2 de diciembre de 2013

"Atarse..."


Uno de esos días: te levantas en el mismo instante que el Sol sale y, al mirarte en el espejo, te das cuenta de que hay ya alguna cana -no será por el paso del tiempo: es por los momentos duros de tu vida-. De fondo has puesto una canción, mientras tu casa huele a un tenue té que adereza los compases y sonidos de Losing my religión; te trae a la memoria el recuerdo de alguien, como le pasa a todo el mundo cuando una canción le llega al estómago. Te vas al teléfono y compruebas las llamadas perdidas y los whatsaap que durante la noche y parte del amanecer te ha ido llegando. Y, mientras te vistes, te dices que eres tú; que es el momento de empezar a creer en que, sencillamente, estás en el mejor momento de cuantos han pasado para ti... Sólo que no caes en que la rutina te ata a las cosas cotidianas: a lo bueno de todo lo pequeño, a lo malo de todo lo grande. Lo supiste hace ya años: por mucho que tú y otros como tú estudiéis o seáis muy listos; por mucho que haya por ahí mucha niña mona en cada fiesta, la sabiduría reside en las arrugas de esa gente mayor que toma el mismo Sol de tantas décadas... Mucha rutina, mucho dolor, mucha sonrisa, mucha indiferencia, mucha frialdad; silencios que son como mentiras; contradicciones; puertas cruzadas y sin cruzar; besos que nunca se dieron; que no te calles nunca la verdad... por muchos momentos fríos que hubo o que hay o que quizás -es la puta verdad- haya, todos los nudos gordianos, dicen esos viejos, se cortan con una espada de acero. Borrón y cuenta nueva, como toda la vida.

1 comentario:

Luzbel. dijo...

Lo he leído varias veces, para intentar que mi comentario fuera más sustancial... pero es que siempre me dan ganas de decirte la gracia que me ha hecho que le pongas la tilde a religión a pesar de que, en teoría, está escrito en inglés. :-)