leído hasta hoy. Lo que ocurre es que la interpretación de este libro de la poeta gallega ya la haré más adelante, a pesar de haberlo leído anoche y de haber tomado algunos apuntes más sobre él. La cosa está en que diga lo que diga siempre va a salir alguien que, presuntamente, es más listo que yo y que, presuntamente, sabe interpretar mejor que yo y que, presuntamente, los nombres que propone son mejores que los míos y que, presuntamente, se sabe mejor que yo las lenguas que se hablan en la Península Ibérica y que, presuntamente, ha leído bastante menos que yo pero que por saberse a Sartre de memoria (pongo por caso) es el culmen de la filología, la crítica y del acervo popular hispánico (juas).

Como ese ego tan grande que tengo está en hora bajas, yo a leer, que es muy constructivo, y a opinar cuanto menos mejor. Ya he captado el mensaje de que ser independiente en este país y decir lo que uno piensa, con corrección, sólo origina críticas y animadversiones. Allá cada cual…

(¡Vaya post más negativo me ha salido! A ver si después del puente y de los vértigos que sufro estoy más positivo).