30 de junio de 2009

Atreverse, no atreverse


No, no te atreves, siempre hay algo que lo impide. La sociedad tiene sus convenciones y tú no puedes soslayarlas. No, no te atrevas, posiblemente romperás la historia de otros pero nunca construirás la tuya. No, siempre hay alguien que te reconviene: que no lo hagas que es peor para ti. Siempre es lo peor para ti, nunca pienses en ti piensa en los otros hasta que tu vida se acabe del hastío y del fracaso. Mira en derredor cómo se construyen vidas y armonías, pero no te atrevas. Siempre hay algo que lo impide: no rompas el encanto del status quo porque lo pagarás caro. Dios o la sociedad te castigarán por romper el encanto. No, no te atrevas, mira cómo pasa el tiempo y cómo gira la Tierra en sus movimientos de Translación y de Rotación mientras tú te callas, agachas la cabeza y eres dócil. No, no te atrevas, siempre habrá alguien más atrevido que rompa aquello y tú debes mirarlo. O no, no es tu problemas, tú debes ser el primero, olvida las convenciones sociales, olvida España, olvida la timidez y da el salto: a lo mejor no sientes dolor cuando te rompas la crisma.

29 de junio de 2009

Pijas y Chonis


El otro día íbamos Amanda y yo por el centro comercial que nos acogía y le pedí que mirara a una muchacha; cuando la vio me dijo: “¡Anda!, pero si es una choni...”. Al poner cara de póquer, me siguió indicando: “Sí, hombre, esa es de las que va a la compra en chándal con tacones o sale de marcha con pantalones rosa”. Y ahí quedó todo. Amanda tiene veinte años, una alegría en el cuerpo que la vitaliza y ambos aprendemos del otro cuando nos ponemos filosóficos. Amanda tiene un novio al que su alegría y su vitalidad eclipsan. El caso es que en el gran Madrid habitan dos tipos de mujeres; tipos mayoritarios, por cierto: las pijas y las chonis. Las pijas son esas muchachas que, fundamentalmente, viven, transitan o trabajan en el barrio de Salamanca o las oficinas de AZCA. Las ves a las ocho y media y la vestimenta y el pintado te indican que se han pasado desde las seis de la mañana frente al espejo; hablan con cierto ademán fonético que todos conocéis y generalmente suelen buscar tres tipos de acompañantes: 1) ejecutivos de banca o alta empresa; 2) deportistas de elite; o 3) niños pijos de su misma estirpe. El segundo tipo que habita Madrid son las chonis, que también se pueden hallar en el barrio de Salamanca, lo mismo que hay pijas fuera del centro o en el resto de la Comunidad Autónoma. Las chonis, como bien dice Amanda, suelen aderezarse de piercings, vestimenta de gran calidad pero gusto incierto (pantalones rosas; pantalones blancos bajo los que se adivina el tanga negro, etc.) y también tienen su acento peculiar. Igualmente, se suelen acompañar de varios tipos de semejantes: 1) el macarra amenazador; 2) el portero de discoteca; o 3) un niño pijo (sí, así es...). El caso es que en verano, en plena calle de Goya y de tiendas, se ve de todo...

28 de junio de 2009

¿Queda literatura de humor?



Ya no sé si queda literatura de humor en la tradición literaria española. El gran escritor, dramaturgo, personaje de la literatura de humor en España fue don Enrique Jardiel Poncela. Muchas horas de lectura y de risas mirando fijamente las hojas de sus libros, recordando los pavimentos risueños de “Usted tiene ojos de mujer fatal” o de “Las cinco advertencias de Satanás”. No era disparate; era la vanguardia del humor poco entendida por dos regímenes políticos tan dispares como la República y la Dictadura. Jardiel Poncela falleció sólo, arruinado, olvidado por muchos a los que había hecho grandes dándoles la oportunidad de participar como actores en sus obras o como empresarios que las llevaran a las tablas. No todos: Gustavo Pérez Puig y Fernando Fernán Gómez estuvieron con él hasta las últimas, quizás porque ambos fueron los más agradecidos con los que el maestro se cruzó. Debería nacer para la literatura alguien que continúe con su estela. Una de sus grandes obras fue “Eloisa está debajo de un almendro”, donde escribió: “Mariana más que una muchacha, era una combinación química, y Edgardo tenía la misma distinción innata que Mariana y Clotilde, y es preciso dudar que un príncipe de la sangre bordase a mano con mayor altivez; Micaela se expresaba como si se hallase colocada a mil doscientos metros sobre el nivel del mar”.



Yo trabajé en la obra de Fernando Vizcaíno Casas en mi tesina doctoral. Su autobiográfica y nada humorística novela, “Zona roja”, compartió análisis de la guerra civil con Juan Iturralde y Joaquín Leguina. Durante muchos años leí sus obras; todas llenas de una sátira y un humor heredero de los de Jardiel Poncela, de Tono, de Miguel Mihura, de Edgar Neville. Su pecado original fue ser conservador, que la intelectualidad lo identificara con el franquismo, aunque quien lo conoció jamás ha podido probar que fuera un radical o un extremista, era un señor con gran sentido del humor. “Las autonosuyas”, por ejemplo, te permite carcajearte cada dos página o ver que de verdad la gente se cambia políticamente de chaqueta a la mínima, como en “...Y al tercer año resucitó”. Me apliqué el cuento y deduje que uno puede cambiar de ideas, pero no de bandera. Ahora no sé si queda alguno que se dedique al humor, pero debería haberlo. En uno de sus libros de anécdotas, con fino humor cuenta: “El abogado ha recomendado a su cliente que niegue todas las preguntas que se le hagan cuando preste confesión judicial. Comienza interrogando el magistrado con las llamadas generales de la ley:

-¿Se llama usted Everildo Pomares Paceiro?
- No, señor

27 de junio de 2009

A Usted, que habita al Norte


A Usted. Es difícil explicar muchas cosas cuando son las palabras las que tienen que ‘decir’ de la poesía. Ante el libro abierto e indócil de Lauren Mendinueta, por ejemplo, o los versos del alma de Karina Sacerdote. Es complejo explicar qué sensación me produce hablar al teléfono con Gracia Iglesia o contemplar la expresividad de los ojos de Ana Gorría. Por ejemplo. Ella, Usted, viene del Norte. O va, o pasa, o transita, o recita. No lo sé. Aquella vez que escuché sus palabras detrás de la poesía en el Ateneo de Madrid supe que estaba ante alguien que no únicamente escribe poesía, sino que sabe cómo expresarla. Me turbó y decidí no acercarme a la poeta: mejor contemplar de lejos el nombre, como a Gerardo, o a Federico, o a Lope, o a... Recitar es difícil: como aquellos oradores de antaño, Castelar por ejemplo, que hablaban de corrido dos horas sin papeles. Cicerón fue uno de aquellos ingenieros de la oratoria, del ‘decir’. Ellas aprenden rápido. A Usted la descubrí primero, a finales de los noventa, principios del siglo XXI (como a Ana Merino, of course), pero no supe leerla hasta mucho más adelante. Eso da igual. Al menos leo, no como aquel catedrático de la Universidad de Murcia que se jactaba de no haber leído el Quijote. No soy su mejor ni su peor lector: soy de lo que dicen sus versos, o sus palabras, o lo que diga ese mensaje que transpira su verso. Soy un chico de provincias que lee poesía, como Miguel Hernández. Únicamente la he visto una vez en televisión: dos; la primera fue una eterna madrugada junto a Blanca Andreu... ¿Recuerda? Es una buena poeta; una gran poeta del amor, del erotismo, del sexo. Y de otras cosas. Pensé que era la única que rompía el erotismo hasta que supe de Marcela Collins y ella se explicó ante mí en el Café Tortoni de la Avenida de Mayo de Buenos Aires. Digo lo que leo, lo que veo, lo que me barrunto, lo que palpito. Justifico, luego no soy cínico: Usted y yo no compartimos muchas cosas; nos separa la meseta y la mirada entre sus ojos sentimentales y los míos canallas, pero yo la leo y la releo. Yo posiblemente soy un cabrón conservador, el puto verso suelto que da el ritmo al poema; el que sale a última hora. Sé que habita al Norte. ¡Si supiera la indignación que producen aquellos comentarios en Galicia que Usted ya sabe! Yo digo lo que creo que es: no adulo, escribo. Una vez alguien me recriminó que incorporara a una poeta en gallego en mis estudios castellanos y jamás contesté el impertinente e-mail. Quien no esté de acuerdo conmigo que me contradiga, pero Usted es ya imprescindible, es Literatura; yo no, y lo que venga... Seré franco y directo, es la mejor manera de hablar bien de la gente. La política obvió la gran poesía de Agustín de Foxá, la de Dionisio Ridruejo, la de León Felipe, la de... No me arrepiento del nombre de una poeta, del verso, de la palabra gallega trasmutada en castellana: Usted. Yo no importo, soy uno más; ni el mejor ni el peor lector, o crítico, o canalla, o vándalo, o filólogo. Aposté y gané. Que no piense en los maestros, en los críticos, en los académicos... en ese gremio que lo dice todo sin pronunciar nada. “Libro de la Egoísta” es un buen título. No es mejor consejero el que adula al que aconseja sino quien habla de veras. Usted es una buena poeta aunque yo lo diga. Buenas noches.

El deporte de la indiscreción


Además de otros muchos vicios ocultos, faltas y defectos, ahora en España se lleva la indiscreción. Puedes comentar algo y, al poco, lo sabe una tercera persona a través de quien te ha servido de interlocutor o, lo que es peor, alguien te escribe un mail, te pregunta, le contestas y lo reenvía a un tercero que, al cabo, te pide explicaciones de por qué dijiste eso. Afortunadamente, siempre estoy presto a justificar mis palabras, sean buenas o sean críticas, como bien sabe quien bien me conoce. Antiguamente uno podía confiar en quien le servía de interlocutor, hoy no. Definitivamente y como el gobierno decía antaño: “Spain is different”. En todas partes hay gente de poco fiar y es bueno irlo sabiendo, porque uno ya sabe a qué atenerse. El haber realizado una breve pero intensa vida política de quince años me ha permitido aprender muchas cosas malas para no repetirlas ni sufrirlas. Una profesora me dijo una vez: “nunca dejes nada por escrito”. Nadie es lo que parece ni quien parece y, no obstante, a parte de tres o cuatro personas a quienes ya les vendrá la traición de vuelta (y que yo veré sentado a mi puerta sonriendo) el resto ha merecido la pena. Ya dije que todo lo que sé y he vivido del mundo intelectual y político lo voy poniendo por escrito y sólo dejaré una copia a una poeta amiga mía. Consejo: ojo con los e-mails y a quien se los enviáis, que luego aparecen en el buzón de entrada de terceras personas. Y es que, además, imagino que esas personas que reenvían también lo hacen con la tercera persona a la que van con el cuento. “Spain is different”.

26 de junio de 2009

Crece mi rabia...

Crisis. Crisis. Crisis. ¿Quién o quienes están capacitados para sacarnos del atolladero? ¿Hay una crisis social y de valores también? ¿Están capacitados los partidos políticos para sacarnos del problema? Crisis. Crisis. Crisis. ¿Hay más vida que la economía? ¿Existe el amor, el sexo o el odio? ¿Podemos ir al cine, al teatro o al fútbol sin hablar de crisis? ¿Por qué todos esos que hablan todo el tiempo de crisis no hacen algo para sacarnos de ella? ¿Se acabará el mundo después de esta crisis? Crisis. Crisis. Crisis. Odio, odio, odio esa funesta palabra detrás de la que mucha gente vive y hace su agosto: economistas, banqueros, empresarios sinvergüenzas. ¿Quién fue Keynes? ¿Todo esto es por su culpa? Crisis. Crisis. Crisis. Necesito aire, respirar, dejar de oír hablar de economía… Ventas, números, parados, impuestos, déficit, inflación, números rojos, embargo, calle, llanto, vida nueva, desolación, gobierno socialista, oposición popular, descenso, desaceleración, ministro, portavoz… ¡Odio tanta palabrería! Todos esos putos señores del Congreso de los Diputados de la Carrera de San Jerónimo nos han metido en esto y ahora se están repartiendo el dividendo. Necesito oír hablar de más cosas; necesito recibir mails, libros, poesía, teatro, cine, canto, paseo, belleza; necesito volver a ver la sonrisa de esa persona que tiene esa cara tan hermosa, tomar un vino con mi gente, respirar, aire, vida, humanidad, sencillez, calma… Crece mi rabia: la política tiene principios y necesita otras personas.

25 de junio de 2009

Buscando a dos desaparecidas...

No sé por dónde seguir buscando; quizás vosotros tengáis una idea. En 1999 o 2000 tuve dos amigas alemanas, Denise Kremer y Friederike Wemer, que vinieron a la Universidad Autónoma de Madrid con una Beca Erasmus. Compartimos bastantes momentos juntos en Madrid e, incluso, inquietudes... Como soy bastante terco e impulsivo, el otro día aparecieron cosas de entonces y me entró la necesidad de contactar con ellas, más allá de una dirección postal que tenía de ellas que seguramente no sirve ya. En aquella época no había ni Facebook ni Tuenti ni quedábamos por sms, puesto que no era frecuente tener un móvil y el mail era el gratuito que te abren en la Universidad Autónoma mientras eres estudiante o investigador pero que caduca a los dos años de perder la situación que te liga a la institución. La tarea es difícil... Siempre digo que debería haber sido ladrón o inspector de policía, pero en este caso ninguna de esas dos caras de una misma moneda me están sirviendo de nada y eso que me aplico. Lo mismo (y, seguramente, lo obvio) se han casado y han tomado el apellido del marido, con lo cual la cosa se complica. Los amigos en común que aún estamos en contacto no tenemos noción de ellas mas que fugaces noticias poco sólidas que no sirven de nada. Alguien me dice: “Denise trabaja en una televisión”; ¡genial!, porque salvo que sea presentadora, anda que no hay canales en Alemania... y así todo. Si a alguien se le ocurre algo más que introducir vagamente el nombre en google, que me lo diga.

24 de junio de 2009

Velinas



Iba yo esta mañana en el metro camino de la Universidad Complutense, rodeado de veinteañeras adormecidas cuyo objetivo era reclamar algún examen de su selectividad cuando me ha venido a la cabeza una reciente noticia. No voy a ser moralista. Que el primer ministro de un país, aún siendo casi anciano, monte determinadas fiestas en su finca privada, corriendo cocaína, alcohol y con una buena dosis de sexo a cargo de un grupo de señoritas de compañía mayores de edad está muy bien y nadie debe entrar en ello ni juzgarlo. Me viene a la mente John F. Kennedy, por ejemplo. Cuando el premier de una nación lo hace en sede oficial y, factiblemente, con dinero público y, probablemente, facilitando prebendas a los asistentes, eso es motivo de dimisión. Sé que ello no tiene por qué interferir en la labor de gobierno, pero no es de recibo. Lo que debería hacer Silvio Berlusconi es presentar la renuncia a favor de Gianfranco Finni. Punto. Lo que siempre me lleva a pensar en estos casos es en las susodichas ‘velinas’ (acepción que cada cual adjetiva o sustantiva según su criterio), cuyos nombres son Patricia D’Addario, Lucia Rossini y Barbara Monterreale. La primera y la última son atractivas, la otra no tanto. Ese no es el caso, sino... ¿por qué meterse en la cama con un señor de 72 años bastante bufón y seguramente propenso al Viagra? Personalmente no conozco a ninguna mujer que se dedique a la prostitución de lujo, pero en el caso de que así fuera me encantaría hacerle unas cuantas preguntas. De todas formas lo insensato y estúpido es que sea en España donde más se esté encendiendo el debate, que debe afectar a la sociedad italiana, pero no a la española, tan acostumbrada a meterse en asuntos que no le conciernen. A mí si un político en su vida privada, con su dinero y sin hacer uso de medio oficiales, se quiere encamar con una señorita de compañía o con una prostituta de lujo, allá él, ¿no? Lo malo es cuando lo pagamos todos. Peor es el político que ni gobierna ni gestiona ni nada. Yo sé de cosas de políticos españoles que tan poco son muy éticas, pero por lo menos no se saben en la opinión pública.



En el fondo siento curiosidad por saber de estas chicas, cómo son contratadas, qué hacen fuera de estos saraos y demás zarandajas, aunque, por otro lado, duermo bien tranquilo. Bastante tengo yo con mi propia vida privada.


23 de junio de 2009

La manía de prejuzgar


Una mañana intensa de verano. Por intensa entiendo fresca al principio y luego sofocante. Decido caminar por la calle Serrano en dirección a la Biblioteca Nacional, puesto que tengo un par de libros que consultar y hoy es un buen momento. Eso intento, independientemente de que hay una chica rubia muy interesante que no para de hablar por teléfono en el vestíbulo de ordenadores y ya sé que se va a presentar a una beca. El caso es que Serrano abajo he ido pensado en cuántas ocasiones hemos sido todos prejuzgados. No sólo ello es frecuente en la red, en donde la gente únicamente nos conoce por lo que escribimos y opinamos; también en el mundo real de nuestras andaduras eso es lo habitual: prejuzgamos según la apariencia física del otro, según su ideología, según su empleo, e, incluso, según su procedencia territorial. Prejuzgando nos posicionamos, e incluso si se tercia, nos apiadamos. La gente suele ser más sencilla y, a la vez, mucho más distinta de lo que parece. En varias ocasiones he prejuzgado muy positivamente a varias amigas mías que me han acabado traicionando o hablando mal de mí (que es el eterno deporte nacional español) y cuando he iniciado una relación (de cualquier tipo) con cierto resquemor, al final he acabado encontrando una gran persona detrás. Prejuzgando por el aspecto físico nos pasa igual: metemos la pata de cabo a rabo. Fundamentalmente eso nos pasa a los hombres cuando se nos van los ojos detrás de cualquier mujer más o menos aparente y este se destapa sátrapa, creída e incluso hiriente. También pasa todo lo contrario. Intento valorar a cada quien sin prejuzgar, porque no os imagináis quién se muestra tu amigo de verdad al principio y quien no. En cierto modo me molesta profundamente, para concluir, que se prejuzgue en la red, porque la gente al fin y al cabo no te conoce, te valora mal y lo que se pierde es a la persona con la que jamás antes se había cruzado ni después tampoco. Eso pienso yo, que cada día soy más escéptico salvo en la mirada.

22 de junio de 2009

La chica morena del verano de 1995


El verano es una época desenfrenada, por suerte, para todos; levitamos entre el calor, la parte proporcional del trabajo que nos toca terminar y el veraneo, que aunque sea ir a un pueblo interior, es veraneo. Yo la verdad es que recuerdos tengo muchos, de esa o cualquier otra época, pero jamás se me olvidará una chica morena a la que veía todos los días acercarse a la playa, en La Manga del Mar Menor, en bikini; debía tener mi misma edad pero su cuerpo se me representaba una creación divina; de esas pasiones (¿o pulsiones?) que tiene uno en la adolescencia. Como yo era por aquellas calendas un tío muy tímido, jamás me atreví a decirle nada; eso sí, mis primeros poemas, malísimos, llevan fecha de 1995 o 1996 y el tema es ella. Además, hice unos dibujos que ilustraban los poemas y que son igual de malísimos. Tonterías que hemos cometido todos: la única salvedad es que yo lo digo y la inmensa mayoría intenta aparentar que siempre, absolutamente siempre, le ha ido de perlas en el terreno amoroso; allá cada cual. Este verano de 2009, además, pienso hacer alguna maldad, de tal modo que me salga con la mía, se me suba el ego y se algo que pueda contar y plasmar en un poema... por ejemplo. ¡Para eso está el verano! Puro deleite; puro desfase; puro futuro incierto.

Verano, ya me voy. Y me dan pena
las manitas sumisas de tus tardes.
Llegas devotamente; llegas viejo;
y ya no encontrarás en mi alma a nadie.

Verano! Y pasarás por mis balcones
con gran rosario de amatistas y oros,
como un obispo triste que llegara
de lejos a buscar y bendecir
los rotos aros de unos muertos novios.
Verano, ya me voy. Allá, en setiembre
tengo una rosa que te encargo mucho;
la regarás de agua bendita todos
los días de pecado y de sepulcro.

Si a fuerza de llorar el mausoleo,
con luz de fe su mármol aletea,
levanta en alto tu responso, y pide
a Dios que siga para siempre muerta.
Todo ha de ser ya tarde;
y tú no encontrarás en mi alma a nadie.

Ya no llores, Verano! En aquel surco
muere una rosa que renace mucho...
(César Vallejo).

21 de junio de 2009

Verano

(Estos poemas van dedicados a ti, aunque no lo sepas, aunque no los sientas; en el eterno verano español, cuyo Sol parece de tu propiedad y tu cuerpo cobra altura y sombra de eterna melodía; con el dictado de estos ritmos y el silencio de tus palabras. Cuando el sentido es algo mayor y el calor nos hace eternamente jóvenes. Para ti...)

Verano.

Buenos Aires. Calle Santa Fe en el 900. Diciembre.
La casa abierta, respirando de noche,
todo apagado dentro.
Cielo, implacablemente estrellado, cuyo azul
de zafiro australiano se aleja,
por obra del aturdimiento luminoso que mandan
a los ojos los focos eléctricos.
De tiempo en tiempo, coches pasan,
en rectilíneos destinos.
En la acera de enfrente, una madre aparea
la obesidad de su flácido descanso
a las epidérmicas lasitudes de su hija,
que corre mano distraída sobre su muslo,
apenas suavizado por un batón rosa.
El reflejo de los focos se aplasta,
extendido contra el asfalto.
Caballito, caballito que llevas el fiacre vacío,
pareces un cuento,
infantil,
de madera
.
(Ricardo Güiraldes)






Verano.

Frutales
cargados.
Dorados
trigales…
Cristales
ahumados.
Quemados
jarales…
Umbría
sequía,
solano…
Paleta
completa:
verano.

(Manuel Machado)

20 de junio de 2009

España (¿contradictoria?)


No importa que no me entendáis. Que yo estoy hablando en mi lengua española, que es tan bella y noble que debería ser conocida por toda la cristiandad (Carlos I de España y V de Alemania).

Oyendo hablar a un hombre, fácil es
acertar dónde vio la luz del sol;
si os alaba Inglaterra, será inglés,
si os habla mal de Prusia, es un francés,
y si habla mal de España, es español
(Joaquín Bartrina, poeta del XIX).

España es tierra de precursores, que se anticipan para luego quedar olvidados cuando su innovación surge después en otro país más robustamente preparada, mejor recibida y continuada. (Ramón Menéndez Pidal).

Hablad de castellanos y portugueses, porque españoles somos todos. (Luis de Camoens).

España entera necesita una revolución desde el Gobierno, y que si no se hace desde el Gobierno, un trastorno formidable la hará; porque yo llamo revolución a eso, a las reformas hechas desde el Gobierno, radicalmente... para que nadie pueda ser indiferente y tengan que pelear, hasta aquellos mismos que asisten con la resolución de permanecer alejados. (Antonio Maura).

España es una tierra donde hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno. (Jorge Luis Borges).

Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, golpeado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa. (Albert Camus).

Por aquí, en medio del calor


Menudo calorazo hace en Madrid. Si cascas un huevo y lo lanzas sobre el asfalto se fríe sin aceite en mitad del Paseo de la Castellana. De tal modo que por las aceras de sol es mejor no ir y por las de sombra, salvo con un café con hielo del Starbucks, pues tampoco. ¡Madre del amor hermoso! No veo el momento de que llegue agosto para largarme de aquí... Yo lo que peor llevo del calor, sinceramente, son las chicas casi sin ropa. Me dan mareos: ¡qué queréis que os diga! ¡Qué cuerpazos! ¿Dónde se meterán en invierno? Bueno, que con el calor estoy retirado del mundanal ruido de la red: que es mejor hacer vida social de terracita, cenita y eso que estar pegado todo el día al Blog a ver si la gente me lee o no me lee o entra o no entra o yo que sé... Y estoy pachuchillo... yo creo que es el calor que me agota y me amuerma... el otro día quedé con dos amigas y por poco me duermo sentado en el VIPS con ellas. Estoy terminando un poemario estival, segunda parte canalla de ‘Mujeres vividas’ con historias reales enmascaradas de metáforas poéticas. Bueno, os dejo, que les debo un mail a Karina Sacerdote y a Isabel Martínez. Y si pasáis por aquí dejadme señales de vida, o de humo, o de humor, o de lo que sea, pero que el calor no os derrita.

12 de junio de 2009

Hasta luego...

Durante un tiempecillo dejaré de emitir entradas en el blog. Gracias a todos…

11 de junio de 2009

Ante mis nervios, una imagen para hoy


Y al final de cada sueño, desperté...

10 de junio de 2009

Ninfomanía


Mucha gente entiende que la ninfomanía es un defecto psicológico de aquella mujer que la practica; es decir, se entiende como una obsesión. Yo creo que no. La ninfomanía implica un deseo constante de placer a través de la práctica sexual. Personalmente considero que si una mujer ninfómana es capaz de llevar esa identificación sexual con equilibrio mental, aún dentro del irrefrenable deseo que la provoca, no tiene desequilibrio alguno ni problema: solamente una virtud o una suerte, a gusto del lector. Ahora bien, ¿existen hombres que podríamos denominar ninfómanos? Yo creo que sí y además en el caso masculino hay una variante canalla que podemos ejemplificar en la figura del presidente norteamericano John F. Kennedy (y parece ser que también en la figura del también presidente Bill Clinton). El norteamericano no sólo sentía una irrefrenable necesidad de sexo, sino que además el placer sólo le venía propiciado si su acompañante de cama era, cada vez, una mujer distinta. Esto está historiado y la relación de afortunadas (o infortunadas) es amplia y ya casi enteramente pública. Algunos hombres tenemos un serio problema al sentirnos atraídos por muchos tipos de mujer, algo que mientras que es un placer únicamente hedonista es inicuo; ahora bien, si ese placer debe ser meramente físico y repetir cópula con la misma mujer no supone placer alguno sí lleva aparejado detrás un principio de problema psicológico. Esta es la diferencia entre la ninfomanía puramente femenina (como únicamente así lo atribuye el diccionario de la RAE desde la eufemística entrada ‘furor uterino’: v. gr.: “Deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”) y la masculina. No creo que el culto al cuerpo por el placer sexual, sin romper ningún sentimiento de nadie, sea algo que deba entenderse como enfermizo, de tal manera que hay que admirar a quien siendo ninfómana pueda sustentar su placer de una forma real. Más chungo lo tenemos los hombres.

9 de junio de 2009

Análisis de los sinvergüenzas de la sociedad...

Creo que en Estados Unidos no ocurre; creo que en el resto de Europa (según en qué lugares) tampoco ocurre. Donde seguro que sí ocurre es en España. Nadie, absolutamente nadie, en ningún papel, tiene por costumbre asumir responsabilidades. En la política ese es un tema tabú, pero no voy a redundar en política. En la realidad social en la que nos movemos es muy importante el saber trabajar en equipo, es muy importante tener criterio, instinto e inteligencia (y puedo asegurar que no es más inteligente el que más estudia sino el que mejor se aplica) y es muy importante saber obtener rendimiento de aquello que se hace e, incluso, aprender del error. Lo más importante es saber cómo trabajar en equipo. Según se va desarrollando la crisis social y de valores que se cierne junto a la económica sobre España más cuenta me doy de las cosas. Hay quien cree que halagar al líder, al jefe, al supervisor, supone un ejercicio que tiene que dar el rendimiento inmediato de obtener del poderoso parte del poder, o lo que es lo mismo, obtener de quien puede dar poder o ascenso o dinero, por medio de la vía digital, aquello que por decisión de los más nunca vas a conseguir. Como siempre, vamos, sin esfuerzo ni mérito ni preparación: “porque soy yo y punto”. Hay quien leyendo libros que digiere mal y remedando la conducta de personajes nefastos del pasado puede dirigir una oficina, una organización o un grupo humano. Hay, también, quien se considera bendecido por los dioses del Olimpo o por Allah, Yahvé, Buda o Dios (según la creencia) para ser el factotum de la sociedad, aunque dé risa y el patetismo sea su seña de identidad cuando dirige o se dirige en la oficina, la organización o el grupo humano. Y el peor de todos es aquel que tiene por costumbre, cuando algo sale bien o parece que sale bien, apuntarse el tanto y echar la culpabilidad del fracaso o del error al otro, tenga o no tenga ese otro responsabilidad. En esto, por desgracia, se está convirtiendo España si miras bien la empresa privada, la cosa pública, la oenegé y la madre que parió a cualquier organización en la que hay advenedizos, trepas, gente honesta y gente más o menos preparada. En definitiva: en lugar de que premie el mérito, la destreza, la capacidad, la inteligencia, se tiene por costumbre que funcione el dedo para que allí, aquí o acullá esté el afín, el pariente o el amigo y si la cosa no funciona no será para ellos, con lo cual el que venga detrás que arreé. A lo mejor para que esto cambie sí iría la gente a votar.

8 de junio de 2009

E. H., el pintor favorito de Lauren Mendinueta...


Pues sí, querida Lauren Mendinueta, este pintor es uno de mis favoritos también (tienes un exquisito gusto, entre otra virtudes), qué pena que antes no recordara su nombre, pero este cuadro es su cumbre, reconocerás conmigo... Entre mis apetencias están el francés Henry Toulouse-Lautrec; Roy Liechestein y su “Mujer en el baño” del Museo Thyssen de Madrid; necesariamente Diego de Velásquez y El Greco; mi paisano Benjamín Palencia (tiene varias joyas en el desconocido Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid); el valenciano Sorolla y Matisse, que algo en común tienen; el ruso Kandinsky... Uff! Tantos que me perdería una vida entera en los museos. De hecho creo que el más universal arte, el más sublime y “el único” es la pintura. ¡Aquellos años que fui profesor de Arte e iba al Museo del Prado! Gracia Iglesias es otra enamorada del Arte.

Edward Hopper (Nyack, 22 de julio de 1882 - Nueva York, 15 de mayo de 1967) fue un famoso pintor estadounidense, célebre sobre todo por sus retratos de la soledad en la vida norteamericana contemporánea. Se le considera uno de los pintores de la Escuela Ashcan, que a través de Arshile Gorky llevó al “Expresionismo abstracto” posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Lo que me pasa por la mente un día gris y lluvioso

Un día como hoy todos los lectores de este Blog sois conscientes del resultado de las elecciones europeas en España y en Europa. Yo he procurado pasar de puntillas sobre esta elecciones para evitar que quienes me leen y no comparten mis ideas sean conscientes del alto respeto al voto contrario que tengo: creo que es un sano ejercicio democrático. Lo que sí me preocupa mucho es el alto nivel de abstención en toda Europa, que debería llevarnos a reflexionar sobre muchas cuestiones que se dirimen entre el conglomerado de nacionalidades que conforman la UE. Lo que sí que he querido colgar hoy en mi Blog es la fotografía de la Cumbre de Alcaldes Iberoamericanos de México, en la que aparecen juntos el de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el de Buenos Aires, Mauricio Macrí. Para los que me conocen ya saben por donde voy. Y nada más... hoy es un día gris, nublado y repentinamente frío en la ciudad de Madrid. Empieza la selectividad y mi hermana está en ella. Tengo un extraña sensación de sueño y desazón y, por tanto, aquí me quedo. Espero que si algunas personas de las que hace tiempo que no sé nada (Galina, Zurda, Laura, Lauren, Karina...) leen esto me dejen un comentario.
(De izquierda a derecha, en la foto, Mauricio Macrí; Alberto Ruiz-Gallardón; el alcalde de México DF; Mercedes de la Merced)

7 de junio de 2009

Europa vota hoy y Galina Abrahamovich no está

Europa está votando hoy. Los españoles eligen 50 eurodiputados sin saber a ciencia incierta para qué sirve realmente el Parlamento Europeo. Esa es la pena y aunque todo vaya en clave nacional Europa influye en más cosas de las que nos imaginamos. Anoche envié un sms a Asun Ramírez y me comentó su reflexión; yo ya había votado por correo y esta mañana, ante la realidad de no realizar el viaje que me impedía votar a pie de urna, he comprobado que sí había llegado con normalidad mi voto. El colegio electoral (en Madrid) estaba semivacío a las 10.30 horas y ni cortos ni perezosos algunos de los que allí están me han dicho que me pase al recuento por mi experiencia, algo que dudo porque hoy tengo otras cosas. No me extrañaría que me suene el móvil: qué raro, en unos sitios no encajas y en otros… Se prevé que será hacia las 24 horas cuando se sepan los resultados oficiales en la Unión Europea, del mismo modo que se prevé que los conservadores serán la primera fuerza de Europa y el escepticismo está en saber qué fuerza tendrán los nuevos grupos de diferentes características (radicales, extremistas, centristas, ecologistas…). En el mientras tanto pienso en dónde se meterá Galina Abrahamovich por estos días: bueno, creo que está ejerciendo de madre por la primavera… piscina, excursiones y esas cosas que ella nos cuenta en su blog. ¿A quién votará? La verdad es que he descubierto cierta destreza, con bastantes rasgos de genialidad y creatividad, en algunas de las manualidades que hace. En mis tiempos del colegio se denominaban ‘manualidades’ a esas casas de muñecas, iconos y hasta frescos que hace nuestra bloguera residente en Hungría con maestría. Yo cada día entro en menos blogs e intento (incluso lo consigo) dedicar el menos tiempo posible a Internet. Está muy bien pero reservar tiempo para caminar, leer, escuchar música e incluso emborracharte es imprescindible. Pues ello, que hoy es un domingo irregular, atípico, insulso a pesar de que los colegios e institutos están abiertos para votar y, en el mientras tanto, Galina Abrahamovich nos ha sumido en el silencio. A ver qué dice cuando vuelva…

6 de junio de 2009

¿Quién fue el motor del cambio en 1976?


España realizó de 1975 a 1982 una transición política modélica, eso lo reconoce toda la opinión histórica y académica. Al Rey le atribuyen ser el ‘motor del cambio’ y eso no es cierto. El motor del cambio fue realmente Torcuato Fernández Miranda (1915-1980) y el ejecutor de ese cambio fue Adolfo Suárez. Quien atribuya al Rey un papel más importante y decisivo en la transición o es monárquico irredento o no ha entendido la Historia. El único que podía realizar el proceso de cambio desde un régimen dictatorial hasta otro régimen democrático desde la ley a la ley tenía que ser un catedrático de leyes, ex rector de la Universidad de Oviedo, conocedor del entramado legal de la dictadura y culto. Torcuato Fernández Miranda era un político astuto e inteligente y supo doblegar con artes de excelente hacedor la voluntad de las Cortes y del Consejo del Reino. Se necesitaba, además de ello, un actor agradable al público, joven y buen orador, maestro en el arte de la componenda y del pacto, y ese no podía ser otro que el joven Adolfo Suárez. Acabaron mal entre ambos, pero gracias a ellos tenemos el sistema democrático que tenemos sin habernos pegado tiro alguno como en 1936. Hay que recordar que el PSOE estaba en contra de la Reforma Política y la Alianza Popular no era mas que un embrión de derecha irreverente. Al Rey lo pintan como el ejecutor de unos planes que nos han llevado al sistema más duradero de los últimos dos siglos. Nada más alejado de la realidad: las medidas que tomó las hizo por recomendación del que sabía, Torcuato Fernández Miranda, y el que ponía la cara (a riesgo de que se la partieran) fue Adolfo Suárez. Cuando no los necesitó prescindió de ellos e incluso cabe recordar que el 23-F salió el último, mientras que Adolfo Suárez quedó sentado en su banco, sin ocultarse, jugándose el tipo. Fernández Miranda murió solo en un hotel de Londres. A cada cual lo suyo.

5 de junio de 2009

Obama no sabe Historia de España


Ayer Barack Obama se encontraba en El Cairo. Ayer Barack Obama habló de muchas cosas. Ayer, Barack Obama, demostró saber poco de la Historia de España. Veamos: en un momento puntual de su alocución se refirió a Al-Andalus, concretamente a Córdoba, pero deslizando dos incorrecciones que deberían sonrojar a sus asesores: First) Córdoba no fue el paraíso de concordia y convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos que nos presentan y, sino, basta con irse a los libracos sesudos de Historia y ver que los reyes de Castilla, Aragón y etcéteras eran puteros y guerrilleros, además de católicos, e hicieron lo posible por acabar con la dominación musulmana de España, lo cual tardaron siete siglos y pico; pero los musulmanes no renunciaron a su territorio y pusieron las cosas chungas desde el 711 al 1492. Second) En la Córdoba musulmana no funcionó la Inquisición nunca ni esta hizo de las suyas contra los califas de Córdoba ya que, como bien decía ayer el catedrático de la Complutense Antonio Elorza, la Inquisición Española por desgracia surgió tres siglos después del tiempo que el señor Obama reflejaba en su discurso. ¡Menudos asesores! A mí me da igual lo que diga el señor presidente de los Estados Unidos en sus discursos siempre y cuando ello sirva para la construcción, pero decirle eso en El Cairo a la gente que considera que debe algún día reconquistar Al-Andalus y poner la capital en Granada acojona un poco; ahora se van a pensar que Tomás de Torquemada se pegaba con Almanzor y van a pedir su cabeza, digo yo. Por cierto, a ver a quien votáis el domingo. Pensar un poco en Europa y en España y en la pertenencia de España a la Unión y nuestra identidad comunitaria, e ir a votar con mensaje, no os paréis en la tonterías de los políticos, que hay que ver que sarta de tonterías dicen todos por ahí. Yo ya voté por correo...

4 de junio de 2009

Esas poetas que me rodean...


La poesía es una ciencia. La poesía es la ciencia del decir lo que se siente con párpados de sueño y mirada enamorada, aun cuando duela. Tengo muchos amigos poetas; tengo más amigas poetas que otra cosa y cada poesía es un mundo distinto, quizá el mundo más claro sea el mundo azul de Karina Sacerdote, pero hay otros mundos como el mundo marrón de Gracia Iglesias que es una performance permanente. La sabiduría cobra fuerza en los brazos de Lauren Mendinueta, cuya voz fónica y cuya voz poética son dulzura en la presencia del símbolo o del epíteto. Juana Roggero me sorprendió por su timidez, pero cuyos versos porteños son de una arrolladora belleza. Me turba mucho la poesía de Yolanda Castaño, me turba su mirada y su puesta poética en escena: como aquel día en aquel hotel de Buenos Aires en que la vi ante las cámaras de Televisión de Galicia: se parece en algo a Juliette Lewis. Carmen Jodra compartió clases de latín vulgar conmigo en la Universidad Autónoma de la mano de Carmen Gallardo y era la muchacha más inteligente de nuestra promoción. El aeropuerto de Madrid-Barajas es el cómplice de mis encuentros con Jazmina Caballero, una chiquitita nicaragüense cuyos versos están teñidos de la proporción de la poesía clásica y que ahora creo que de nuevo anda por Elche. Tengo que recurrir más a menudo a la poesía, cuando miro o cuando observo o, simplemente, cuando el espíritu irredento del ser en primavera requiere del reposo monótono de la cadencia de los versos escritos de puño y letra de una generación portentosa, implacable, hermosa… Ana Merino, o Izaskun Gracia, o Estíbaliz Espinosa, o… Hay días que necesito oír la voz de Andrea Cabel o la de la desaparecida Úrsula Starke, para sentirlas vivas, para sentirlas cerca y no perderme necesariamente detrás de contoneo de las muchachas que pasean su hermosura y su dinero por el tradicional barrio de Salamanca.

3 de junio de 2009

Literatura y compromiso político


He pagado, a veces, muy caro mi compromiso político y mi pertenencia al mundo de la Literatura; y lo voy a seguir pagando caro, por lo que veo y me barrunto. Voy a ser sincero: a quienes menos les importa que tú pienses ideológicamente de una determinada manera es a un cierto sector de la intelectualidad; otro te ningunea y tu propio partido político -si perteneces a alguno- te estigmatiza, porque es la mejor manera de noquearte. Es inseparable el escritor, como tal, del escritor que tiene una biografía, obviamente con un determinado perfil humano. Aquella guerra que tuvimos por aquí en 1936 dividió a los intelectuales en dos bandos y precisamente por ello pagaron caro su adscripción ideológica: unos con el exilio y otros con la censura que les practicaban los mismos a los que habían ayudado a ganar la guerra. En nuestros días tendríamos que recurrir a hablar de los virajes de Mario Vargas Llosa o de aquella comida de Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato con el general Videla. Algunas ideologías miman hasta la saciedad a su intelectuales, incluso los retribuyen cuando están el poder con el dinero público, de una forma en que se vive bien. El conservadurismo jamás se ha tomado en serio la intelectualidad, es algo que les importa poco y dan por hecho que toda la intelectualidad pertenece a otra ideología; es un complejo de siempre que he dado por hecho que no se va a corregir jamás. Por supuesto, ser conservador y reunirte con intelectuales de otras ideas (aún no abnegando de las tuyas, como suele ser lo habitual) te prepara para no ser creíble, incluso puede ser que se te eche en cara: es una forma de neutralizarte, como pasaba en su día con los partidos totalitarios y por ello pongo por ejemplo al PCUS y su actitud con el Nobel Boris Pasternak. La democracia genera partidos políticos y estos están regidos por un ‘aparato’ y ese aparato se adueña de la entidad del partido distribuyendo la ideología y aplicando los castigos que cree oportunos a los demás, independientemente de si esos demás han trabajado por el partido mucho más que los aparatchiks. Lo mismo ocurre con los bien pensantes, es mejor tenerlos olvidados, no vaya a ser que su capacidad de llegar al público o al votante, que es lo mismo, demuestre que el líder o sus elegidos son, precisamente, los que no necesita ni el partido ni la sociedad ni el país en el que esté.

2 de junio de 2009

Hoy: de mi cabreo... a la sonrisa


Me he levantado de muy mala leche; me he levantado muy contra el mundo; me he levantado muy cansado, muy harto y muy indisciplinado. Y, a pesar de ello, en lugar de cabrearme o deprimirme he decidido copiaros este poemas genial de Andrés Bello (1781-1865):

No dudes, hermosa Elvira,
que eres mi bien, mi tesoro,
que te idolatro y adoro;
...porque es la pura mentira.

¡Ah! lo que estoy padeciendo
no puede ser ponderado,
pues de puro enamorado,
paso las noches... durmiendo.

Y si tu mirar me avisa
que te ofende mi ternura,
tanto mi dolor me apura
que me hecho a morir de... risa.

1 de junio de 2009

La "Amarilis" de Lope de Vega vista por Antonio Sarabia

A pesar de la enorme variedad de títulos dentro del género ‘novela histórica’ y de la indecible cantidad de folletines dedicados a los templarios, visigodos, griales y nazis en nuestro intrigante país, de vez en cuando algún escritor se descuelga con una obra meritoria, aunque no por ello esté publicada bajo el sello de una gran editorial. Eso no es lo importante, añado. “Amarilis”, del escritor mexicano Antonio Sarabia, nos habla de la última esposa del gran Fénix de los Ingenios, o lo que es lo mismo, de Lope de Vega. Amarilis (en la vida real Marta de Nevares) ha resultado durante mucho tiempo, para los críticos y para los profesores de literatura, el amor más disciplinado y la mujer más apasionante del poeta y dramaturgo madrileño: el morbo de su muerte bajo la ceguera y la locura, amparada por un anciano sacerdote, escritor y creyente en el castigo divino hizo el resto. Sarabia se ha documentado y ha trazado una novela bajo la estela de la verosimilitud, terminando por indicarnos y mencionarnos lo real verdadero como fondo de la escritura. En esto es deudor de la esencia de la novela histórica nacida en los siglos XVI y XVII, que por parámetros impuestos debían glosar verdades como puños con protagonistas tomados de la Historia real del país y del momento narrados. Ese es el gran valor de este título y de este autor. A mí me descubrió la novela y el escritor la poeta colombiana Lauren Mendinueta y, como tengo por costumbre, seguí la pista a esa novela por las librerías madrileñas. Como crítico un poco incrédulo, con mis filias y fobias, tomé el título y el tema con precaución: no en vano he dedicado algunas decenas o centenas de mis horas de estudio al que fue secretario del duque de Sessa y del marqués de las Navas. La prosa de Sarabia viene a hacer el resto: no intrinca demasiado la subordinada ni se emplea en arrejuntar adjetivos de forma gratuita, sino que hace de la lengua un servicio real al tema planteado, con la armonía de saber disponer del ritmo con la fortuna de mantener al lector atento, algo elogiable. Leyendo “Amarilis” me vino a la cabeza “Al morir Don Quijote”, del excelente prosista Andrés Trapiello. Ambas vienen a recuperar bajo el tono narrativo de la ficción personajes a los que debemos mucho en la literatura en lengua castellana. Ambos, aún reales, posiblemente pudieron pasar por personajes de novela, lo que han visto estos autores y, singularmente, Antonio Sarabia. Hay días en que uno no sabe qué leer ante la variedad o el aburrimiento: bien, por 10 euros, que no son nada, Antonio Sarabia nos regala una gran novela.